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Ve aquí el eclipse total de sol del 8 y 9 de marzo de 2016. ¿Por qué ocurren los eclipses? ¿Cómo eran entendidos por las culturas antiguas? ¿Cuál es el horóscopo de este evento?

Este 8 y 9 de marzo se podrá apreciar en el sur de Asia un eclipse total de sol y un eclipse parcial en algunos otros puntos más poblados, como en ciertas zona de China, Japón, Australia, Alaska y Hawái, entre otros. El eclipse en toda su ocultación ocurrirá en Indonesia, Borneo y otros puntos cercanos del océano Pacífico. La hora exacta del comienzo será a las 23:19UTC del 8 de marzo y su fase máxima ocurrirá a las 01:59UTC del día 9 de marzo (-6:00 horas en la Ciudad de México, 8 de marzo); la totalidad tendrá una duración de 4 minutos y 9 segundos.

Los eclipses totales ocurren por una extraordinaria "coincidencia" en el tamaño del Sol y la Luna en relación a la Tierra: la Luna es 400 veces más chica que nuestra estrella, pero está 400 veces más cerca que el Sol, por lo cual por un momento sus siluetas se superponen de manera casi perfecta. Cuando la Luna bloquea la luz del Sol de manera tan precisa, se pueden ver las raíces de la corona, el punto en el que la atmósfera se encuentra con la superficie del Sol. Esto evidentemente sólo puede ocurrir en luna nueva, cuando los dos cuerpos celestes están en conjunción.

Los eclipses ocurren de manera matemática, en ciclos exactos. Este eclipse es parte del ciclo Saros 130 que ocurre cada 18 años y 11 días y que abarca 73 eventos, habiendo empezado en agosto de 1096 y culminando en octubre 25 de 2394.

En el caso de los eclipses solares, sólo pueden observarse en las áreas en las que el Sol está saliendo o poniéndose y la "sombra del eclipse" va moviéndose en dirección del oeste a la velocidad de la órbita de la Luna menos la velocidad de la rotación de la Tierra. La región oscura en la que el Sol es completamente oscurecido por la Luna es llamada "umbra", es aquí donde se observan los eclipses totales; la región que queda opacada en parcialidad se llama penumbra. 

Además del eclipse el 8 de marzo también se acercará un asteroide a la Tierra, el cual está siendo monitoreado ya que podría acercarse hasta a 15 mil kilómetros de la atmósfera de la Tierra. El 8 también Júpiter estará en oposición exacta con el Sol.

Puedes ver la transmisión del eclipse aquí en un streaming en vivo que colgaremos cerca del evento o también en la transmisión gratuita que realiza el observatorio Slooh. 

 

ASTROLOGÍA Y SIMBOLISMO DEL ECLIPSE

Tradicionalmente los eclipses han generado gran expectativa, fascinación y no menos temor. La ocultación del Sol de manera general era considerada un evento aciago, puesto que aunque sea brevemente se perdía la luz del astro que sustenta toda la vida en la Tierra. Una muerte ilusoria si se quiere, pero que entre pueblos religiosos no podía ser más que vista con agonía. John Milton expresa esta sensación en Paradise Lost:

In dim eclipse, disastrous twilight sheds
On half the nations, and with fear of change
Perplexes monarchs.

[En tenue eclipse, desastroso crepúsculo cubre

a la mitad de las naciones, y con temor al cambio

deja perplejos a los monarcas].

Los eclipses solares tradicionalmente eran considerados una especie de puerta cósmica que marcaba una nueva fase en el tiempo, lo cual ante monarcas ignorantes o aferrados al poder podía ser recibido con vehemente resistencia, una especie de heraldo negro cayendo sobre el reino. La palabra eclipse significa "abandono": el hombre es abandonado por las fuerzas del cielo; el emperador, que en China era "el hijo del cielo" y que en  numerosas culturas tiene un vínculo estrecho con el mundo superior, es simbólicamente abandonado por su padre.

