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Este multifacético noruego consuma una entrega musical que destaca por su simpleza y su fina hechura

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Luego de haber inaugurado una vigorosa carrera musical en 2000, y tras 7 años de permanecer en silencio, Kim Hiorthoy vuelve con un inspirador LP. Dominado por un espíritu minimalista y lúdico, acorde a la actitud que este diseñador y músico noruego ha mostrado a lo largo de su trayectoria, Dogs podría fácilmente ser no sólo uno de los mejores álbumes de 2014; también, el mejor disco que haya logrado hasta ahora.

La sencillez de su obra contrasta con la mutabilidad de su talento; recordemos que él realmente comenzó como diseñador gráfico, y luego, además de incursionar brillantemente en la música, también ha realizado experimentos visuales, fotografiado documentales y compuesto piezas de danza contemporánea.

Al ser cuestionado en una entrevista sobre con cuál de todas estas "etiquetas" se define, Hiorthoy simplemente responde:

Trato de no hacerlo (definirme). En parte porque soy un cobarde, pero también porque el no llamarme de ninguna forma me facilita hacer múltiples cosas.

Unknown

Producido por Smalltown Supersound (Prins Thomas, Lindstrom, etc.), Dogs consiste en 11 tracks regidos por un piano que conforme avanza va sellando coquetos encuentros con sonidos complementarios, breves beats, samples y esporádicas apariciones de un sintetizador. Los humores y ambientes que este álbum detona, si bien tienden sutilmente hacia la melancolía, en realidad destacan por su amable ligereza.

Este disco, que apela a uno de los espectros más afables del ambient, se autopostula como un resplandeciente vehículo para navegar las tardes otoñales y como un recordatorio de que, tal vez, la máxima elegancia privilegia la sencillez. 

Lee aquí una breve semblanza de Hiorthoy.

Twitter del autor: @ParadoxeParadis

 

Una catedral de luz dentro de un enorme tanque de gas: el proyecto "320° Licht"

Por: pijamasurf - 11/02/2014

El colectivo URBANSCREEN y los paisajes sonoros de Jonas Wiese son responsables de estos visuales que refrescan el imaginario urbano

Gasometer Oberhausen es un tanque gigante de acero construido en 1920 para almacenar gas y que hoy, tras haber sobrevivido a la Segunda Guerra Mundial, se ha transformado en un espacio idóneo para las artes y el espectáculo.

Los artistas contemporáneos no sólo están comprometidos con la creación de imágenes; ahora se empeñan en crear espacios, paisajes y experiencias que sumergen al espectador en un mundo nuevo. Este tanque gigante a las orillas del Rin es idóneo para producir ese efecto. 

El colectivo artístico URBANSCREEN utilizó el Gasometer para proyectar animaciones y efectos lumínicos sobre toda la superficie del gigantesco tanque de gas. Todo se encuentra soportado por los sublimes paisajes sonoros que el diseñador de audio alemán Jonas Wiese desarrolló específicamente para este espectáculo de 360°. Las experiencias multimedia han evolucionado desde que las primeras commodore irrumpieran en el mercado; ahora las altas resoluciones en imagen, video y audio, junto con la posibilidad de reproducirlos sin pérdida en escalas monumentales, posibilitan eventos como el que se lleva a cabo en el Gasometer Oberhausen.

Un aspecto relevante en esta muestra fue la experimentación que se desarrolló en materia de instalación. Los conocimientos de varias personas se conjuntaron para producir los efectos de estos dos paisajes virtuales que entrega URBANSCREEN. Uno de ellos es The Appearance of Beauty, en el que el colectivo lleva de la mano los sentidos del espectador frente a la belleza que se ha producido en diferentes periodos del arte; 150 imágenes proyectadas en gran escala recorren obras del mundo clásico hasta llegar a obras modernas, lo cual se realiza sobre una superficie negra que intensifica la luz del espectáculo. 

"320° Licht" es una consecución de trampas al ojo muy similares a los efectos que M. C. Escher creó en sus obras, figuras geométricas que interactúan creando paisajes imposibles y realidades paralelas sorprendentes.