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¿Realmente necesitamos un cerebro?

Por: pijamasurf - 08/11/2015

Un hombre que nació “virtualmente sin cerebro” se graduó de la Universidad con mención honorífica en Matemáticas. ¿Qué dice esto del cerebro?

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Como suelen suceder estos extraños hallazgos, todo fue por accidente. Un alumno de la Universidad de Sheffield acudió al doctor del campus con un malestar cualquiera, y el doctor notó que su cabeza era un poco más grande de lo común. Lo refirió con el profesor Lobber para que le realizara estudios más extensos.

El estudiante en cuestión era académicamente brillante, tenía un IQ reportado de 126 y estaba en vías de graduarse en Matemáticas. Cuando Lobber lo sometió a un scan cerebral, descubrió que su cerebro era virtualmente inexistente. Es decir, tenía un caso crónico de hidrocefalia ––la condición en que el fluido cerebroespinal, en lugar de circular por el cerebro y llegar a la sangre, se atasca allí–– que había casi borrado la materia cerebral.

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En lugar de dos hemisferios llenando la cavidad craneal, que es de unos 4.5cm de profundidad, el estudiante tenía menos de 1mm de tejido cerebral cubriendo la cima de su columna vertebral.

De alguna manera, el estudiante había vivido una vida completamente normal y destacado en matemáticas. De estos casos ha habido varios, pero nadie sabe cómo es que alguien sin un cerebro detectable puede lograr funcionar en los niveles más básicos, sin mencionar que pueda graduarse con honores de matemáticas, aunque hay un par de teorías.  

La primera es que en el cerebro hay un alto nivel de redundancia en las funciones, y lo poco que queda de este puede aprender a representar a los hemisferios faltantes.

La segunda, bastante similar, es que sólo usamos 10% del cerebro. Sin embargo, estudios recientes han refutado categóricamente esta teoría, que nació en la década de 1930. Las funciones del cerebro han sido mapeadas comprensivamente, y aunque sí se ha encontrado alguna redundancia, también se ha hallado un alto grado de especialización (por ejemplo, el área motriz y el córtex visual son altamente específicos). Las áreas que antes se pensaban “silenciosas” del cerebro, hoy se ha descubierto que tienen funciones importantes como el habla y el pensamiento abstracto.

Lo verdaderamente fascinante de este hallazgo de Lobber es que nos recuerda el misterio de la memoria, como apunta Mitch Doolittle en un interesante artículo. La memoria es aquello gracias a lo cual podemos clasificar y analizar experiencias, y que nos permite vivir nuestra vida. Pero si este estudiante “sin cerebro” pudo graduarse en matemáticas y vivir una vida normal, entonces tiene memoria.

Alguna vez se pensó que la memoria tenía una forma física, como la memoria de una computadora, pero investigaciones exhaustivas han demostrado que no está localizada en ningún área o sustrato. “La memoria está simultáneamente en todas partes del cerebro y en ninguna", dice la neurociencia de hoy. Si un hombre puede llevar todo esto a cabo sin cerebro, ¿dónde, entonces, está la inteligencia humana?

Quizás el biólogo Rupert Sheldrake tenía razón cuando dijo que el cerebro no es un archivero de memorias, sino que es como un radio que sintoniza hacia el pasado. La memoria es un viaje que la mente hace hacia el pasado vía el proceso de resonancia mórfica. Todas las teorías, a fin de cuentas, son igual de fantásticas.

9 razones para renunciar a tu trabajo actual e irte a vivir a Suiza

Por: pijamasurf - 08/11/2015

¿4 semanas de vacaciones al año, transporte público de calidad y hasta 14 semanas de permiso de maternidad con 80% de salario? Aparta en el primer vuelo a Zurich...

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¿Qué sabe la gente de a pie sobre Suiza? Con suerte no lo confundirán con Suecia, algunos asociarán el nombre con bancos internacionales y tal vez algunos podrán tener alguna postal de su capital, Zurich. Sin embargo, desde una perspectiva económica, Suiza no es sólo un paraíso fiscal sino un modelo del balance entre la vida laboral y la "real", la de los afectos, e incluso, si se quiere, la del ocio.

Chantal Panozzo vivió y trabajó algunos años en Suiza, y escribió en Vox acerca de las diferencias entre el mercado laboral helvético y el estadounidense. Estas son algunas cosas que podemos aprender:

1) Más valor por tu tiempo

Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) el trabajador suizo promedio percibe el equivalente anual a 91 mil 574 dólares (cifras de 2013), mientras que el trabajador promedio en Estados Unidos percibe 55 mil 708. Sin embargo, en EE.UU. es necesario trabajar 219 horas más cada año por un salario comparativamente menor. Dicho de otra manera, menos tiempo en la oficina te deja más dinero en el banco.

2) La importancia del tiempo libre

Si el tiempo de un trabajador suizo "vale" más, también su tiempo de ocio. Panozzo cuenta que en la agencia donde trabajaba sus colegas se mofaban de ella por comer rápidamente un sandwich durante la hora de comida. De hecho, la "hora" de comida puede extenderse un poco más si estás nadando en un lago o saliste a ver las montañas. Según Panozzo, "la hora del almuerzo es sagrada en Suiza", e incluso ocurre que las parejas se reúnen para comer entre semana (¡como a principios del siglo XIX!).