Existe una imagen que se reitera en diferentes culturas que es la del Sol siendo devorado por un dragón, una serpiente o un demonio para significar el eclipse. En el famoso episodio del "batido del océano de leche", en el que los devas y los asuras lucharon por el néctar de la inmortalidad, el cual fue ordeñado del mar, se explican mitológicamente los eclipses. Después de que los dioses habían logrado agenciarse el amrita (el néctar) con la intercesión de Shiva y se estaban sirviendo líquido divino, un demonio disfrazado de dios se interpuso entre el Sol y la Luna intentando hacerse del néctar. Vishnu lo detectó y le cortó la cabeza pero el demonio ya había tomado del preciado líquido. Desde entonces se dice que el demonio busca vengarse del Sol y la Luna cuando se acercan. Este demonio tiene un importante significado astrológico ya que se dice que su cabeza es Rahu y su cola es Ketu, que son como una serpiente con doble apertura a través de la cual el Sol y la Luna emergen luego de ser devorados. Rahu y Ketu son en la astrología védica los dos planetas invisibles que obstruyen la luz de los astros y causan los eclipses. Más tarde fueron definidos como los nodos ascendentes y descendentes de la eclíptica y del ecuador. 

Este eclipse coincide casi con la fiesta del dios Shiva que en el episodio del batido del océano de leche tuvo un papel heróico ingiriendo el veneno de los asuras  o demonios. El 7 de marzo en la luna nueva se celebra el Maha Shivaratri, la fiesta en la que los devotos hacen puja, fuman bhang y guardan vela al dios de la destrucción, el gran yogi Shiva. Quizás podemos extrapolar el tema de la destrucción al eclipse --que viene acompañado de una serie de aspectos duros y detrimentos planetarios--, entendiendo que la destrucción es también una forma de purificación.

Si bien todo esto a la mentalidad científica materialista le puede parecer mera superstición, atavismo de un pensamiento primitivo, debemos mencionar que los antiguos no creían literalmente en los mitos --al menos no los filósofos y sacerdotes a quienes les debemos entre otras cosas las primeras observaciones astronómicas-- sino que éstos eran misterios ligados a enseñanzas secretas, una "teología poética", como la llama Marsilio Ficino. A diferencia de los astrónomos modernos, los antiguos se preocupaban por encontrar un significado en los movimientos de los astros, entendiendo que su vida estaba ligada al cosmos, que todas las cosas estaban vivas y conectadas. Así emerge la imagen del cosmos como una gran sinfonía donde los movimientos de los planetas son signos y notas de una gran armonía que reverbera en la tierra y en el cuerpo del hombre, que son los microcosmos del mundo celeste. La astronomía estudia la anatomía del cosmos, y la astrología al observar el cuerpo del cosmos considera que también tiene alma. Al leer los signos cualitativos del cuerpo, la astrología considera que se pueden tomar medidas preventivas o simplemente afrontar las cosas con la tranquilidad que da el entendimiento, por más difíciles que sean.

En la visión de la astrología occidental tradicional los eclipses tienen normalmente un cariz malhadado, sin embargo, también se entiende que cada eclipse toma como significante la configuración celeste del momento en el que ocurre (la relación entre los diferentes planetas y las zonas del zodiaco que atraviesan, creando por así decirlo una sintaxis). El momento imprime un cauce, un umbral y una fase en el tiempo del mundo. Hace un par de días pudimos entrevistar al astrólogo tradicional Pablo Ianiszewski para preguntarle qué se avecina con este fenómeno astronómico.


¿Cómo eran concebidos los eclipses en la visión astrológica tradicional, o cuál era su significado en términos generales?

A los eclipses se les presta mucha atención en astrología mundana, aquella rama de la astrología que se preocupa de las relaciones entre el cielo y los grandes eventos del mundo, a una escala que afecta a países y grandes regiones del planeta, incluso al globo entero. En la tradición astrológica los eclipses son considerados como la apertura de una gran ventana celeste por donde se cuela una poderosa influencia astral, o bien como signos mayores que anuncian el destino del mundo para los meses inmediatamente posteriores, dependiendo de si tenemos una visión causal o sincrónica de la astrología. Como se trata de conjunciones y oposiciones con paralelo entre las dos luminarias, su significado general es el de un augurio celestial de consecuencias globales.

