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Raplyzer: el algoritmo que revela las mejores rimas del hip hop

Por: pijamasurf - 03/04/2015

Un programa nos dice quién tiene el mejor promedio de rimas en la historia del rap, ¿pero es confiable?

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El rap y el hip hop se han desarrollado como formas líricas altamente competitivas: basta pensar en las peleas de gallos o las competencias de improvisación donde los MCs demuestran su capacidad para poner palabras juntas con un alto nivel de dificultad. Esta dificultad radica en varios aspectos: la intensidad de la interpretación, el interés de la historia o incluso su potencial humorístico, sin dejar de lado el elemento más reconocible del rap: las rimas.

Eric Malmi es un estudiante de programación que construyó un algoritmo llamado Raplyzer, capaz de analizar letras de canciones para encontrar rimas tanto a final de verso como rimas internas, utilizando un programa open-source de reconocimiento vocal. Todos los pequeños detalles sobre su funcionamiento están detallados en la página, pero es interesante cómo funciona Raplyzer como herramienta para evaluar a 94 artistas de todos los períodos del rap, a través de 10 mil 082 canciones.

Lo que hace Raplyzer es encontrar largas secuencias de vocales (multis) en una canción. Enganchar muchos multis puede ser una definición técnica del "flow", ese flujo que engarza frases y sonidos con otros similares. No se toman en cuenta los coros (puesto que se repiten muchas vocales), y el resultado final es un "factor de rima", el cual está dado según la longitud promedio de las rimas de todas las canciones de dicho artista

El primer lugar del "factor rima" está ocupado por la leyenda del Wu-Tang Clan, Inspectah Deck, pero seguramente el ordenamiento de Malmi no les parecerá justo a muchos. ¿En serio Niki Minaj tiene mejor promedio que Eminem o que Shakespeare, maldita sea? Bueno: la presencia del bardo de bardos se explica como parámetro para evaluar vocabulario, pero su presencia en la tabla es consistente con el uso de rimas internas, las cuales abundan en el rap moderno, pero no tanto en la poesía. Muchos otros factores se toman en cuenta y muchos otros quedaron sin contar, pero vale la pena revisar el ejercicio.

A continuación la lista de algunos de los mejores rhyme factor, pero puedes revisar la lista completa aquí. Si te interesa seguir el data mining no dejes de visitar el Battlebot, un programa que usa la base de datos de Raplyzer para rimar los multis de cualquier secuencia vocálica en inglés que introduzcas.

Lugar Artista Rhyme factor
1. Inspectah Deck 1.187
2. Rakim 1.180
3. Redrama 1.168
4. Shai Linne 1.152
5. Earl Sweatshirt 1.152
9. Paleface 1.132
10. Tech N9ne 1.127
26. Jedi Mind Tricks 1.067
27. Wiz Khalifa 1.062
28. T.I. 1.062
30. The Notorious B.I.G. 1.059
31. Lil Wayne 1.056
32. Nicki Minaj 1.056
33. 2Pac 1.054
34. Xzibit 1.053
35. Aesop Rock 1.052
39. Eminem 1.047
40. Nas 1.043
43. The Game 1.041
47. Lecrae 1.028
50. Jay-Z 1.026
56. Diddy 1.017
58. 50 Cent 1.013
63. Wu-Tang Clan 1.002
64. Kanye West 1.002
65. Drake 0.995
76. DMX 0.967
77. Snoop Dogg 0.967
78. Dr. Dre 0.966
79. Pitbull 0.964
85. Shakespeare 0.952
86. Outkast 0.951
90. Ice Cube 0.927
92. will.i.am 0.923
94. The Lonely Island 0.870

Todos somos bebés (y es bueno recordarlo)

Por: Pedro Luizao - 03/04/2015

Por absurdo que suene, todos tenemos lugares tan vulnerables como los de un niño pequeño, por ello reaccionar con arrullo es una buena manera de proceder

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Seguramente esto sonará un poco ridículo, pero es fundamental recordar que, vistos de muy cerca, todos somos bebés. La madurez, con sus infinitas defensas racionales y necesidades de pensar la vida como un suceso de líneas rectas –sobre todo en Occidente– nos despoja de un mecanismo imprescindible para sobrellevar la vida sin tanta desconexión: la de reconocer que en esencia somos infantes. Nuestras líneas rectas son precisas, como toda ilusión de permanencia es precisa en los engranes de una civilización, pero el eco biológico de nuestros primeros meses de vida no cesará de acecharnos, hasta que en la vejez regresemos a ese estado infantil y el suceso nos tome por sorpresa. Es importante tenerlo en cuenta. 

Curiosamente, la biología no nos permite olvidar; nos recuerda, a veces a manera de campanazos, ese pulso infantil que subsiste en el fondo de nuestra complexión, sobre todo cuando estamos muy tristes o bajo el influjo de una extrema melancolía. En momentos así regresamos a esa posición enroscada y vulnerable que tuvimos de bebés, y lo único que nos salva es, precisamente, el arrullo, el sueño, la ternura propia. La vuelta a las cosas más esenciales de la vida.

Chesterton decía que la influencia de los niños nos fuerza a remodelar nuestra conducta de acuerdo a esta teoría revolucionaria de lo maravilloso de todas las cosas. Que las escuelas más insondables y los sabios nunca han alcanzado la gravedad que reside en los ojos de un bebé de 3 meses. “Es la gravedad del asombro ante el universo, y el asombro por el universo no es misticismo, sino un sentido común trascendente”. Así, no es que los campanazos de regresión a la infancia necesariamente nos recuerden una vida ulterior más pura, sino que nos refuerzan ese “sentido común trascendente” que no es misticismo ni espiritualidad, que es simplemente un momento en que cada una de las cosas son rehechas y el universo se pone otra vez a prueba.   

Entre más nos alejamos de los bebés que fuimos, más nos acercamos a los bebés que seremos. Las Moiras, que hilan la hebra de la vida para los hombres en su nacimiento, sólo vuelven a enredarlo al final. No estaría demás, entonces, llenar un pozo con esa ternura que reservamos a los infantes para utilizar su agua a lo largo de la vida con los adultos, ya que nunca dejamos del todo de ser diminutos. Al igual que reírnos de nosotros mismos es una tarea fundamental del espíritu, reconocernos como bebés (y por lo tanto a los otros también) es conveniente. Perdonaríamos a los adultos de la misma manera gentil y blasfema en que perdonamos a los niños, y de vez en vez nos sentiríamos sanamente avergonzados por la enormidad de nuestra estatura.

Cuando alcanzamos la madurez, todos estamos lastimados por dentro. Hechos trizas. Hay lugares dentro de cada uno que son exactamente igual de vulnerables que los de un niño pequeño, y por ello tendemos a activar mil y un mecanismos en defensa de esos terrenos. En lugar de reaccionar así, bloqueando el paso y defendiendo el territorio herido como hienas, podríamos verter allí un poco de ternura. Lo mismo en sentido contrario: cuando alguien nos muerda la mano por tocar un tejido herido, habría que reconocer esa vulnerabilidad lastimada y reaccionar más bien como un bálsamo. Definitivamente las relaciones personales y los espejos se verían más limpios, menos armados. 

Y a propósito de la anterior reflexión, un poco de hip hop metafísico desde Brooklyn con los Digable Planets: