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El cerebro de hombres y mujeres no es realmente diferente (¡gran descubrimiento científico!)

Por: pijamasurf - 12/25/2015

Esta investigación realizada en Chicago con mil 400 personas concluyó que, a pesar de algunas características distintas, no existe una diferencia sustancial entre el cerebro de los hombres y el de las mujeres

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En un hallazgo que tiene cierto tufo anacrónico, un grupo de neurocientíficos de la Chicago Medical School anunció recientemente que, de acuerdo con sus observaciones, el cerebro de hombres y mujeres no tiene características tan distintas como para que, al compararse, sea posible hablar de una diferencia.

El descubrimiento parece cerrar al menos 2 siglos de discusión sobre la materia pues durante mucho tiempo en la historia de la anatomía, la medicina, la psiquiatría y otras ciencias afines se creyó que el género y las características cerebrales guardaban una relación estrecha que, a su vez, explicaba conductas individuales y sociales.

Con todo, al realizar la medida y registro de poco más de mil 400 cerebros, sí se notaron algunos rasgos propios de determinado género. En los hombres, por ejemplo, la amígdala tiene en general un mayor tamaño, lo cual puede parecer paradójico, pues es una parte del cerebro asociada con el procesamiento de emociones; algo similar sucede con el hipocampo izquierdo, relacionado con la memoria, que igualmente es más grande en los hombres, aunque también muchas mujeres lo tienen de un tamaño considerable.

“No tiene sentido hablar de naturaleza masculina o femenina. No hay ninguna persona que tenga todas las características masculinas y otra que tenga todas las femeninas. Y si existen realmente, son de verdad extrañas de encontrar”, declaró al respecto la investigadora Daphna Joel, una de las responsables de la investigación.

Más allá de las implicaciones científicas, los resultados de este estudio pueden contribuir a echar por tierra los falsos argumentos cientificistas con los que a veces se justifican ideas, políticas públicas o comportamientos sociales que fomentan la inequidad de género en detrimento de las mujeres.

Las 10 virtudes universales que propone Alain de Botton

Por: pijamasurf - 12/25/2015

Decálogo de salud existencial: practicar estas 10 virtudes te garantizará una vida sana y equilibrada

4 cardinal virtues

A lo largo de la historia, las religiones han inculcado doctrinas con el fin de engrandecer la vida espiritual. No obstante, en algunas de ellas estas virtudes son representadas por su opuesto, es decir, por reglas como “no robarás”, en lugar de “serás honesto”. Para el escritor Alain de Botton, el vacío que el abandono sistemático de religiones ha dejado en el mundo moderno no ha mermado la búsqueda de una vida virtuosa sino que, al contrario, ha acrecentado la inquietud básica por alcanzar la felicidad. 

Ante esta realidad, de Botton enlista en su libro Religión for Atheists los valores que se han practicado durante la historia en la mayoría de las doctrinas religiosas y que han prevalecido hasta nuestra época.

Adaptación: capacidad para enfrentar, aprovechar y convivir con situaciones ajenas a nuestra vida ordinaria. A su vez tiene que ver con tolerancia frente a todo aquello que simplemente no puede preverse, es decir, buena parte de la vida.

Empatía: entendimiento y apropiación afectiva de lo que otra persona siente.

Paciencia: capacidad para tolerar situaciones lentas o incómodas.

Sacrificio: renuncia o privación que se hace en beneficio de alguien.

Cortesía: acto que manifiesta atención, respeto o afecto.

Humor: estado de ánimo favorable y desapegado.

Autoconocimiento: grado de conciencia que tenemos sobre nosotros mismos y que se traduce en la forma en la que nos narramos nuestra propia vida. 

Perdón: se refiere a la comprensión o aceptación ante alguna ofensa y la disposición a trascenderla.

Esperanza: confianza en que ocurrirá o se logrará lo que se desea.

Autoconfianza: conciencia del poder propio para afrontar las dificultades.

No deja de llamar la atención que el creciente ateísmo conlleva, en alguna medida, el retorno a aquellos valores que sentaron las bases de las grandes religiones y que, en muchos casos, se diluyeron con la presencia de intermediarios institucionales y agendas que poco tienen que ver con sus fundamentos esenciales.