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Las instrucciones básicas del Buda para practicar atención plena de la respiración.

En nuestro siglo XX necesitamos arraigarnos primero, necesitamos relajarnos probablmente más que cualquier otra civlización en la historia, necesitamos soltar... estoy seguro de que somos la civilización más tensa de la historia.

-Alan Wallace

 

Observar la respiración para calmar la mente es la técnica esencial de la ciencia contemplativa de las diferentes filosofías de la India. Esta técnica, que conduce al samadhi (paz, concentración) no es una innovación del Buda; sin embargo, fue el Buda el que la incorporó dentro de un sistema con una metodología muy precisa para lograr el cese del sufrimiento y la combina con una investigación intelectual (shamatha y vipassana). Su óctuple noble sendero, el cual tiene el objetivo de conducir a la Iluminación, está fundamentado en tres pilares: la disciplina ética (shila) la concentración o paz mental (samadhi) y la sabiduría (prajna). El maestro budista Alan Wallace hace la siguiente comparación:  "uno puede comparar la disciplina ética con la construcción de un observatorio de astronomía con una visión despejada; el desarrollo del samadhi es como montar un telescopio de alta resolución sobre una plataforma estable; y cultivar la sabiduría es usar el telescopio para sondear los cielos". Es a través de la claridad mental que se establece en la meditación, que se logra tener un aparato cognitivo capaz de acceder a la sabiduría (sondera el cielo interno) y liberarse de las infirmezas de la mente (que oscurecen la visión). En inglés se utiliza la siguiente frase: Be still and know thyself (quédate quieto y conócete a ti mismo), una ampliación del oráculo de Delfos que sugiere que el requisito para el conocimiento es la calma. 

Hoy en día se ha popularizado lo que se conoce como el "mindfulness", que es a grandes rasgos una adaptación de la meditación budista --principalmente de la atención consciente, del cultivo del samadhi-- a un contexto secular.  Las bases del "mindfulness" (sati en pali) se encuentran en los sutras del canon pali, que recogen las enseñanzas directas de Gautama Buda. 

La atención plena a la respiración fue enseñada por el Buda en numerosos sutras, pero generalmente se citan el sutra que justamente lleva el nombre de "Sutra de la atención [o recolección] de la respiración" el Ānāpānasati Sutta y el Satipaṭṭhāna Sutta (sutra del mindfulness). Aquí tenemos el núcleo o la semilla que ha florecido en diversas prácticas, algunas incorporando elementos más sofisticados, pero siempre manteniendo esta misma esencia que es el bastión del entrenamiento de la mente budista. Siempre es bueno regresar a las raíces, por lo cual aquí revisaremos lo que enseñó el Buda sobre cómo atender a la respiración, lo cual es la base de la meditación que más se practica en el mundo hoy en día. Tenemos aquí, con una simpleza de enorme penetración, la cimiente de una práctica meditativa, para principiantes, pero también incluye un esquema más avanzado de meditación analítica que se deriva primero de la observación de la respiración y luego, con gran naturalidad, de una serie de intuiciones o descubrimientos que nacen de dirigir esta misma atención plena, libre de conceptos y oscurecimientos, a la propia mente (esto es algo así como los datos que arroja el utilizar nuestro telescopio interno de alta resolución). En cierta forma la calma mental (el samadhi) al producirse naturalmente genera una lúcida introspección (el insight o vipassana); o, en otras palabras, si uno aprende a respirar, de manera natural la respiración poco a poco nos ira llevando a la sabiduría (el prana, aire y energía, es a final de cuentas la misma conciencia). Así que si bien esta meditación es utilizada en un contexto secular solamente para calmar la mente o generar mejor concentración, contiene, si es llevada a su última consecuencia, la base para alcanzar la sabiduría; sabiduría que es siempre experiencia directa no intelección abstracta. 

