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Álter-instructivo: cómo fabricar un sigil y depurar la intención de nuestros deseos

Por: pijamasurf - 10/20/2015

Cuando la intención es poderosa y está bien dirigida a través de una acción bienintencionada en el mundo, no hay diferencia entre un mago y un artista

Agrippa-MarsSeal

En otro artículo hemos hablado sobre cómo la fabricación de un sigil mágico pone en juego diferentes elementos de la atención consciente y del acceso bien intencionado a la magia del inconsciente: se trata, en el fondo, de darle materialidad o presencia al deseo a través de una palabra mágica o un objeto. En esta ocasión vamos a referirnos a los aspectos más teóricos de la puesta en marcha de la intención a través de la verbalización; cuando se involucren los pasos para crear, activar y destruir un sigil nos remitimos al instructivo creado por Nick Margerrison para tal efecto, a la vez que recomendamos sus seminarios. Como veremos, los principios para concentrar la intención y "realizarla" (es decir, volverla real) son sumamente flexibles y personalizables según el sistema de creencias de cada quien. Se trata menos de definir si es magia negra, blanca o rosa que de comprender un principio de acción encarnado en la palabra.

Podemos pensar por un momento el deseo como una imagen de algo que ya es en cierta forma, y hacia lo cual tendemos. En ciertas teorías psicológicas el deseo es una falta que los objetos colman, siempre inadecuadamente; esta inadecuación es incluso lo que nos permite desear. ¿Pero qué pasaría si obtuviéramos justamente aquello que deseamos, o en otras palabras, aquello que más se adecua a nuestro deseo? Lo primero es, pues, conocer muy bien nuestro deseo.

La literatura nos da maravillosos ejemplos de deseos incomprendidos que se ponen en marcha ciegamente. Un gran ejemplo es el rey Midas, que utilizó --tal vez metafóricamente-- alguna expresión similar a "¡Deseo que todo lo que toque se convierta en oro!" para darle voz y cuerpo a su deseo; sin embargo, todos sabemos que su deseo se convirtió en perdición cuando la metáfora de la expresión se encarnó literalmente en él: la imagen final del desdichado rey sería la de morir rodeado de delicias inmóviles y doradas. Es por eso que en Magick se enfatiza --nunca suficientemente -- la importancia de desear exactamente lo que deseamos, y también de ser conscientes de las consecuencias de nuestro deseo.

Afortunadamente, el pensamiento mágico opera en un estrato de nuestra mente que puede pasar por alto las convenciones morales; por desgracia, nosotros no habitamos en un ámbito libre de todo tipo de constricciones. Esto no quiere decir más que esto: nuestro deseo es la consecuencia directa de nuestro deseo, por lo que debemos cuidarnos de aceptar todas las consecuencias que deriven de su puesta en marcha.

Sigil de Jimmy Page

Sigil de Jimmy Page

Por poner un ejemplo simple, digamos que deseas ese auto deportivo estacionado a un lado de tu casa. Una formulación demasiado vaga podría hacer que --pensando mágicamente-- tu vecino perdiera su auto y tú lo obtuvieras por alguna razón irracional. En términos mágicos, lo que quiste decir fue que querías probablemente un auto similar a ese, o incluso de manera más sutil, que querías alguno de los valores asociados a ese auto deportivo (probablemente rojo). Lo que no tomaste en cuenta fue que ese auto pertenece a tu vecino, y que según esta lógica de lo literal, solamente puedes poseerlo al desposeer a tu vecino del auto. 

Lo más difícil de entender sobre el deseo y su expresión mágica a través del sigil es que uno debe aprender a vivir deseando siempre lo que ya ha deseado. Cuando la intención es poderosa y está bien dirigida a través de una acción bienintencionada en el mundo, no hay diferencia entre un mago y un artista. Utilizando una expresión de Michel de Montaigne, Fortis imaginatio generat casum.

