*

X

Fantasear puede estar acabando con tu energía (y alejándote de realizar tus sueños)

Por: pijamasurf - 10/20/2014

La ventaja que ofrece este método sobre otros es que no niega el poder del pensamiento positivo ni asume que el pensamiento negativo sea "malo": se trata de buscar un equilibrio entre lo que deseamos y lo que estamos dispuestos a hacer para conseguirlo

"Creer es poder", ¿no es cierto? Muchos lectores recordarán el éxito que tuvo una serie de superación personal llamada El Secreto, que consistía básicamente en ejercicios de visualización para traer a nuestras vidas todo aquello que siempre habíamos deseado, gracias a la ya famosa "ley de atracción". ¿Pero qué pasaría si encontráramos que, en realidad, la visualización y el pensamiento positivo nos desgastan y nos alejan poco a poco de nuestros deseos, sueños y mejores intenciones?

La psicóloga Gabriele Oettingen ha dedicado su carrera a estudiar los efectos del pensamiento positivo de las personas, así como el impacto que este tiene en la realidad. En 2011 llevó a cabo un estudio donde a los participantes les estaba prohibido beber agua. Luego, los sedientos participantes pasaban por un ejercicio de visualización donde se les pedía imaginar un vaso de agua fresca (aquello que seguramente deseaban más que nada en ese momento). Por último se procedió a tomar la presión sanguínea. Aunque estaban relajados por el ejercicio, Oettingen descubrió que en realidad estaban menos motivados, o dicho de otro modo, que la fantasía había suplido la intención.

La mente es poderosa, sin duda; pero en algunos casos, nuestras fantasías pueden jugarnos malas pasadas. Imaginarse trabajando en lugar de procrastinar fijará la tendencia a procrastinar. Incluso se ha considerado que el discurso político de campañas electorales mantiene una correlación negativa con la realidad (esto es, que mientras más empleos se prometen, la tasa de desempleo se ahonda).

Para ciertos gurús motivacionales o coachs de programación neurolingüística, "nuestro cerebro no distingue lo real de lo imaginario". El estudio de Oettingen demuestra, paradójicamente, esta premisa, pero llevada a su extremo: imaginar vívidamente te hace perder el impulso de materializar tu deseo.

genio¿Existe algún ejercicio mental para llevar nuestros deseos a cabo? Sí, pero no es 100% mental, y no necesita de ningún genio de la lámpara.

En su nuevo libro, la doctora Oettingen analiza las ventajas del "contraste mental", una técnica que conjuga el pensamiento positivo con el negativo, tratando de reemplazar patrones y hábitos mentales. Como decir "contraste mental con intenciones de implementación" era poco atractivo en términos mercadológicos, Oettingen decidió bautizar su técnica como "Woop" ("wish, outcome, obstacle, plan", o deseo, resultado, obstáculo, plan). Veamos cada parte del proceso:

Deseo

Piensa detalladamente en algo que deseas durante un par de minutos.

Resultado

Luego, imagina vívidamente todo lo positivo que asocias con ese resultado (un mejor empleo, reconocimiento de tus pares, una emoción determinada, etc.; cualquier cosa).

Obstáculo

Pregúntate qué hay en ti que esté impidiendo que tu deseo se materialice (no vale culpar a tus padres, tu jefe, tu pareja o factores socioeconómicos/místicos/religiosos de ningún tipo; se trata de un ejercicio de autocrítica y responsabilidad).

Plan

En este punto, puedes trazar un plan utilizando la estrategia "si-entonces": "Si mi pánico escénico me impide dedicarme a la música, entonces me recordaré todo lo que he estudiado/practicado", o "Si me encuentro perdiendo el tiempo en redes sociales, entonces me levantaré del escritorio y saldré a dar una vuelta", etcétera.

La ventaja que ofrece este método sobre otros es que no niega el poder del pensamiento positivo ni asume que el pensamiento negativo sea "malo": se trata de buscar un equilibrio entre lo que deseamos y lo que estamos dispuestos a hacer para conseguirlo.

Tal vez el verdadero milagro sea el de la responsabilidad del sujeto para afrontar las consecuencias de sus deseos: todos deseamos, pero sólo algunos están/estamos dispuestos a hacer lo necesario para cumplirlos. Encontrar motivación en lo que todavía no hemos hecho parece ser el verdadero "secreto", más que dejarnos llevar como hojas por los vientos deseantes.

¿Por qué experimentamos dolor físico?

Por: pijamasurf - 10/20/2014

El dolor físico, como una de las certezas más persistentes de la vida, también tiene su razón de ser

pain site 2

El dolor es un proceso multifacético y complejo. La naturaleza ha hecho lo imposible para asegurar que los animales sientan dolor al grado que lo hacen; y no hay mejor camino para la evolución (y nuestros genes) que influenciar algunos comportamientos de preservación de la vida como es el sentimiento de dolor.

Científicos de todos los tiempos se han visto en apuros para lograr cuantificar el dolor, pero las escalas que se han realizado se han quedado cortas en los resultados, una investigación que continúa su camino al día de hoy. Al parecer, la altamente compleja y subjetiva naturaleza del dolor no es mesurable.

En su expresión más sencilla, el dolor es un mecanismo de defensa evolucionada que alerta a animales de cualquier lesión, permitiéndoles proteger su cuerpo y no lastimarse con mayor gravedad. También es una manera eficiente para que un organismo responda rápidamente (o incluso salvajemente) ante alguna amenaza. Y este “reflejo de dolor” es una de las principales razones para que exista el dolor en primera instancia.

Cualquiera que haya puesto accidentalmente su mano sobre una estufa conoce bien este reflejo: el impulso tan sobrecogedor y rápido de quitar la mano de allí. La reacción salva vidas y, en virtud de esto, se ha convertido en un potente rasgo genético que pasa de generación en generación.

Sin embargo, algunos biólogos se han preguntado por qué fue el reflejo de dolor el que evolucionó y no, por ejemplo, una “bandera roja”, es decir, algo que sin dolor alerte ante un posible peligro. ¿No pudo la naturaleza surgir con algo un poco más elegante y no tan incómodo?

En su libro The Greatest Show on Earth: The Evidence for Evolution, el biólogo evolutivo Richard Dawkins propone que el dolor es la manera más efectiva de hacer que un animal entienda rápidamente la gravedad de una situación peligrosa y reaccione a la altura. De hecho, entre más agudo es el dolor, más fuerte el mensaje, advierte Dawkins, para quien un significante de “bandera roja” no funcionaría realmente, ya que un animal subestimaría incluso las más fatales situaciones de amenaza, mientras que el dolor físico es imposible de ignorar.

Esto se extiende a la vida humana. Estudios demuestran que personas con analgesia congénita tienen menor esperanza de vida. Nos guste o no, necesitamos el dolor.

Existen distintos tipos de dolor. El más común es el que se denomina dolor nociceptivo, que es típicamente el resultado de una lesión física (cuando te pegas, quemas, cortas, etc.). Otra clasificación primaria es el dolor neuropático, causado por el daño a cualquier parte del sistema nervioso (choques eléctricos, agujas, etc.). También existe el interesante “dolor fantasma”, que es un dolor experimentado en cualquier parte del cuerpo que haya sido amputada, o de alguna parte del cuerpo que ya no transmita señales al cerebro. Aquí el cerebro produce la experiencia subjetiva del dolor.

El dolor, paradójicamente, nos salva la vida una y otra vez.