El Buda enseña que si se practica adecuadamente la atención plena de la respiración y se utiliza un método de interrogación a partir de la observación no comprometida por conceptos, prejuicios o hábitos que oscurecen la cognición, entonces surgen los sietes factores de la iluminación, de manera progresiva: sati (mindfulness) dhamma vicaya (análisis o investigación) viriya ( energía o persistencia) pīti  (la dicha o el placer asociado con la calma), passadhi (serenidad o tranquilidad), samadhi y finalmente upekkhā (ecuanimidad). Esta es la transformación que atraviesa la mente a través de la disciplina meditativa. El principio es sati, que, además de "atención plena", puede traducirse de manera más fiel como "recolección"; recordar que debemos simplemente observar la respiración no importa que surjan pensamientos que nos distraigan, recordar que debemos sentarnos a meditar o recordar el dharma (las enseñanzas) incluso cuando no estamos meditando, es lo que conduce a los otros seis factores de la iluminación. El último es la ecuanimidad, la cual ya habla de una sabiduría, fruto de la experiencia de la impermanencia a través de la observación del cuerpo y los fenómenos: como la naturaleza de todos los fenómenos es impermanente no hay una verdadera motivación para reaccionar ante ellos o perseguir las sensaciones ques nos generan (lo cual nos ahorra el sufrimiento de la avidez, el apego, la aversión, etc.)

En el Ānāpānasati Sutta el Buda da la instrucción para el cultivo de la atención consciente a la respiración de tal manera que sea fructífera y conduzca a los sietes factores de la iluminación:

He aquí, el monje va al bosque y, debajo de un árbol o choza vacía, se sienta cruzando las piernas, enderezado el cuerpo y estableciendo su atención consciente en frente de él: conscientemente inhala, conscientemente exhala.

Inhalando largo, comprende: (i) estoy inhalando largo; exhalando largo, comprende: estoy exhalando largo. (ii) Inhalando corto, comprende: estoy inhalando corto; exhalando corto, comprende: estoy exhalando corto. 

En otras palabras, el meditador simplemente observa su respiración, sea corta o larga; no intenta modificarla, sino que observa su ritmo natural. Si te distraes o empiezas a proyectar una elaboración mental sobre las sensaciones de la respiración, simplemente vuelves a empezar, esto es lo que significa sati o mindfulness. La conciencia de la respiración es a la vez lo más sencillo y lo más profundo, ya que la misma respiración, el aliento, es el vehículo del prana (la energía) que a la vez está ligado íntimamente con la conciencia en una relación de estrecha interdependencia. Con la conciencia podemos modificar la energía y con la energía podemos modificar la conciencia. "Tu respiración es lo más cercano que puedes llegar a una imagen de tu mente. Es en cierta forma el retrato de tu mente", dijo Chogyam Trungpa. En el mismo sutra se introducen elementos de mindfulness que acompañan la observación de la respiración y los cuales van acercando a ciertas intuiciones (vipassana):

Luego se entrena así: (iii) voy a inhalar experimentado el cuerpo… voy a exhalar experimentado el cuerpo… (iv) voy a inhalar calmando las formaciones corporales… voy a exhalar, calmando las formaciones corporales… (v) voy a inhalar experimentando entusiasmo… voy a exhalar experimentando entusiasmo… (vi) voy a inhalar experimentando placer… voy a exhalar experimentando placer… (vii) voy a inhalar experimentando las formaciones mentales… voy a exhalar experimentando las formaciones mentales… (viii) voy a inhalar calmando las formaciones mentales… voy a exhalar calmando las formaciones mentales… (ix) voy a inhalar experimentando la mente… voy a exhalar experimentando la mente… (x) voy a inhalar con satisfacción en la mente… voy a exhalar con satisfacción en la mente… (xi) voy a inhalar concentrando la mente… voy a exhalar concentrando la mente… (xii) voy a inhalar liberando la mente… voy a exhalar liberando la mente… (xiii) voy a inhalar contemplando la transitoriedad… voy a exhalar contemplando la transitoriedad… (xiv) voy a inhalar contemplando la disolución… voy a exhalar contemplando la disolución… (xv) voy a inhalar contemplando el cese… voy a exhalar contemplando el cese… (xvi) voy a inhalar contemplando el renunciamiento… voy a exhalar contemplando el renunciamiento.