Fabricar un sigil, y sus implicaciones

La manufactura de un sigil consiste en una estructura similar a la del sacrificio en las creencias de muchos pueblos: se basa en la premisa de que un objeto puede investirse de cierto poder que hay que activar y extinguir. El chivo expiatorio, por ejemplo, debe ser investido de la intención de la comunidad antes de ser sacrificado. Incluso la iglesia católica utiliza la consagración de hostias con vino para representar en un contexto divino el sacrificio de Jesús, estructura que los fieles representan en la puesta en escena de una misa. Una hostia es un ejemplo muy práctico para entender qué es y cómo se usa un sigil. En el mismo ámbito, podríamos decir que un crucifijo es un "sigil" de la fe de ciertos creyentes, en el cual depositan sus esperanzas y miedos, por lo que tiene un valor mágico o sagrado para ellos.

Remitiéndonos a todo lo dicho hasta aquí, digamos que ya ha quedado claro por qué es necesario formular y aceptar nuestro verdadero deseo, puesto que lo que viviremos será su implicación total. Lo siguiente será formularlo en una frase corta y afirmativa. No se trata de decir "Quiero dejar de aterrarme cuando hablo en voz alta", sino, por ejemplo, "Deseo sentirme tranquilo al hablar en público", o incluso mejor "Deseo ser un excelente orador". Esta es la parte más difícil del proceso mágico, porque estamos tratando de definir verbalmente la forma que mejor concentra una intención. Afortunadamente podemos practicar, equivocarnos y aprender del proceso mismo a medida que avanzamos.

Una vez verbalizada la intención podemos escribirla en letras mayúsculas en un pedazo de papel, eliminando las vocales y las consonantes repetidas. Utilizando el deseo/ejemplo anterior, se vería algo así:

sigil1

Lo siguiente es hacer un dibujo utilizando dichas letras. No se trata de mostrar grandes aptitudes pictóricas, sino simplemente de fundir las letras en una imagen "unitaria"; pensemos en una de las interpretaciones dadas a los dibujos prehistóricos en cavernas como Lascaux o Altamira: el cazador materializa una imagen de su intención (en ese caso, una presa de cacería), con lo cual ha dado concreción a su deseo y se ha entregado a sus consecuencias. Algunos foros dicen que el dibujo resultante debe verse "mágico", en el sentido de parecerse o recordar a runas u alfabetos extraños. En realidad se trata de un proceso similar al de una poción mágica hecha en el caldero de una bruja semántica, en el que los distintos ingredientes del "conjuro" (que no es más que "atraer" algo que corresponde exactamente con el sigil) mezclan sus propiedades en un resultado que recuerda a cada uno de sus elementos, trascendiéndolos.

Hay foros llenos de otro tipo de métodos para hacer sigilos: utilizando música, creando mantras (lo cual puede ser resultado del proceso verbal anterior, es decir, de condensar una intención verbalizada en una serie de fonemas o palabras mágicas), o incluso saliendo por ahí y eligiendo un objeto que llame poderosamente nuestra atención: Thad McKraken, un estudioso y practicante del ocultismo, afirma que lo importante es utilizar la imagen más compleja que nuestro cerebro sea capaz de procesar, de manera que se logre trascender conscientemente la relación con el objeto para desarrollar con este una relación mágica. Es por eso que los sigilos escritos pasan por un proceso en el que tratamos de que "parezcan" mágicos, o que en todo caso las palabras den pie a una imagen o dibujo. En el caso del ejemplo que estamos utilizando, DSRNXCLT daría pie a algo como esto:

sigil02

 

¿Alguna vez jugaron a decir una palabra una y otra vez hasta que perdiera su significado? Se trata más o menos de lo mismo con la creación de sigilos, pero desde un punto de vista gráfico. Hay que jugar con la imagen de una manera infantil, sin una expectativa clara del resultado, sino simplemente aceptando las relaciones y las sugerencias que nos ofrece el dibujo. Algunos recomiendan hacerlo incluso hasta el punto de aburrirse, de disolver todo lo que recuerde a un carácter tipográfico en una entidad plenamente nueva. En nuestro experimento resulta algo como esto:

sigil2

 

 

