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¿Por qué muchos gatos se parecen a Hitler? (FOTOS)

Por: pijamasurf - 01/07/2016

La extraña similitud entre algunos gatos y Adolfo Hitler intriga a miles de usuarios en Internet; incluso se ha gestado una especie de bizarra subcultura en torno a esto.

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Existe un extraño fenómeno en la fisiología gatuna que se manifiesta en una bizarra similitud entre ciertos gatos (a través de su pigmentación natural) y la imagen de Adolfo Hitler. La frecuencia del símil es tal que incluso existe un sitio en Internet (catsthatlooklikehitler.com) dedicado exclusivamente a mostrar ejemplos de ello, que invita a los usuarios a compartir imágenes de sus gatos cuando éstos tengan un cierto parecido con el líder del nazismo. 

De acuerdo con un estudio de las universidades británicas de Bath y Edimburgo, la coloración dual que muchos felinos tienen se debe a que las células de pigmentos confunden las instrucciones genéticas al momento en que se están gestando los bebés en la matriz. El caso del color blanco combinado con cualquier otro obedece a que las células de pigmentos no fueron suficientes para cubrir por completo el cuerpo del gato, y las áreas que no alcanzaron a pigmentarse se quedan así. Sin embargo, esto obviamente no explica la similitud entre algunos felinos y Hitler, lo cual sin duda debe una porción de su existencia a un efecto pareidólico y el resto queda en el aire, es decir, es una gran oportunidad para realizar especulaciones caricaturescas, por ejemplo, que la energía del Tercer Reich se mantiene pulsando entre nosotros y encuentra en los gatos un sutil vehículo para manifestarse. Pero esta es sólo una hipótesis...

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Un beso no es nunca sólo un beso: videoensayo explora 120 años de besos en el cine

Por: pijamasurf - 01/07/2016

El British Film Institute realizó esta compilación del beso en la historia del cine para mostrar todo lo que puede significar ese acto

 

Quizá no muchos sepan que entre las primeras imágenes en movimiento registradas con intenciones cinematográficas están las de una pareja besándose. La grabación se realizó en 1896 a instancias de Thomas Alva Edison, y desde que se mostró al público fue censurada y calificada de obscena.

A partir de entonces, es posible que uno de los actos humanos con mayor presencia en el cine sea el de dos personas reuniendo sus bocas, ya sea en una muestra de amor o de sometimiento, de hipocresía o de pasión desbordada.

De Chaplin a Woody Allen, de Hitchcock a Scorsese, de Max Ophüls a Kurosawa, los besos recorren el cine como un motivo recurrente que, por otro lado, ha establecido una dialéctica entre la imaginación y la realidad, un intenso vaivén simbólico en medio del cual nos encontramos nosotros, los espectadores, las personas reales que no vivimos en las condiciones controladas del plató cinematográfico, que nos besamos pero no con el glamour con que esto ocurre en las cintas hollywoodenses, aunque quizá, en cierta parte de nuestra mente, pensamos que es así.

En parte esa es la premisa de la que parte este videoensayo subido recientemente por el British Film Institute, titulado Lips, Love and Power y el cual compila una buena parte de los besos filmados en estos 120 años de labor fílmica, en la mayoría de sus variantes, en sus irrupciones en contra del statu quo, en su abanderamiento franco por la libertad de los cuerpos y, en suma, en todo aquello que puede estar depositado en un beso.

El número, por otra parte, quizá no sea del todo casual pues, como en Las 120 jornadas de Sodoma, 120 años de besos cinematográficos también pueden ser un amplio muestrario de los límites y alcances de la sexualidad humana.