Lo anterior consiste en una serie de prácticas de mindfulness (atención plena) con las cuales se utiliza el propio cuerpo y la propia mente para realizar una serie de experimentos orientados a establecer un profundo entendimiento de la naturaleza de la realidad. Es aquí donde se revela una "ciencia budista" o una ciencia contemplativa; lo que permite hacer estos experimentos, que son a la vez un entrenamiento, es que la mente se encuentra en calma (esto es el equivalente a la objetividad dentro del método científico). En estos procedimientos se incorporan los principios de la filosofía budista --como la impermanencia o transitoriedad-- dentro del experimento que es la meditación para que puedan ser observados de manera concluyente en el propio organismo y no sean solamente enseñanzas que el adepto escucha, sino que se conviertan en verdades de la experiencia. En el Satipaṭṭhāna Sutta esto mismo se divide en las cuatro aplicaciones del mindfulness: primero la contemplación del cuerpo (la observación de los elementos del cuerpo, la postura y las sensaciones puramente físicas de la respiración); segundo la contemplación de los sentimientos (las sensaciones que ocurren en el cuerpo, ya sean de placer, dolor y demás que son observadas sin identificación); tercero, la contemplación de la mente (esta es la observación de la actividad mental, emociones y pensamientos y la conciencia que se observa a sí misma) , y cuarto la contemplación de los dharmas o objetos mentales (aquí se observan distintos estados mentales, como los cinco obstáculos, los cinco agregados, los sietes factores de la iluminación y las cuatro nobles verdades). Siempre con la base de la respiración.

Los siete factores del despertar van surgiendo conforme a que se practica la atención plena de la respiración y se realiza la indagación de los dharmas. Por ejemplo:

En alguien que investiga y examina con sabiduría, surge una inagotable energía. En cualquier ocasión en la que aparece esa inagotable energía producto de la investigación y examen, en esa ocasión surge el factor del despertar de la energía, el cual, mediante desarrollo, llega a realizarse por completo.

En quien surgió la energía, surge el entusiasmo espiritual. En cualquier ocasión en la cual surge ese entusiasmo espiritual, en esa  ocasión surge el factor del despertar del entusiasmo, el cual, mediante desarrollo, llega a realizarse por completo.

En alguien que está entusiasmado, el cuerpo y la mente se calman. En cualquier ocasión en la que se calman el cuerpo y la mente, en esa ocasión surge el factor del despertar de la tranquilidad, el cual, mediante desarrollo, llega a realizarse por completo.

Por último, un comentario más actual sobre este mismo tema, de Thich Nhat Hanh en su libro Miracle of Mindfulness:

Debes saber cómo respirar para mantener la atención plena, ya que la respiración es una poderosa herramienta natural que puede prevenir la dispersión. La respiración es el puente que conecta la vida a la conciencia. Cuando sea que tu mente se distrae, usa tu respiración como un medio para retener la atención de tu mente de nuevo... En un monasterio budista, todos aprenden a usar la respiración como herramienta para detener la dispersión mental y cultivar poder de concentración. El poder de concentración es la fuerza que viene de practicar atención plena [mindfulness]. Es la concentración la que nos puede ayudar a obtener el Gran Despertar. 

 

Versión del Ānāpānasati Sutta  tomada de Biblioteca Federico: Tipitaka 

Para quienes hablan inglés aquí un video muy recomendable del Dr. Alan Wallace explicando el método de "mindfulness of breath" de Asanga

Twitter del autor: @alepholo

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Sobre cómo tres ramas distintas del conocimiento explican nuestra relación con el mundo a través de la conciencia y la interpretación

“Si quieres entender el Universo piensa en términos de energía, frecuencia y vibración.”

-Nicola Tesla 

“Si usas tu mente para estudiar la realidad, no entenderás ni tu mente ni la realidad. Si estudias la realidad sin la necesidad de utilizar tu mente, comprenderás ambos.”

-Bodhidharma 

“El objetivo de los brujos abstractos es romper la fijeza de la interpretación social para ver la energía directamente. Al guerrero no le basta con saber que el universo es energía, tiene que averiguarlo por sí mismo.”

-Carlos Castaneda 

Los adelantos científicos contemporáneos en áreas como la neurología, y la física cuántica permiten corroborar descripciones metafísicas sobre la naturaleza elemental del universo, elaboradas por santos e iluminados desde hace siglos, tales como las recogidas en el Tao Te Ching, el Dhammapada, los Yoga-Sutra, el Bagavadguita y el Corpus Hermeticum, por citar algunos de los más conocidos. 