 

En este caso el eclipse viene acompañado de algunos aspectos difíciles, cuadraturas y oposiciones entre el Sol, Saturno, la Luna y Júpiter (además de varios planetas peregrinos o en detrimento), ¿cómo se refleja eso en este momento astrológico; es muy aciago, o hay algo que lo modera?

La verdad es que este eclipse no anuncia nada bueno para el mundo. Ocurrirá a los 18 grados de Piscis con una tensa oposición hacia un Júpiter afligido por exilio, retrógrado, lento y occidental, siendo el dispositor del Sol y de la Luna en conjunción. Ambas luminarias estarán peregrinas, sin dignidad, mientras son afligidas por cuadratura de Saturno, también debilitado por peregrinar en Sagitario. No hay mucho que lo modere, salvo por la recepción simple de Júpiter hacia las luminarias, pero el planeta se encuentra tan debilitado que ello no alcanza a compensar todo el resto de los factores involucrados. Se vienen meses difíciles.

 

¿A quiénes afecta más este eclipse, países, personas, industrias?

El cono de sombra del eclipse ensombrecerá el sudeste y el extremo oriental de Asia, desde donde podrá ser visto, pero las repercusiones serán más extensas. Se espera un año económicamente difícil, con un repliegue de las inversiones globales y la detención del crecimiento de las grandes corporaciones que dominan el mundo. El comercio marítimo tendrá serios problemas, especialmente con China, Indonesia y Malasia. Habrá retrasos en el transporte naviero. Veremos un recrudecimiento de la violencia en el Levante, con Irán e Irak apretando las teclas del conflicto en Siria, al tiempo que Corea del Norte llevará la tensión con sus vecinos del sur y con Japón a un límite peligroso, pero sin declarar la guerra. También hay peligro de importantes inundaciones en el sur de Asia durante los monzones. El sector turismo disminuirá.

 

¿Alguna apreciación particular extra sobre el horóscopo de este eclipse o algún aviso oportuno?

Ya que hoy es común hacer negocios con Asia, tanto en grande como en pequeño, recomiendo no arriesgar mucho capital en dichos menesteres. Es mejor replegarse y cuidar el bolsillo. No es momento para grandes gastos ni inversiones. A las personas de a pie les recomendaría tratar de ahorrar y no comprometerse con nuevas deudas o compromisos de pago. Desaconsejo los viajes al sudeste asiático, Japón y Corea al menos hasta próximo septiembre, para evitar problemas climáticos. Y por cierto, los países con costa hacia el Pacífico tendremos que presionar mucho a nuestros gobiernos, pues se pretende la aprobación del nuevo Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP) en estos meses que vienen. Ese tratado, lo anuncia también el eclipse, va a perjudicarnos a todos.

 

Twitter de Pablo Ianiszewski: @cubicado

Facebook: Astrologium

Twitter de Alejandro Martínez Gallardo: @alepholo

Una meditación astrológica para este eclipse

Este 19 y 20 de marzo del 2016 se celebra el equinoccio de primavera en el hemisferio norte y el equinoccio de otoño en el hemisferio sur, una fiesta astronómica llena de significado en la que por un breve momento la luz y la oscuridad entran en equilibrio

Este 19 o 20 de marzo, según la latitud, se celebrará el equinoccio de primavera o equinoccio vernal en el hemisferio norte y el equinoccio de otoño en el hemisferio sur. Esta fiesta astronómica y antes religiosa marcará el más temprano ingreso de la primavera en relación al calendario desde 1896. El punto exacto del equinoccio, en el que el Sol cruza el ecuador celeste de sur a norte, ocurrirá a las 4:30 horas del 20 marzo, tiempo universal, y el 19 a las 22:30 horas del tiempo de la Ciudad de México. La variación del punto equinoccial tiene que ver con que el calendario gregoriano tiene años de 365 días y 366 en años bisiestos (como este año), mientras que la duración exacta del año es de 365.242 días 

