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La siguiente revolución en salud se encuentra en tus actuales decisiones

Por: pijamasurf - 09/17/2015

La crisis de los sistemas de salud plantea la posibilidad de tomar las riendas del bienestar propio y así depender de tu forma de vida y no de una institución

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En términos generales, nunca en nuestra historia la población humana había sido tan sana. Es cierto que esta situación no es general y todavía hay graves enfermedades que asolan a muchísimas personas en el mundo, pero en rubros como la esperanza de vida, la cobertura de salud pública, la medicina preventiva y otros, los avances han sido notables.

Por otro lado, también el conocimiento práctico sobre un estilo de vida saludable ha permeado en casi todas las sociedades, preceptos básicos que, cuando se siguen, aseguran el correcto funcionamiento de nuestro cuerpo.

Paradójicamente, un mayor conocimiento sobre el hecho no se refleja siempre en las mejores decisiones individuales respecto a nuestra salud. En una época caracterizada por la abundante y a veces excesiva cantidad de información a nuestro alcance, no siempre optamos por la alternativa que en alimentación, actividad física, entretenimiento, etc., redundará en un beneficio para nuestro cuerpo.

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Para Nick Crocker, fundador de Sessions, una red de entrenadores enfocada en inspirar a que las personas tomen las riendas de su propio bienestar, la siguiente revolución en este ámbito se generará en las decisiones personales e informadas que cada quien tome sobre su estado de salud.

La crisis del gobierno de Estados Unidos en este sector es para Crocker una brecha inmejorable para probar su premisa:

Los problemas con nuestro sistema de salud existente presentan una oportunidad. Libres de las limitaciones regulatorias del gobierno o de las limitaciones de recursos de los desarrollos farmacéuticos y de dispositivos, un nuevo tipo de compañías está ayudando a los individuos a conseguir ser saludables. Genuina innovación está emergiendo en tres áreas principales: captura de data, software y servicios humanos escalables.

Crocker alude a una amplia gama de productos que tienen en común responsabilizar al usuario de lo que hace con su cuerpo, ofrecerle la oportunidad de tomar conciencia tanto de su presente como de su porvenir y hacerle ver que las decisiones que tome ahora tendrán consecuencias directas sobre su estado de salud.

Se trata de alejarnos del inmediatismo cotidiano, de apostar por hábitos que nos beneficien a corto, mediano y largo plazo, asumiendo con responsabilidad y, por qué no, con disfrute los sacrificios que este camino implicará y sobre todo, asumirnos como los responsables directos de lo que ocurre con nuestra salud. El punto aquí es si estamos dispuestos a hacer lo que se necesite para realmente embalsamarnos en un estilo de vida sano o si preferimos ir posponiendo nuestra sanación integral consumiendo fármacos que mitiguen nuestras deficiencias en salud pero que, en algún punto, nos cobrarán monumentales facturas.

¿Tú estás tomando buenas decisiones ahora mismo?

8 países en los que nadie te molestará por ser ateo

Por: pijamasurf - 09/17/2015

En ciertos países del mundo la religión es un componente secundario de la vida pública, y pertenecer o no a una religión no es una cualidad personal que afecte la convivencia cotidiana
[caption id="attachment_100486" align="aligncenter" width="600"]paises Imagen: Gallup[/caption]

Para algunos, creer en Dios es condición indispensable para la convivencia. Incluso aunque no se trate de un asunto tratado abiertamente, en ciertas sociedades se respira el aire de la religiosidad en prácticamente cualquier lugar del espacio público, en todo momento de la vida pública.

Ese no es el caso, por fortuna, de los ocho países que ahora presentamos, en los cuales la religiosidad no es una de las cualidades que se tomen en cuenta al momento de ponderar el valor social de una persona. Hay lugares, como estos, en los que creer en Dios se vuelve una característica secundaria o poco relevante o, en otro sentido, en donde decirse ateo, agnóstico o cualquier otro sustantivo que implique no creer en un ente superior, metahumano, regulador de la vida y el universo, tampoco es asunto de gran importancia. Creer o no creer, parece decir la actitud general de estos países, es una cuestión personal, una decisión que en la medida en que involucra lo espiritual, no debería atañer más que a la persona que ha tomado uno u otro camino.

Este ranking proviene de una síntesis realizada por el sitio AlterNet a partir de datos obtenidos por la consultora Gallup.

 

1. República Checa

Siendo un país que pasó del catolicismo tan presente en Europa al comunismo y su crítica a toda religión, la República Checa es ahora un territorio dominado por cierto sano laicismo. A diferencia de sus vecinos de Europa del Este, la sociedad checa parece haber encontrado un desarrollo paralelo entre su despunte económico y su civilidad hacia aquellos que se definen como no creyentes.

 

2. Suecia y Dinamarca (empate)

Los países escandinavos son bien conocidos por ocupar los primeros puestos en casi todos los índices de bienestar común. En el caso de la religión, apenas 17%y 18% de los habitantes de Suecia y Dinamarca, respectivamente, consideran la religión como un asunto importante, de donde se desprende que dan mayor valor a una actitud secular frente a la vida.

 

4. Austria

Hace algunos años un joven austriaco, Niko Alm, consiguió de las autoridades austriacas el permiso para figurar en la fotografía de su licencia de conducir con un colador metálico sobre su cabeza. La extravagancia tenía un trasfondo religioso, pues Niko se presentó como feligrés del pastafarianismo, una congregación nacida en Kansas cuyo objeto de adoración es el monstruo de espagueti volador (una parodia del discordianismo, su diosa Eris y su reconocimiento de la la lasaña voladora como una manifestación de la Providencia).

El episodio, aun en su posible comicidad, sirve de ejemplo para mostrar la tolerancia que en Austria se tiene hacia la fe religiosa –o la ausencia de esta.

 

5. Francia

Alguna vez una de las regiones claves para la Iglesia católica, Francia se convirtió después en el país del racionalismo y la crítica abierta hacia la religión. La sociedad francesa fue una de las primeras en dividir legalmente la religión y los asuntos del Estado, un movimiento político que tuvo importantes repercusiones en la vida pública, al grado de que actualmente mucho del trato cotidiano lleva el signo de la laicidad (incluso con el añadido reciente del componente musulmán a la convivencia cotidiana).

 

6. Noruega

Aunque un poco más abajo en esta lista, Noruega es otro país noreuropeo en donde, igualmente, la religión es asunto más bien secundario dentro de la vida pública. Hace 1 año, por ejemplo, la Iglesia luterana dejó de ser considerada la religión “oficial” del país. Asimismo, Noruega es un lugar en donde también parece cumplirse la hipótesis de que el desarrollo económico y cultural deviene, casi inevitablemente, en menor religiosidad de los ciudadanos.

 

7. Australia

En su historia política reciente los australianos tienen el mérito de haber elegido a una primer ministro, Julia Gillard, que en 2010, mientras aún era candidata, declaró abiertamente su ateísmo. En otros países este gesto sin duda le hubiera costado la elección, y quizá incluso su carrera política entera. No así en Australia, donde llegó al cargo y se mantuvo ahí hasta 2013.

 

8. Japón

Japón tiene fama de ser un país tradicionalista, pero también profundamente respetuoso. De acuerdo con el Índice Global de Religiosidad y Ateísmo, tres de cada 10 japoneses están convencidos de que no existe ningún tipo de deidad. Por otro lado, el singular desarrollo del pensamiento religioso en dicho país devino en la ausencia de instituciones, jerarquías o autoridades regidoras de la fe. “Pertenecer a una religión” es una idea un tanto extraña y acaso incomprensible en el imaginario japonés.