Sin embargo, descripciones altamente sensibles e inteligentes (y por momentos completamente ambiguas e irracionales) se exponen en un camino elegante y por demás exigente, dada su peculiar condición de feroz autoadiestramiento y plagado de planteamientos paradójicos, popularmente conocido como "el camino del guerrero", aunque para diferenciarlo de otros senderos así llamados "del guerrero espiritual" y de otras tradiciones de chamanismo ritual y brujería pagana, un nombre más suspicaz y atinado a las prácticas y ejercicios de esta tradición es, como también se le conoce, "brujería abstracta". 

Actualmente la ciencia moderna nos brinda complejos modelos y teorías sofisticadas para la comprensión de la realidad de nuestro universo, siendo muy interesante notar que sus conjeturas llegan a las mismas conclusiones que la brujería abstracta proporciona en sus descripciones del mundo perceptual; no obstante, la principal diferencia radica en que mientras la ciencia del siglo XXI depende enteramente de modelos fisicomatemáticos y de instrumentos de medición cada vez más sofisticados, la brujería abstracta nos propone comprobar sus explicaciones ontológicas con la experiencia directa, es decir sin ningún tipo de intermediario como puede ser un telescopio, por citar algún ejemplo, o cualquier otro subterfugio, y de esta manera obtener una experiencia íntima y de primera mano de los modelos que pretenden explicar la realidad fundamental.  

Con las aportaciones realizadas en el siglo pasado por científicos brillantes como Schrödinger, Heisenberg y David Bohm se puso de manifiesto que la naturaleza intrínseca de la materia es enteramente dinámica y que fluye en un rÍo de transformaciones y movimientos que navegan una multilocalidad no lineal, estas interacciones no son más que una incesante fluctuación de energía que crea patrones donde la línea del caos y el orden se torna difusa, muy parecido a un mar de oscilaciones que bailan al ritmo de una danza cósmica, una gigantesca piscina de energía de filamentos vibratorios, donde el perceptor determina la ubicación espacio-temporal y la naturaleza de los fenómenos por el simple hecho de observar. 

Correlativamente, los brujos abstractos describen el mundo en que vivimos como "un conglomerado de unidades de interpretación”. Algunos de estos “hombres de conocimiento” a través de un conjunto de técnicas diseñadas para alterar la percepción cotidiana, aprendieron a “ver”, es decir, a percibir el mundo, no como una interpretación, sino como un flujo ininterrumpido de energía. 

Por otro lado, la neurofisiología nos dicta que la realidad es una estructura artificial creada por el intercambio de iones de calcio de millones de sinapsis neuronales que interactúan creando patrones energéticos de suficiente complejidad para poder aparecer como objetos reconocibles en la conciencia, el cerebro actúa como una especie de estructura holográfica que convierte la cascada de frecuencias que recibimos a través de los sentidos en cosas como árboles o galaxias que no existen de modo objetivo. “Se trata de hologramas creados en el interior de nuestras mentes, mientras que lo que denominamos "mundo exterior" no sería más que un océano fluyente y caleidoscópico de energía y vibración”, nos dice el neurólogo Karl H. Pribram, mientras que los vanguardistas Penrose y Hameroff van aún más allá proponiendo que la red de microtúbulos de las neuronas y sus axones funcionan como un computador cuántico responsable de nuestra conciencia. 

Persinger y Lafreniere, dos hombres de ciencia objetiva y metodista, escribieron en su libro Espacio-tiempo y eventos inusuales

Nosotros, como especie, existimos en un mundo en el que existe una gran cantidad de valores numéricos. Sobre estas matrices de puntos, nosotros superpusimos una estructura y así el mundo tiene sentido para nosotros. El patrón de la estructura se origina dentro de nuestras propiedades biológicas y sociológicas. 

La descripción que nos facilitan sobre la cimentación de nuestra percepción usando tecnicismos es extremadamente similar a la que nos suministra la brujería abstracta, a pesar del tipo de lenguaje contrastantemente diferente, por un lado, tenemos una exposición pragmática y objetiva, y por el otro, una explicación con términos que pudieran parecer ambiguos y abstractos, y sin embargo ambos caminos llegan a las mismas conclusiones. 