En el equinoccio (aequus nox: noche igual) el día --en casi todo el mundo, salvo en los polos-- dura casi exactamente igual que la noche y la salida del Sol se alinea exactamente con el este y la puesta del Sol con el oeste. El equinoccio es el más preciso marcador del tiempo en la naturaleza y nos sitúa en un punto de equilibrio o ecuanimidad que es, como todo en este mundo, fugitivo, ya que no se mantendrá así y pronto el hemisferio norte se bañará de luz, avanzando hacia el esplendor de la naturaleza en el verano, mientras que en el sur es el inicio de la muerte cíclica de la naturaleza. La órbita de la Tierra yace inclinada en un eje de 23.5º, esto hace que los equinoccios sean los puntos de equilibrio después de los cuales el hemisferio norte y el hemisferio sur cambian lugares para recibir la luz del Sol de manera más directa. 

(Aquí la información del Equinoccio de otoño y primavera de septiembre 22 del 2016)

Astrológicamente el equinoccio marca también el ingreso al signo de Aries, el año nuevo en la astrología occidental, el signo de fuego regido por Marte en el cual el Sol tiene su exaltación, y en el cual se celebra la renovación y revitalización de la naturaleza a través del incremento de la luz que insemina la tierra. Esto es solamente desde la perspectiva de la división zodiacal que mantiene la astrología, ya que debido a la precesión, el equinoccio ocurre contra el telón de fondo de las estrellas de Piscis (la astrología, sin embargo, sólo utiliza la precesión para medir los grandes años o eras mundiales). La primavera es el tiempo en el que despierta de su letargo la naturaleza con el vigor del Sol, las flores empiezan a crecer, los pájaros a cantar y en general la siembra se vuelve fértil, avanzando hacia la gran cosecha del verano. En la alquimia, tradicionalmente en primavera se recoge el rocío con el cual se fabrican los elixires y medicinas espagíricas, bajo la noción de que el rocío vehicula el espíritu universal, una esencia celeste que se logra captar a través de las sales de la tierra, siendo en sí misma una especie de gota alquímica --un orbe microcósmico-- en su estado de potencia pura. Generalmente el rocío se recoge a la mitad de la primavera --bajo el estímulo de Tauro, un signo de tierra, pero puede haber variaciones en esta práctica.   

Históricamente el equinoccio vernal es una de las grandes fiestas religiosas (ahora paganas), celebrado por las más diversas culturas. Muchas de las antiguas religiones tienen un carácter de astroteología, ligando sus historias de creación y sus dioses con planetas y movimientos siderales. Es por ello que, por ejemplo, este día es el Año Nuevo persa (hoy Irán), o Nowruz, una festividad que data de tiempos de los zoroastros, lo cual hace sentido ya que ésta era una religión de la luz, profetas de fuego, y hoy es justamente un día regido por el fuego de Aries, el carnero, que ignita el año con su acción enérgica. 

La Pascua, según estableció el Primer Concilio de Nicea, originalmente se celebraba el primer domingo después de la primera luna llena posterior al 21 de marzo o ese mismo 21 de marzo si fuera luna llena. Esto sugiere un sincretismo religioso entre la figura de Cristo y las religiones mistéricas, ligado a la fertilidad y a la adoración del Sol (Cristo siendo una clara manifestación del Sol, con similitudes con Mitra, la divinidad persa de la luz) (recordemos la relación entre las saturnalias, las festividades de Mitra, el solsticio y la Navidad). En su lectura Great Solar Symbol of the Messiah, Hall traza algunos paralelos entre Jesucristo y el Sol. Dice que de igual manera que el Sol une a la Tierra con el cielo, y une también a la materia con el espíritu, operando como un máximo pontífice, también Jesucristo sirve a este mismo rol. Las imágenes de los reyes y santos con coronas y halos, sabemos, son extensiones solares, que muestran la identidad entre el poder solar y el poder terrestre. De la misma manera que el Sol alza a los hombres "con sus rayos que terminan con manos, llevándolos hacia la luz", Jesucristo también alza a las almas hacia el Padre. El Sol es, al igual que Jesucristo, el símbolo de la restauración de la vida y la promesa de la eternidad. En la primavera este símbolo encuentra el fulgor para llevar la semilla al fruto.

 

Twitter del autor: @alepholo