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Ante la inminente discusión y aprobación de la Reforma en Telecomunicaciones por parte del Senado mexicano, resulta urgente conocer algunos conceptos básicos que hacen posible la libertad y la equidad en internet y cómo se encuentran amenazados por el poder en turno

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Imagina el siguiente escenario:

Juegas en un equipo de futbol los fines de semana y este fin te enfrentas a otro equipo que tiene fama de comprar árbitros. Entonces, el día del juego, cada vez que tú u otro miembro del equipo tocan el balón el árbitro pita una falta y, además, cuando anotas, ésta es anulada inmediatamente o la anotación es contada como medio gol. Mientras tanto el equipo contrario, que ya ha pagado su respectiva mordida (guiño a Luis Suárez), se ha favorecido con la evidente ventaja sobre el marcador a base de golpes, juego sucio y artimañas consentidas por el árbitro.

Este ejemplo puede sonar muy exagerado; sin embargo, no está lejos de la realidad.

Neutralidad de la red es, en términos llanos, la no discriminación del tráfico de datos... Ok, pero en términos humanos, neutralidad de la red significa algo como: “No te entrometas en lo que quiero hacer; sácate a la pinche verga”. Es decir, es un flujo libre de tránsito sin intermediarios que entorpezcan o interrumpan nuestra información. Sin embargo, ¿cómo puede ser violada esta neutralidad?

Pongamos como ejemplo el fair play. Tal como vemos en el escenario anterior, el árbitro puede favorecer a aquellos que den más dinero para tener mayores privilegios dentro de la cancha, o lo que es lo mismo, quienes pagan más tienen más beneficios. En este caso, árbitro es el que presta el servicio y controla el partido. Teóricamente, debe ser imparcial y velar por el fair play. A menos que un órgano mayor, por ejemplo la FIFA, faculte a los árbitros para que den preferencia a quienes puedan pagar más y limite a los que de plano no se puedan mochar con un extra, violando de esta manera los principios básicos del juego limpio.

En el plano de las telecomunicaciones pasa algo parecido. La neutralidad de la red --es decir, el fair play del internet-- debe ser cuidada por los proveedores de tráfico y de servicios (los árbitros) para que internet, como espacio de convivencia (cancha), sea un sitio de expresión (el juego), de intercambio de ideas e interconectividad (los balones) y desarrollo social de los ciudadanos (es decir, los jugadores), donde sus comunicaciones sean efectivas y sin intromisiones (los goles).

Sin embargo, el Senado, encabezado por la presidencia de EPN y su aguador oficial, Javier Lozano (la FIFA mexicana), ha decidido cambiar las reglas y hacer que el fair play sea violado.

Cuando decimos que la neutralidad de la red en México está en peligro, lo que queremos decir es que el Estado puede facultar a los proveedores de servicio para limitar y condicionar el acceso a internet, e incluso amenazarlos para guardar datos de los usuarios. Esto pone en clara ventaja a las empresas, pues el acceso ahora será proporcional a las tarifas que ellos establezcan y que tú puedas pagar. Es decir, si eres de la banda eriza --como un servidor--, seguro podrás acceder a lo que nos alcance con un presupuesto de 300 pesos al mes. Con suerte tendremos acceso a Twitter, a Facebook y una que otra página que don Slim quiera limosnearnos; eso sin mencionar las lamentables velocidades, que también estarían reguladas a cuentagotas.

Las propuestas de #LeyTelecom que se debatirán en la primera semana de julio pueden hacer realidad este apocalipsis de internet. Esto sin contar que, si se viola la neutralidad de la red, se facilita una serie de prácticas sucias (e ilegalmente comunes) como retención de datos, vigilancia, acoso gubernamental a personas potencialmente incómodas, rastreo de señales, geolocalización y un largo etcétera que se resume en una frase: las cosas se pondrán feas.

De ahí la importancia de #DefenderInternet y, sobre todo, la importancia de que la neutralidad de la red sea respetada. Los actuales senadores y presidente de la república, tal parece, ignoran o quieren ignorar que la neutralidad de la red es un principio fundamental para el desarrollo social de los que tienen acceso a internet y, por si fuera poco, de los que tienen que tener acceso él ya que, de ser aprobada #LeyTelecom, colocará en una seria y funesta desventaja a los sectores sociales más vulnerables, que carecen de acceso a internet. 

Cuando escuches "neutralidad de la red" no tiene que ser un conjunto de palabras huecas como cognitariado, tecnocracia y ese tipo de conceptos que diario se mencionan y que no entendemos nada.

Más información: 

http://www.defenderinternet.org/

http://internetparatodos.mx/

http://contingentemx.net/

El negocio de vender tus datos ha dado pie a uno nuevo: venderte la privacidad que no tienes con servicios gratuitos como Facebook y Google

Privacy illustration

La idea de qué es lo privado ha cambiado radicalmente desde que existe internet. Lo que una vez fue sagrado ahora es un producto con enorme potencial de comercialización. Y lo peor es que la privacidad no nos fue robada, sino que la regalamos sin medir las consecuencias.

Hasta el propio Mark Zuckerberg ha cambiado de sintonía. Hace poco, en una conferencia con sus inversores, resaltó que la privacidad sería la nueva clave para el crecimiento de la compañía. Esto hace mucho sentido si tenemos en cuenta que la adquisición de WhatsApp por parte de Facebook fue para competir directamente con Snapchat, una app para realizar conversaciones privadas.

La industria de la privacidad pagada ya está aquí, y se encuentra en franco crecimiento. Apps como Confide y Wickr ya obtienen buenas ganancias por proveer sistemas de mensajes privados.

Nuestra privacidad es cada vez más vulnerada, o al menos la percepción de este abuso está creciendo. En el libro The Edward Snowden Affair: Exposing the Politics and Media Behind the NSA Scandal, el autor Michael Gurnow habla del éxodo que se empezó a dar a raíz de las revelaciones de Snowden. Mucha gente abandonó Google Chrome e Internet Explorer por navegadores donde se puede navegar de manera más anónima. Incluso, muchas personas abandonaron Facebook, Twitter, LinkedIn, Instagram y Pinterest. Los más preocupados han encriptado sus computadoras.

La Corte Suprema de los Estados Unidos está pensando qué hacer con el concepto del “derecho a ser olvidado”. Tanto la Unión Europea como la Corte argentina han decidido que los usuarios deben tener este derecho, pero ¿es realmente posible borrar de la red todo rastro de una persona?

No hay forma de tener claro que incluso a la compañía a la que le estás pagando realmente evite vender tus datos. Seamos paranoicos; es hora de darse cuenta de las consecuencias de regalar nuestra información tan fácilmente.