La brujería abstracta llama “el águila” al poder que gobierna el destino de todos los seres vivientes, y que es un flujo de emanaciones continuamente nuevo y desconcertante, pero no somos conscientes de ello porque vivimos a tres pasos de distancia del mundo real:

• La sensibilidad innata 
• La interpretación biológica 
• El consenso social 

Esos pasos no son simultáneos, pero su velocidad es superior a lo que podemos determinar conscientemente; por eso damos por hecho el mundo que percibimos. Como ejemplo, en este momento atestiguamos un conjunto de “emanaciones del águila”; automáticamente lo transformamos en algo sensorial, con características como luminosidad, sonido, movimiento, etcétera. Entonces interviene la memoria, la cual nos obliga a darle significado, y lo reconocemos, por ejemplo, como otra persona. Por último, nuestro “inventario social” lo clasifica al compararlo con aquellos a quienes conocemos; esa clasificación nos permite identificarlo. A estas alturas, estamos a una buena distancia del hecho real, que es indescriptible, porque es único. Lo mismo ocurre con todo cuanto vemos. Nuestro “darnos cuenta” es el resultado de un largo proceso de depuraciones o “desnates”, como lo llamo don Juan Matus. Lo desnatamos todo, modificamos de tal manera el mundo que nos rodea, que queda muy poco del original. 

Es en este preciso punto donde los aportes de la claridad mental de Siddhartha Gautama, el Buda, sobre la naturaleza fundamental de la percepción humana nos son de gran ayuda por su valiosa aportación al intento de experimentar la construcción de la realidad de manera directa. 

El budismo profundiza metódicamente en el proceso que la brujería abstracta llama desnate, conociéndolo con el término de “skandhas” o "los cinco agregados”. Los cinco agregados se conforman por rupa y nama, a su vez nama está constituido de vedana, sañña, sankhara, y viññana, que se explican brevemente a continuación.

Rūpa: Formas materiales o corporales 
Es la parte material del ser humano, es decir, el cuerpo, pero no solo el cuerpo en sí, sino además la propia imagen que la persona se hace de éste, incluyendo los cinco órganos sensoriales y el sistema nervioso. La forma se refiere a los procesos físicos que sostienen el ciclo vital de un ser humano, los otros cuatro agregados son los procesos mentales (nama). Toda forma se constituye de cuatro naturalezas esenciales: tierra, agua, fuego, aire y las formas que derivan de ellos.

Vedana: Sensaciones y sentimientos 
La parte que genera una sensación corporal agradable o desagradable o neutra de acuerdo al resultado de la evaluación de tipo afectivo, no conceptual del hecho de acuerdo los datos (o información pura) que se reciben a través de los cinco sentidos y de la mente. Vedana se refiere a la actividad de evaluar cualquier contacto que pueda darse entre las bases de los sentidos y sus objetos materiales, así como entre la conciencia y los objetos mentales, discrimina entre contactos agradables, desagradables y contactos que no pasan el umbral necesario para producir una reacción del individuo.

Sañña: Percepción y memoria 
La parte evaluadora que juzga el hecho ocurrido, clasificándolo y juzgándolo como positivo o negativo, a partir del registro de los estímulos sensoriales puros que la persona convierte en objetos reconocibles y distinguibles, dado que la percepción recuerda sus características debido a los anteriores contactos; los pensamientos e ideas también se procesan como objetos, pues mediante la percepción el objeto percibido cargado con la evaluación afectiva se conceptualiza y pasa a ser un objeto mental.

Sankhara: Estados mentales 
Es la reacción a lo percibido. La parte que reacciona con aversión o apego en función de la sensación, es la representación de la experiencia subjetiva del objeto percibido. Los sankharas son los “impulsos de la voluntad”. Los objetos o formaciones mentales son el resultado de unir varios sentimientos y percepciones. Las formaciones mentales son una especie de patrones energéticos que se forman, toman la mente durante un tiempo y desaparecen, condicionando la experiencia.