Además, pasar tiempo con la familia no implica gastar dinero. Un fin de semana en cualquier ciudad del mundo transcurre alrededor de las tiendas o centros comerciales, pero en Suiza las tiendas suelen cerrar en domingo. La lógica del tiempo libre transcurre alrededor de los deportes de nieve y las actividades familiares en exteriores. 

3) Los trabajos de medio tiempo tienen prestaciones

La cultura laboral suiza (al igual que sus famosos relojes) gira en torno al óptimo aprovechamiento del tiempo, por lo que un trabajador de jornada parcial tiene los mismos beneficios que uno de tiempo completo, incluyendo vacaciones pagadas y ahorro para pensión en uno de los dos sistemas disponibles. A diferencia de otros lugares, en Suiza los tiempos parciales o medios tiempos no son oportunidades de "foguear" (p. ej. explotar) a jóvenes aprendices sin experiencia a cambio de un pago ínfimo. La cantidad de trabajo que uno está dispuesto a hacer va en proporción al salario y al tiempo libre. Las vacantes suelen incluir el porcentaje de tiempo a la semana que uno está dispuesto a estar disponible para sus empleadores.

4) La equidad de género no es "cuota de género"

Según Panozzo, las parejas pueden organizar el tiempo que pasan en la oficina y en sus casas atendiendo hijos de manera mucho más equitativa cuando pueden decidir cuánto tiempo trabajan. "Una pareja casada que conocí trabajaba 80% [de la semana] cada uno, lo que implicaba poder pasar 1 día de entre semana en casa con su hijo, limitando el tiempo de guardería a 3 días por semana, mientras ambos seguían sus carreras profesionales". Un artículo del New York Times afirma que 81% de las mujeres suizas trabajan, contra 69% de las mujeres en EE.UU.

5) El desempleo no es el fin del mundo

Quedarse sin trabajo, para muchos freelancers y empleados, implica replantear de la noche a la mañana una serie de condiciones bajo altos niveles de estrés. Sin embargo, si te despiden en Suiza, el gobierno te da entre 70 y 80% de tu último salario durante un período de hasta 18 meses; bajo esta lógica, el dinero no es el motor de la vida, sino simplemente una de sus herramientas. Nadie debería ser penalizado con quedarse sin dinero sólo por el hecho de no tener trabajo, ¿no?

6) Los impuestos se calculan de acuerdo al ingreso

La mayoría de los países tasa sus impuestos según altos porcentajes que merman el salario neto de los trabajadores; en Suiza un trabajador promedio paga sólo 5% de su ingreso anual en impuestos, con un máximo de 35%. El sistema permite que la mayor parte del ingreso se quede en los bolsillos de los trabajadores, permitiendo la vieja tradición del ahorro. 

7) Las vacaciones no son un privilegio (y son casi obligatorias)

Algunas compañías ofrecen hasta 6 semanas de vacaciones al año, aunque el límite legal son 4. Esto sin contar que la semana de Navidad-Año Nuevo la mayoría de las empresas cierran, lo que abona 1 semana más. Muchos suelen tomar vacaciones en porciones de 2 semanas cada 6 meses; después de todo, un número creciente de estudios afirma que el ocio y el tiempo de descanso permiten mantenerse productivos por más tiempo.

8) No es necesario tener un auto

La inversión de un automóvil no es solamente el pago del precio comercial del vehículo (que comienza a depreciarse en el momento en que sale de la agencia), sino también los pagos de seguro, gasolina, reparaciones, estacionamiento, y en países retrógradas como México, tenencia vehicular. ¿Para qué necesitamos un auto? Digamos que, sobre todo, para transportarnos de nuestra casa al lugar de trabajo. En Suiza, esta necesidad está cubierta gracias al efectivo sistema de transporte, que funciona con precisión y calidad. Pero uno necesita un auto si quiere salir de la ciudad, ustedes dirán... El tren de alta velocidad de Zurich te deja en París en sólo 3 horas y media. Se estima que 21% de las familias suizas no poseen un auto, contra 9.2% de las estadounidenses

9) Permisos de maternidad de 14 semanas

Tener un bebé en Estados Unidos puede costar por lo menos 30 mil dólares, con menos de 2 días de estancia en hospital, y sin seguridad de que los empleadores paguen permisos de maternidad. En Suiza, el costo de un parto promedio es de 3 mil dólares, la estancia hospitalaria puede durar hasta 5 días, y las 14 semanas obligatorias de permiso a las madres incluyen 80% del salario. Además es posible negociar la cantidad de tiempo que las nuevas madres pasan en el trabajo, sin que eso ponga en riesgo su posición laboral ni su carrera a largo plazo.

Seguro no todo es miel y hojuelas en Suiza: es uno de los lugares más caros del mundo para vivir, y no es raro que existan manifestaciones racistas contra los inmigrantes ilegales. Tal vez estas no sean suficientes razones para renunciar a tu trabajo e irte a vivir a Suiza, pero sí para hacernos reflexionar sobre las condiciones laborales en Latinoamérica comparadas con otras economías. No es suficiente que nuestros políticos prometan (sin cumplir) mayores tasas de empleo o alzas ínfimas al salario mínimo: debemos aprender a negociar y a vivir en parámetros distintos al capital económico. La calidad de vida no es solamente el valor adquisitivo, sino también el tiempo libre, la oportunidad de aprender nuevas cosas y de pasar momentos de calidad con nuestra familia. Más que desear un ingreso cuantioso, deberíamos luchar por dejar de ser esclavos de nuestros empleos.