Activar un sigil ofrece tantos caminos como los de su creación. "Activar" involucra varios procesos simultáneos: 1) la imagen se fija en nuestra mente a través de la concentración; 2) la conciencia entra en un estado alterado (ver más aquí sobre qué es un estado alterado) a través de privación de sueño, ejercicio físico --cansancio, extenuación, dolor físico, o incluso teniendo sexo con alguien o masturbándonos. Algunos recomiendan el uso de sucedáneos para lograr dicho estado alterado, como marihuana o alguna sustancia enteógena, lo que queda a juicio y responsabilidad de cada quien. La idea es que la mente atraviese por una desestabilización radical en un contexto ritual, de manera que --como si se tratara de un reflejo condicionado-- nuestra mente asociará la imagen del sigil con una poderosa sensación física. Por último, 3) hay que destruir el soporte físico del sigil, sea escrito o sea un objeto. La idea es que al destruirlo nuestra intención ya ha sido absorbida por el inconsciente, o en otras palabras, que ha entrado a la dimensión física al desaparecer su soporte material. Recordemos la frase "Nadie puede matar una idea" como ejemplo de esto: quemar un libro sólo hace que sus ideas se vuelvan más poderosas (pregunten a Copérnico). Es el famoso Alea iacta est ("ya está hecho") de Julio César tirando su espada por encima del río Rubicón para manifestar que no hay diferencia entre su intención de cruzarlo con su ejército y el recuperar su espada como correlato de la conquista de las Galias; lanzar la espada, en este ejemplo, es la certeza de conquistar las Galias. Margerrison recomienda activar el sigil quemándolo de arriba hacia abajo, de manera que sintamos una creciente sensación de calor y luego un pinchazo de dolor en la punta de los dedos, lo que sintetiza los puntos 2) y 3).

Después de esto, algunos recomiendan olvidarse de todo e incluso postergar lo más posible la activación del sigil, de manera que al verlo y concentrarnos en él no tengamos una memoria clara de la frase que se encuentra condensada gráficamente frente a nosotros, dejándonos llevar por la intención que materializamos al fabricarlo. Algo importante que mencionar como conclusión es que, para que el sigil funcione, tu acción en el mundo debe ser coherente con tu intención "mágica". Pongamos que tu deseo es bajar de peso; entonces trata de mejorar tu régimen alimenticio o comienza una rutina de ejercicios. Se trata de un ejemplo burdo tal vez, pero por extraño que parezca decirlo así, la magia no hace milagros, sino que el milagro mismo es la depuración de la intención en un deseo con el que somos capaces de vivir.

Cuando la ficción supera a la realidad: 6 hipótesis sobre la muerte de Edgar Allan Poe

Por: pijamasurf - 10/20/2015

A veces la realidad y la ficción se cruzan y sus elementos se confunden, como en el caso de la muerte de Edgar Allan Poe, cuya causa hasta la fecha es desconocida
[caption id="attachment_102012" align="alignright" width="240"]Edgar_Allan_Poe_daguerreotype_crop Daguerrotipo de Edgar Allan Poe, junio de 1849[/caption]

Una de las grandes propiedades de la literatura (y quizá, en general, del arte) es posar sobre la realidad y el mundo el hechizo de la ficción. Como si pareciera que los hechos objetivos no se bastaran por sí mismos, la imaginación literaria impone sobre ellos el manto de la metáfora y el sentido figurado, transformándolos así en otra cosa, sin que por ello abandonen del todo su naturaleza primera.

A veces, sin embargo, pasa que la ficción y la realidad encuentran un punto de cruce, quizá incluso cabría decir que se trata de un punto de inflexión en donde una y otra se encuentran y se confunden, un punto a partir del cual la realidad toma propiedades de la ficción y viceversa. El mundo, entonces, se vuelve un vasto territorio de posibilidades imaginarias ahí donde antes no existía más que el páramo de la objetividad.

Entre los varios ejemplos que podríamos citar de esta coincidencia maravillosa, quizá uno de los más sorprendentes sea el de la muerte de Edgar Allan Poe. Como sabemos bien, Poe es el maestro del cuento de misterio y terror, escritor emblemático del género que nos legó creaciones siniestras como El cuervo, “El gato negro” o “William Wilson”, entre otros cuentos y ensayos en los que demostró el dominio tanto del género como de la literatura en sí.

Pero si es cierto que autor y obra son cosas distintas, que la realidad y la ficción están completamente separadas y definidas, ¿por qué entonces Poe mismo está rodeado de misterio y aun de horror? Su vida fue una serie casi ininterrumpida de tribulaciones, y como remate está el enigma de su muerte, ocurrida a los 40 años en circunstancias que hasta el momento permanecen inciertas y para cuya explicación hay a la fecha ¡19 hipótesis! Varias, es cierto, tienen que ver de alguna manera u otra con el alcohol, pero los detalles específicos varían sustancialmente. Veamos:

 

1. Golpiza

E. Oakes Smith, uno de los primeros biógrafos de Poe, aseguró en 1867 que el escritor murió por la golpiza que le propinó un rufián instigado a su vez por una mujer, quien se dijo injuriada por Poe.