Viññana: Conciencia 
La parte receptora de la mente que se limita a registrar la ocurrencia de las cosas. Es un acto de atención o respuesta de la mente en el que el conocimiento del objeto se hace consciente en nosotros. La conciencia contiene a todos los otros agregados y es la base de su existencia. La conciencia es, al mismo tiempo, colectiva e individual, donde la colectiva está hecha de la individual y la individual lo está de la colectiva. La conciencia desaparece y resurge cambiada de un instante a otro y actúa de manera discriminatoria y parcial ya sea que exista un aferramiento a lo percibido como deseable, o un rechazo contra lo no deseable e indiferencia a lo neutro. 

El Buda Sakyamuni logró observar que las cuatro funciones mentales son todavía más breves que las efímeras kalapas que componen la realidad material, de esta manera nunca tenemos conciencia de lo que ocurre cada vez que los sentidos corporales entran en contacto con alguna cosa.

Para ejemplificar los conceptos anteriores considere los siguientes casos: 

  1. Si escuchamos las palabras: “¡Eres un tonto!”, la conciencia (viññana) atestigua el suceso, la percepción (sañña) clasifica las palabras como algo negativo y experimentamos una sensación corporal desagradable (vedana) que nos hace reaccionar produciendo aversión (sankhara) contra lo que estamos escuchando, pues rechazamos aquello que nos desagrada. Se da lo contrario si escuchamos un halago que evaluemos como algo positivo, experimentamos una sensación corporal agradable y generamos un sankhara de agrado deseando más de eso que nos ha producido placer. 
  2.  Al examinar cualquier fenómeno y analizarlo, lo primero que advertimos es su nombre y su forma (nama y rupa). Al percibir una rosa decimos: «He aquí una rosa». Existe una sensación óptica (vedana) del rojo, una sensación olfativa de la fragancia, etc. Incluso su peso y su volumen son metamorfosis de los sentidos; y la frase entera se transforma en: «He aquí un agradable conjunto de sensaciones que agrupamos bajo el nombre de rosa». Esta obra de arte de los sentidos no se halla sino en los objetos percibidos: el placer o el dolor se desvanecen, y las sensaciones se perciben fría y claramente sin que se vea afectada la mente. Esto es percepción (sañña). La percepción misma depende de la naturaleza del observador, y de su propensión (sankhara) a percibir. Viññana es el contenedor donde las fuerzas de la creación que han hecho a la rosa, al observador, sus inclinaciones, lo que ambos son, y todo lo que ha sentado la relación entre uno y otro de algún modo se desvanece y ahora es la conciencia absoluta. 

De manera semejante con los cinco agregados, la mencionada tradición brujil, afirma que la solidez del cuerpo y el mundo son recuerdos; al igual que todo lo demás que sentimos de nuestro alrededor son recuerdos que acumulamos. Según esta tradición tenemos el recuerdo de la solidez del mundo al igual que el recuerdo de comunicarnos con palabras. 

Para don Juan Matus, suspender el diálogo interno (detener nuestras ideas de cómo es el mundo y cómo somos nosotros) es la clave de la "brujería" y nos recalca que

Desde que nacimos nos han dicho que el mundo es una serie de ideas y nosotros, a su vez, en este descomunal esfuerzo de nuestra razón, hemos desarrollado una idea de nosotros mismos, que la alimentamos a cada momento, gastando la mayor parte de nuestra energía. Los seres humanos "realmente" no somos materiales (sólidos), estamos constituidos por átomos y los átomos ¡son cargas energéticas! Así pues, hablando científicamente, los hombres y el mundo estamos constituidos por cargas energéticas. La primera "brujería" del hombre común es hacer, de ese mundo de cargas energéticas, un mundo de objetos sólidos y esto se consigue a través de un gran esfuerzo que realiza la razón por medio de un inmenso gasto de energía. A esta magna obra le llamamos ser razonable.

En la tradición budista theravāda, el sufrimiento aparece cuando el individuo se identifica o apega a un agregado; por lo tanto, el sufrimiento se extinguiría al deshacer los apegos a los agregados. La tradición budista mahayana agrega que la libertad espiritual se alcanza al penetrar profundamente en la naturaleza vacía de todos los agregados, puesto que al igual que todos los fenómenos puramente sensoriales y las imágenes que el recuerdo da a conocer a la mente, nama y rupa están sujetas a las tres formas de duḥkha (término que a alude a la insatisfacción, sufrimiento, e imperfección): dolor, cambio e inconsistencia. 

