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En dos cuentos este escritor teje descripciones largas y sólo aparentemente complicadas, y al mismo tiempo agradables y elocuentes

port-BEyPIES-lo_355Cuando un escritor arriesga, su apuesta bien podría caer en un autosabotaje. En la experimentación con el lenguaje es difícil que el autor no caiga en una dinámica obsesiva y protagonistoide y que la historia sea injustificadamente relegada a un segundo plano.  

En el caso del autor mexicano oriundo de Puebla, Gabriel Wolfson, en su libro Be y Pies, la experimentación narrativa se logra con creces. Este texto relata dos cuentos que coinciden en dos situaciones por demás sencillas: ambos protagonistas hacen una visita a alguien y encuentran una oportunidad de negocio. 

Es curioso porque pareciera como si los dos personajes nos mantuvieran en una conversación con ellos mismos, y sin importancia aparente. Nos llevan a un mundo descriptivo alargado en enormes líneas y casi sólo separadas con comas en párrafos enteros. Lo curioso es que aunque pudiese ser una lectura densa Wolfson consigue, paradójicamente, que su lectura sea fluida. Y aunque los personajes se narran “cosas” aparentemente banales, éstas adquieren una dimensión familiar.

Las comas que separan la descripción en los párrafos son como aclaraciones del personaje que parecieran descontentar la historia, o al menos llevarla hacia espirales, siempre desde una elocuencia agradable.  

"El pensamiento y la voz del personaje se confunden y le permiten ponerse a hablar. La anécdota queda desdibujada por ella (…) No sé si eso sea algo bueno o no, no me lo planteo como escritor aunque no me niego en absoluto esa posibilidad. No me espanta la experimentación pues supongo que algo tiene que ver”, advierte Wolfson, también profesor del Departamento de Letras de la Universidad de las Américas Puebla.

“Laberinto sembrado de desviaciones cuyo propósito es retrasar (hasta el absurdo o la locura) la llegada a un centro que se ha perdido”, apunta una reseña de Tumbona Ediciones.

Así como quizá muchos de nosotros vivimos dentro de una historia observando de pronto un mantel sucio y especulando sobre la procedencia de su mancha y mil cosas más aparentemente desconectadas, ambos cuentos de este libro nos llevan a un túnel de conclusiones; acaso todos hacemos permanentemente conclusiones momentáneas –solo momentáneas, pues la historia tal vez nunca termina. 

Puedes encontrar aquí este libro editado por Tumbona. 

 

Twitter de la autora: @anapauladelatd

Estudio forense revela el verdadero rostro de Jesús

Por: pijamasurf - 12/14/2015

La imagen que resultó de esta minuciosa investigación científica tiene poco que ver con las facciones de Jesús con las que estamos familiarizados

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El rostro de Jesús es indudablemente un icono religioso y cultural, presente en miles de iglesisas, aulas y hogares alrededor del mundo. Sin embargo, pocas veces recordamos que esta imagen que nos es tan familiar en realidad responde a una especulación facial imbuida de cánones estéticos y de la intención de presentar a un ser que empate con los premisas estratégicas: un hombre varonil y a la vez tierno, generalmente representado más alto que sus discípulos, físicamente bien formado, que irradia salud y es bien parecido. 

En su afán por develar el verdadero rostro de Jesucristo el médico y artista Richard Neave, auxiliado por científicos británicos y arqueólogos israelíes, se propuso reconstruir con certeza el aspecto de este personaje histórico. Tras exhaustivas labores de antropología forense los especialistas finalmente presentaron el que aparentemente fue el rostro verdadero de Jesús. 

La imagen resultante muestra a una persona cuyos rasgos empatan mucho más con el perfil judaico de Medio Oriente: rasgos más gruesos, tono de piel más oscuro, cabello corto y mucho más rizado y, en síntesis, bastante distinto al Jesucristo históricamente promovido.

 

(Vía Popular Mechanics)