 

2. “Cooping”

Esta es una de las teorías más aceptadas. El cooping era una forma de fraude electoral comúnmente usada en tiempos de Poe, la cual consistía en secuestrar a una persona, llevarla a votar por un candidato y después disfrazarla tantas veces como fuera posible para disimular su identidad y que pudiera así votar repetidamente. Tras cada una de estas ocasiones, el votante recibía un buen trago de alcohol. Poe murió un 7 de octubre de 1849 y se sabe que días antes, el 4, hubo una elección en Baltimore, en la cual el escritor pudo estar involucrado en la práctica del cooping y, sobre todo, en el consumo excesivo de alcohol que implicaba.

 

3. Exceso de alcohol

Poe tuvo una relación difícil con el alcohol. Algunos biógrafos aseguran que por una rara condición genética le bastaba beber un vaso de vino para de inmediato embriagarse, lo cual a la postre derivó en su incapacidad para manejar el consumo. En cierto momento su adicción se sumó a sus problemas y, se dice, Poe decidió beber hasta morir.

 

4. Envenenamiento por monóxido de carbono

En 1999 Albert Donnay aseguró que fue una lámpara de carbón la que mató a Poe, específicamente el monóxido de carbono emitido durante su combustión. Donnay hizo examinar algunos cabellos de Poe para encontrar metales pesados, sin embargo, como los resultados no fueron conclusivos, su hipótesis no fue aceptada por los estudiosos del escritor.

 

4. Envenenamiento por metales pesados

En la época de Poe el cólera se trataba con clorito de mercurio, mismo que el escritor consumió por prescripción del médico que lo trató durante la epidemia de julio de 1849. El mercurio es altamente nocivo para el cuerpo humano y según algunos, además de la muerte de Poe, dicho químico también podría explicar por qué el escritor comenzó a alucinar y delirar algunos días antes de fallecer.

 

5. Rabia

Aunque suene increíble, es posible que Poe haya muerto por rabia. Esta sugerencia fue hecha hace varios años, en 1996, por Michael Benitez, un médico que participaba en un congreso en dicha especialidad en el que se diagnosticaba la enfermedad de un paciente únicamente a partir de registros escritos. Benitez se encontró con un viejo archivo en el que un hombre nombrado sólo con las iniciales “E. P.” había muerto por síntomas que inequívocamente apuntaban hacia la rabia. Que el expediente podría tratarse de Poe se adivina por un detalle que se dio sobre la profesión del hombre: “escritor de Richmond”.

 

6. Asesinato

Para un autor como Poe, la teoría del asesinato no podía quedar descartada. Quien la propuso fue John Evangelist Walsh, un biógrafo que en el año 2000 sostuvo que el escritor pudo ser víctima de homicidio por parte de uno de los hermanos de Elmira Shelton, su acaudalada prometida. Walsh se apoyó en cartas, periódicos de la época y algunos diarios para conjeturar que Poe sí arribó a Philadelphia para casarse con Elmira, pero fue emboscado por los tres hermanos de ésta, quienes se oponían al matrimonio. Esa fue sólo la primera advertencia. Poe sin embargo no se arredró y disfrazándose, volvió al lugar de residencia de su futura mujer, pero los hermanos descubrieron el engaño y lo asaltaron, lo golpearon severamente y lo obligaron a beber whisky, a sabiendas de que el alcohol lo mataría. 

Además de estas teorías, sin duda algunas de las más interesantes, otras investigaciones han sugerido que el escritor pudo haber muerto por gripe, un tumor cerebral, epilepsia, dipsomanía, por un ataque al corazón, diabetes, hipoglucemia, porfiria, un mal funcionamiento de la enzima alcohol deshidrogenasa, delirium tremens y algunos otros. Tal vez, después de todo, como aseguró Borges a propósito de Kafka y sus precursores, Poe también necesite de un personaje imposible, un Dupin todo-razón que descifre el enigma de su muerte.