Don Juan Matus, siendo un “hombre de conocimiento”, nos habla sobre lo efímero del mundo y afirma que "para ser un hombre de conocimiento es necesario ser ligero y fluir”, al igual que el budismo concluye que lo anterior sólo es posible cuando las memorias han perdido su carga y poder y desaparecen las formas fijas legadas por identidades y condicionamientos. La percepción se libera y lo mismo ocurre con los filtros de la realidad. Ésta es vista tal cual es. 

Las principales corrientes filosóficas y científicas han tratado de resolver los problemas epistemológicos fundamentales con base en cogniciones y razonamientos lógicos, es ahí donde el budismo y la brujería abstracta convergen en que la única forma en que realmente se puede conocer algo es exprimiéndolo directamente, libre de discriminaciones mentales y filtros perceptuales, tal como expresa el maestro zen D. T. Suzuki refiriéndose al sutra Avatamsaka, uno de los principales textos del budismo mahayana: 

El significado del Avatamsaka y de su filosofía será incomprensible a menos que experimentemos ... un estado de completa disolución, donde no exista diferenciación entre la mente y el cuerpo, entre el sujeto y el objeto... Entonces miramos alrededor y vemos eso... que cada objeto está relacionado con todos los demás objetos... no sólo espacialmente, sino temporalmente... Experimentamos que no hay espacio sin tiempo, que no hay tiempo sin espacio; que se interpenetran.

Indudablemente existe la percepción y existe también la tendencia a justificar la percepción imaginando un substrato ontológico; es ahí donde el nagualismo tolteca dice: «Calla la mente, no cedas a la hipótesis y potencia la percepción». Tal como manifiestó el brujo yaqui don Juan Matus cuando dijo: "Lo que yo prefiero es “ver” (refiriéndose al acto de atestiguar el indescriptible flujo de energía sin preconcepciones, memorias e identificaciones) porque sólo viendo puede un hombre de conocimiento saber". 

Veamos que en el famoso “sutra del corazón”, Shariputra le pregunta a Avalokiteshvara:  
—"¿Cómo debe proceder un hijo noble, cuando desea adiestrarse en la práctica de la perfección profunda de la sabiduría?" 

Y el noble señor Avalokiteshvara, contestó al venerable Shariputra:  
—"Shariputra, cualquier hijo o hija noble que desee adiestrarse en la práctica de la perfección profunda de la sabiduría deberá hacerlo entendiendo que los cinco skandhas carecen de existencia por sí mismos. La forma sólo es vacío y el vacío es en verdad la forma. El vacío no es diferente de la forma, la forma no es diferente del vacío. Lo que es forma, es vacío, lo que es vacío, es forma." 

El sutra del corazón declara que los skandhas, que constituyen nuestra existencia mental y física, son vacíos en su naturaleza o esencia, pero también declara que esta vacuidad es igual a la forma (lo que denota plenitud), en decir, que esto es una vacuidad que al mismo tiempo no es diferente del tipo de realidad que normalmente atribuimos a los eventos; no es un vacío nihilista que socava nuestro mundo, sino un vacío positivo que lo define. 

Para concluir, a manera de reflexión se transcribe un fragmento de Carlos Castaneda sobre los postulados de la brujería abstracta: 

El ser humano pertenece al grupo de los primates. Su gran fortuna es que puede llegar a expresiones únicas de conciencia, por su capacidad de atención y análisis. Sin embargo, la percepción pura siempre se ve interferida por la forma en que interpretamos. Por lo tanto, nuestra realidad se amolda a la descripción. 

Como seres autónomos que somos, nuestra percepción también podría serlo. Pero no lo es, ya que, al ponernos de acuerdo con nuestros semejantes, todos percibimos lo mismo. Esa extraordinaria facultad, que comenzó con un consenso voluntario orientado a la supervivencia, ha terminado por atarnos a nuestras propias descripciones. 

La meta de los brujos abstractos es percibir todo lo que es humanamente posible. Ya que no podemos salir de nuestra condición biológica, ¡seamos monos sublimes!