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Todo Bach, todo Mozart y todo Beethoven en estas tres playlists

Por: pijamasurf - 08/02/2015

Las obras de los tres compositores más notables de la música clásica reunidas cronológicamente en estas listas digitales
Beethoven

Imagen: Joseph Karl Stieler, 1820

La música que conocemos como “clásica” tiene tres grandes pilares que todos, de alguna u otra forma, conocemos: Bach, Mozart y Beethoven. Basta mencionar su nombre para sentir la contundencia del genio indiscutible. En su tiempo y a su manera, cada uno edificó paulatina y sostenidamente una obra admirable, sea por su profusión increíble (como en el caso de Bach y Mozart) o por su decidido afán vanguardista (como en Beethoven).

En este sentido, la música de estos compositores se filtró hacia nuestra vida de maneras un tanto azarosas, hasta el punto de volverlas identificables en casi cualquier circunstancia. Las Variaciones Golberg son del gusto del caníbal ficticio Hannibal Lecter, y escuchamos su aria en la adaptación fílmica de la historia. El andante del Concierto para piano y orquesta No. 21 de Mozart nos suena conocido desde el inicio, aunque no atinemos a decir muy bien por qué. Y claro, la “llamada del destino” con que comienza la Quinta Sinfonía de Beethoven la hemos escuchado hasta en dibujos animados.

Este acercamiento, sin embargo, es superficial y por lo mismo injusto. La obra de estos tres grandes es suficientemente diversa y sorpresiva como para que valga la pena invertir tiempo y dedicación en descubrir más. Incluso podría decirse que cada uno de los tres es por sí mismo un territorio, un universo al cual, como si fuésemos exploradores, podríamos adentrarnos, atisbar, llegar con ánimo abierto, dispuestos a encontrarnos con especies exóticas que nunca hubiéramos imaginado.

Porque eso, muchas veces, es una fuga de Bach, una broma irreverente e ingeniosa de Mozart, o la inesperada introspección de Beethoven: criaturas que saltan a nuestro encuentro para mostrarnos que el mundo siempre es más amplio de lo que nuestro intelecto y nuestra sensibilidad suponen.

Bach

 

Mozart

 

Beethoven

 

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El infame experimento de la prisión de Stanford llega a la pantalla grande (VIDEO)

Por: pijamasurf - 08/02/2015

El viejo adagio reza que el poder absoluto corrompe absolutamente; este experimento, ahora convertido en película, parece demostrar justo eso

El experimento de la prisión de Stanford conducido por el psicólogo Phil Zimbardo es uno de los referentes esenciales de la psicología social, así como uno de los intentos más radicales por analizar desde un punto de vista científico las relaciones de poder y el papel que juega el rol social en el comportamiento de los individuos. Y este año, el experimento llegará a la pantalla grande.

La historia podría resumirse como cualquiera de los estudios de los que solemos hablar para demostrar tal o cual cosa sobre el comportamiento humano: en 1971, 24 estudiantes de la universidad de Stanford (todos hombres) aceptaron participar en un experimento de comportamiento social, donde cada uno sería o bien un guardia de prisión o bien un prisionero. La prisión estaría en el sótano de la universidad. Hasta aquí todo bien.

El problema es que, poco a poco, los papeles comenzaron a apoderarse de los participantes. Los "guardias" empezaron a comportarse como guardias, y los prisioneros también. Los abusos verbales y el trato ofensivo pronto amenazaron con tornarse en violencia física, y la respuesta emocional de los participantes estuvo cerca de salirse de control, incluyendo a Zimbardo mismo, quien tenía el papel de superintendente de la prisión del condado de Stanford. El experimento se llevó a cabo entre el 14 y el 20 de agosto de 1971, y fue detenido antes de que los guardias abusaran físicamente de los "prisioneros".

Resta preguntare si el tratamiento de Hollywood logrará quitarle su perturbadora aura de maldad a la documentación clásica del experimento de la prisión de Stanford, que, sobra decir, ha sido uno de los más polémicos en la historia de la psicología. También es posible que The Stanford Prison Experiment logre captar el lento desfase psicológico de una mente seducida poco a poco por el poder. Aquí algunas imágenes del experimento original: