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Oficialmente en Islandia se adora de nuevo a Odín, Thor y otros antiguos dioses nórdicos

Por: pijamasurf - 01/30/2016

Más de 2,500 personas en Islandia han vuelto al culto de los antiguos dioses nórdicos, y en poco tiempo edificarán un templo para honrarlos.
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Hilmar Orn Hilmarsson con miembros de Asatruarfelagid

Muchos de nosotros estamos familiarizados con el panteón nórdico. Por diversas fuentes que van desde la cultura pop hasta la ópera, conocemos los nombres y aun detalles particulares de Thor, Odín, Loki y otras deidades, criaturas y territorios de dicha mitología. Sin embargo, en todo momento lo consideramos eso, una serie de personajes ficticios que surgieron en cierta cultura y que, como en otros casos, pasaron a formar parte de cierto imaginario colectivo, a pesar de que alguna vez formaron parte de una religión reconocida e incluso mayoritaria.

¿Alguien podría, ahora, rendir culto a esas divinidades? Por extraño que parezca, la respuesta es afirmativa. Desde hace un tiempo, la asociación Asatruarfelagid, con sede en Islandia, promueve la adoración religiosa de las divinidades nórdicas. Ese es el caso de un grupo de personas en Islandia que, desde hace poco tiempo, han revivido la adoración religiosa de esas divinidades por medio de la asociación Asatruarfelagid, la cual no sólo cuenta ya con numerosos adeptos (cerca de 2 mil 500), sino que también recientemente consiguió fondos económicos y permisos gubernamentales para construir un templo en honor a los aesir, algo que no sucedía desde hace cerca de mil años, cuando la población islandesa fue evangelizada.

Cuando dicho recinto se edifique en Reikiavik, la capital del país, servirá como lugar de celebración de los rituales religiosos usuales: matrimonios, funerales, bautizos, etc. Al respecto Hilmar Orn Hilmarsson, sumo sacerdote de Asatruarfelagid, declaró: "Pienso que nadie cree en un hombre tuerto que monta un caballo de 2.5m. Consideramos esas historias como metáforas poéticas y manifestaciones de las fuerzas de la naturaleza y la psicología humana". Lo cual, en cierto modo, es la definición esencial de casi cualquier religión. 

Tu nombre puede ser la causa de baja promoción laboral e incluso de discriminación

Por: pijamasurf - 01/30/2016

Nuestro nombre determina no sólo cómo nos llaman los demás, sino también nuestras oportunidades laborales
[caption id="attachment_105718" align="aligncenter" width="614"]hello my name is (Imagen vía Flickr)[/caption]

 

Además de nuestro rostro y nuestra presencia física, nuestro nombre es una de las primeras cartas de presentación para nuevas relaciones; y es que de un nombre se puede derivar información como la procedencia racial, la edad, la religión e incluso el estatus socioeconómico de las personas. ¿Pero será posible que existan nombres más "ventajosos" que otros para sobrevivir en el panorama laboral de hoy en día?

Existen algunos estudios que así lo demuestran. A la preferencia subjetiva que hace que algunos nombres (especialmente los que suenan a hombre blanco de clase media o media alta) sean elegidos con más frecuencia por entrevistadores laborales, especialmente en un contexto legal, se le conoce como la hipótesis de Porcia.

Porcia es la prometida de Antonio en El mercader de Venecia de William Shakespeare, la cual se disfraza de abogado y cambia su nombre a Baltasar para defender a su amado de un juicio grotesco. Hay una investigación que afirma que las abogadas con nombres "masculinos" (como Dale o Leslie) suelen ganar más casos que sus compañeras de nombres más "femeninos."

Según el estudio, cambiar el nombre de una candidata de "Sue" a "Cameron" triplicó la probabilidad de ser elegida como jueza, mientras que cambiarlo a "Bruce" multiplicó por 5 dicha probabilidad. Otro estudio afirma que los nombres más fáciles de pronunciar crean una mejor opinión en las personas que los nombres "difíciles".

La hipótesis de Porcia revela aun otros rasgos inconscientes o involuntarios de interacción: la disparidad que afecta la percepción salarial y las oportunidades laborales entre hombres y mujeres aumenta aún más cuando el nombre proviene de un contexto sociocultural de percepción indígena o de bajos recursos. Según la revista Proceso, la funcionaria mexicana Nuvia Mayorga, titular de la Comisión Nacional para el desarrollo de los Pueblos Indígenas, trastabilló al pronunciar el nombre de varios poblados indígenas de Puebla, excusándose con la frase "es que luego sus nombres son medio raros".

Probablemente una rosa con otro nombre seguiría despidiendo la misma deliciosa fragancia, pero una mujer indígena de nombre Rosa quizá tendría mayores dificultades laborales y sociales que alguien con un nombre asociado a valores "blancos", masculinos y coloniales.