*

X

Nuevas versiones vinculan al ejército y a la policía federal en el caso Ayotzinapa

Por: Ana Paula de la Torre - 12/14/2014

Investigaciones de la periodista Anabel Hernández, en conjunto con las declaraciones de sobrevivientes, ponen en entredicho la versión oficial (y al gobierno mexicano) en el caso Ayotzinapa

anabel-hernandez-buenaLa versión oficial apunta a que la desaparición forzada de los 43 estudiantes de la escuela normal de Ayotzinapa, en Guerrero, México, fue consumada por policías municipales. Supuestamente, estos últimos entregaron a los jóvenes a miembros del narcotráfico por órdenes del presidente municipal. Sin embargo, conforme pasa el tiempo, nuevas investigaciones periodísticas desmienten la versión oficial sobre la desaparición.

El testimonio de hace unos meses del testigo, sobreviviente y también estudiante Omar García, fue validado por Amnistía Internacional. García narró cómo una vez que los estudiantes dieron aviso al ejército fueron retenidos por miembros de este y, además, estos últimos no impidieron el tercer tiroteo. En su cuenta de Twitter, abierta recientemente, García insinúa que el ejército estuvo involucrado en la desaparición de los estudiantes con cuestionamientos como:

“¿Por qué el coronel José Rodríguez Pérez, comandante del 27 batallón estaba presente en la fiestecita aquella del alcalde?”.

Y también:

“¿Por qué, según se presume, una de las 25 llamadas realizadas esa noche por la exalcaldesa tiene como destino el 27 batallón?”.

Más allá de los testimonios de un sobreviviente, la reconocida periodista Anabel Hernández, autora de libros como Los señores del narco, ha realizado un nuevo reportaje para Proceso que recopila evidencias de cómo en la desaparición y tiroteos a los estudiantes estuvo involucrada también la policía federal, empañando con ello la versión oficial, que alude a que se trató de un crimen local. 

Entre sus conclusiones, Hernández desmenuza cómo es que buena parte de los estudiantes desaparecidos formaban parte de las cúpulas políticas de lucha dentro de la Normal de Ayotzinapa, un centro educativo que ha sido un férreo crítico del gobierno, encubando a personajes que estudiaron allí como al legendario guerrillero Lucio Cabañas y Genaro Vázquez Rojas. 

También, una investigación de especialistas de la UNAM (la universidad pública más importante del país) ha arrojado un atónito resultado en el que confronta la versión del gobierno de que los estudiantes fueron quemados en un basurero municipal. Luego de un análisis de estilo pericial, los investigadores concluyeron que es científicamente imposible probar que ahí fueran quemadas tal cantidad de personas, pues se habrían requerido monumentales cantidades de leña, llantas y gasolina. 

Las inconsistencias que crecen en el caso y la probada participación de fuerzas federales en los siguientes videos obligan a revaluar el tema y a corroborar lo que siempre se ha señalado: #FueElEstado. Pero, ¿qué hay detrás de ello?...

 

Twitter de la autora: @anapauladelatd

Las opiniones expresadas en este artículo son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la posición de Pijama Surf al respecto.

Del escritor como alumno de su obra (ft. Alan Moore, en VIDEO)

Por: Javier Raya - 12/14/2014

Tratar la escritura como un Dios, implica recordar aquello que decía Kafka respecto a lo indestructible en cada uno: el culto a un dios personal

 

Nadie se gradúa de escritor por la misma razón en que nadie se gradúa de estar vivo.

La escritura puede ejercerse, y en ese ejercicio se puede aprender (de los errores, sobre todo), pero difícilmente puede enseñarse. Un escritor(a) puede mostrar sus huellas, sus abortos, sus fracasos: dar a eso el nombre de obra. Pero haría mal en pretender que otros lo siguieran.

El camino que desemboca en descubrimiento también desboca.

Existen escritores que no dejan de escribir el mismo libro una y otra vez. Puede ser un gran libro, como el libro perenne de Philip Roth o de Thomas Mann o  de Borges o de Nietzsche, que no son sino variaciones e inquisiciones sobre el mismo tema fundamental. Pero escribir de la misma forma el mismo libro sólo puede resultar en cansancio, en agotamiento creativo... y en ventas fenomenales.

En esta entrevista, Alan Moore responde a la clásica pregunta por la técnica de la escritura ("¿Qué consejo le darías al escritor novel?") con una respuesta que sólo puede encararse como pregunta para lo más íntimo, para lo más intransferible de cada escritor: dime dónde está tu Dios.

Tratar la escritura (o cualquier proyecto creativo, genésico, que transforme los elementos de la creación en otras formas de creación) como un Dios, implica recordar aquello que decía Kafka respecto a lo indestructible en cada uno: el culto a un dios personal.

Moore contrasta este problema con el del novelista de carrera, aquel que se hace de acólitos y de estantes en las librerías. Serían aquellos que han optado por rendirse culto a sí mismos en lugar de al dios "personal". Ese escritor(a) ha decidido optar por un camino que considera seguro, aplicando técnicas probablemente descubiertas por sí mismo, o que sus fans le han atribuido, pero en cualquier caso, renunciando a lo indestructible en sí mismo(a): domesticándose voluntariamente.

Vayan estas últimas líneas como somero acuse de recibo a "cierto" novelista indómito que se volvió doméstico. Un escritor "democrático" que revira con el muy totalitario "ni los veo ni los oigo"; ninguneado vuelto ninguneador, es una ilustración perfecta de lo expuesto por Moore: pertenece a la triste estirpe de aquellos novelistas profesionales que encuentran en los pasillos de la FIL y en sus propios ombligos todo el reconocimiento y el aplauso al que se han acostumbrado; confundidos hasta la náusea con su propio personaje, el novelista que hubo en ellos ya no distingue crítica de pleitesía, e interpreta como ataque una lectura atenta. Sujetos tristes, paranoicos, que han dejado de aprender.

Twitter del autor: @javier_raya