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Cómo "Dune" fue inspirada en los hongos mágicos

Por: pijamasurf - 07/20/2014

El clásico de ciencia ficción de Frank Herbert encontró su inspiración en los ciclos de vida de los hongos y en su vuelo mágico

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La historia de Dune, la novela de Frank Herbert, la película de David Lynch (pero también el proyecto de película de Alejandro Jodorowsky), está rodeada de asociaciones psicodélicas, como bien apunta Greg Taylor en The Daily Grail. Jodorowsky, quien había sido llamado para filmar la épica espacial, había dicho: "Quiero hacer una película que le dé a las personas que tomaban LSD las alucinaciones que obtienen con la droga, pero sin alucinar". 

Con la popularización del DMT fumado en polvo se empezó a conocer este poderoso psicodélico "spice" en foros como el DMT Nexus (el nombre que se utiliza en la película Dune para una sustancia nootrópica que brinda un efecto de preciencia y una habilidad para viajar en el espacio es "spice" o también melange).

Al parecer esta droga, según el famoso micólogo Paul Stamets, está inspirada en el uso de hongos mágicos de Frank Herbert, quien recogía hongos cerca de su rancho en Port Townsend, Washington.

Frank llegó a decirme que muchas de las premisas de Dune --la spice mágica (esporas) que permitía doblar el espacio (viajar), los gusanos gigantes (que digerían hongos), los ojos de Freeman (el azul cerúleo de los hongos Psilocybe), el misticismo de las guerreras espirituales, las Bene Gesserits (influidas por María Sabina y los cultos del hongo sagrado en México)-- le vinieron de su percepción del ciclo de vida fungi y su imaginación fue estimulada a través de sus experiencias usando hongos mágicos.

No debe de ser una sorpresa para el lector, a estas alturas, que muchas grandes ideas en el arte y en la tecnología hayan sido inspiradas por los psicodélicos. ¡Que fluya la especia espacial!

 

Estos neurólogos pueden leer tu mente (y pronto, también, tus sueños)

Por: pijamasurf - 07/20/2014

Aunque esta tecnología aún es costosa y estorbosa, su creador cree que deberíamos preocuparnos en unos 50 años: para entonces será portátil y nuestros pensamientos podrían ser leídos

La fantasía de poder leer la mente del otro comienza a hacerse realidad, o al menos a dar algunos pasos en la dirección correcta: Jack Gallant, de la Universidad de California en Berkley, es lo más parecido a un lector de mentes, gracias a una máquina que logra "reproducir" lo que el cerebro ve.

Todo se origina con un experimento donde a un voluntario se le muestra una película mientras un equipo de investigadores miden los patrones cerebrales. Luego, un algoritmo utiliza las señales que recibe del cerebro para reconstruir una imagen borrosa a partir de inmensas bases de datos de videos de YouTube (como si hiciera un gran collage de lo que ves en tu cerebro a partir de pedazos de videos). Sin embago, Gallant afirma que esto no es ciencia.

El trabajo de Gallant se basa en entender cómo funciona el sistema visual, creando modelos de las formas en las que el cerebro procesa información visual. El "lector de mentes" fue algo así como una desviación o un pasatiempo, pues "ocurre que si construyes un muy buen modelo del cerebro", dice Gallant, "resulta ser el mejor decodificador posible".

Pero, según su creador, es poco probable que el gobierno pueda usar máquinas similares para leer nuestras mentes, al menos durante los próximos 50 años: la máquina en realidad es una unidad de resonancia magnética, pesada, costosa y en la cual el voluntario no puede moverse. El fMRI mide el flujo de sangre en el cerebro, lo cual es "traducido" por el algoritmo de Gallant a un equivalente figurativo aproximado y un poco torpe (como las imágenes que olvidamos de nuestros propios sueños).

Un equipo en Japón está trabajando con un modelo similar que permita "leer" los sueños. Sin embargo, es un poco más tramposo. Los voluntarios deben entrar en el fMRI, atravesar un ciclo REM, despertar y contar a los investigadores lo que vieron; luego, estos alimentarán una versión particularizada de un algoritmo para cada individuo con sus propias recurrencias oníricas, imágenes y percepciones. Según los japoneses, no existe un código común al sueño de todas las personas, mucho menos un decodificador universal, pues las señales oníricas de cada persona son diferentes (lo que, además, da la razón a la teoría de la apropiación del símbolo onírico de C. G. Jung).

Gallant podría trabajar próximamente en un dispositivo que lograra transformar el monólogo interior en acciones especializadas, un auténtico "traductor universal". De hecho, algunos científicos holandeses ya trabajan en scans cerebrales de hablantes bilingües que detectan los conceptos de los participantes: ideas como vaca o caballo pueden ser identificadas correctamente, sin importar que los sujetos piensen en inglés u holandés.