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Los dos últimos hablantes de una lengua se niegan a hablar entre sí (documentalista registra el caso)

Por: PijamaSurf Mexico - 05/11/2014

Una cineasta documenta la historia de Don Manuel y Don Isidro: un registro para no dejar morir el Ayapaneco.

ayapanecoLas lenguas reflejan una manera de codificar el mundo. Además del cómo se nombra de manera distinta, cada cosa en cada idioma, la disimilitud de las lenguas estriba en que algunos lenguajes comprenden diferente la vida, y eso se revela en las palabras. Hace tiempo publicamos una nota sobre un peculiar y lamentable caso en Tabasco, México: los últimos dos hablantes de una lengua indígena llamada ayapaneco, evitan comunicarse entre sí porque están peleados –una irónica historia.

El  zoque ayapaneco es una variante lingüística de la familia mixe-zoque, hablada en el sureste de México. La realizadora Denisse Quintero se percató, por una nota periodística, de la inminente extinción de la lengua, tomó su cámara y con un documental rescata la memoria del idioma, expande la historia, e intenta evitar que este caso se repita. Hoy en México hay 364 lenguas indígenas, y al menos 21  de ellas están en proceso de extinción.

En México la palabra indio se tornó, desde la conquista, en un sinónimo de ignorancia, que se consolidó como un término profundamente despectivo. Muchos jóvenes indígenas, en un contexto racista, abandonaron sus raíces. Hoy, tras el zapatismo, y el paulatino reconocimiento cultural sobre el valor de los saberes milenarios indígenas, muchos de ellos están orgullosos de sus raíces, como los Wixárikas, sin embargo, quizá, es demasiado tarde para miles de culturas que se han perdido.

El documental se llama Lengua Muerta. Su realizadora enmarca una realidad donde la tradición y el futuro parecen condenados a desintegrarse: el pueblo donde se habla el ayapaneco es Ayapa, Jalpa de Méndez con 5 mil habitantes. Esta página te asomará a la historia de Don Manuel y Don Isidro, los últimos hablantes del ayapaneco que dejaron de comunicarse por sus diferencias. Si donas recursos para concretar el documental, recibirás una copia y aparecerás en los créditos del trabajo. Quizá, el que los dos últimos hablantes de Ayapaneco se reconcilien, sea finalmente, una emotiva labor colectiva.

Lengua Muerta - Teaser from Agentes Secretos on Vimeo.

El mundo secreto de los médicos adictos a las drogas

Por: pijamasurf - 05/11/2014

Este es un problema que lleva años afectado a los servicios de salud en todo el mundo, muchos médicos y enfermeras se están volviendo adictos a las sustancias que administran a sus pacientes.

doctor

Últimamente, una alarmante noticia ha vuelto a llamar la atención sobre el uso de estupefacientes entre médicos y enfermeras, un tema que lleva tanto tiempo encendiendo los focos rojos en la comunidad médica que ya pocos parecen considerarlo una emergencia. Todo sucedió en el Hospital de la Universidad de Michigan donde, el mismo día, un anestesiólogo fue encontrado tirado en un baño sufriendo un paro cardíaco debido a una sobredosis de fentanyl, y una enfermera murió unas horas después de inyectarse una combinación de fentanyl y midazolam.

Se calcula que el porcentaje de enfermeras y médicos adictos al alcohol o a las drogas en Estados Unidos va de un 10% a un 14%, un porcentaje similar al de la población en general. No se sabe cuánto de este porcentaje representa a los adictos a drogas médicas, pero se tiene claro que son tres las especialidades que concentran al mayor número de adictos: los anestesiólogos, los médicos de urgencias y los psiquiatras.

El Dr. Jeffrey Silverstein, un anestesiólogo en New York, ha escrito varios trabajos sobre el tema de la adicción en su campo de trabajo. Señala que es difícil, si no imposible, obtener datos exactos, pero parece que el problema de drogadicción entre los anestesiólogos va en aumento. Otros están levantando la voz sobre el creciente alcoholismo dentro de la comunidad médica, un tema que es frecuentemente barrido bajo la alfombra pues se considera beber alcohol una práctica socialmente aceptable.

Miles de doctores se vuelven adictos cada año. Algunos incluso llegan a comprometer la salud de los pacientes, no sólo robando parte de sus dosis, sino llegando a contagiarlos de distintas enfermedades al compartir las mismas jeringas. Está, por ejemplo. el caso de Kristen Dane Parker, una ayudante de quirófano adicta a los opiáceos que contagió a unas 30 personas con hepatitis C, en un par de hospitales de Colorado. El problema de desvío de medicamentos es tan grande que algunas compañías farmacéuticas se han unido para implementar una inútil campaña de prevención con un perro llamado Dougie the Drug Dog, el cual parece una versión actualizada de McGruff, el perro detective de los '80.

Por supuesto, éste es un grave problema de salud pública que afecta a médicos y pacientes. Y es que las condiciones en las que trabajan médicos y enfermeras parecen un perfecto caldo de cultivo para las adicciones: duermen poco, están sujetos a grandes cargas de estrés y además tienen libre acceso a medicamentos altamente adictivos. Resolver este problema no es cuestión de armar una cacería de brujas, sino de generar condiciones de trabajo que eviten que un doctor se tome un par de píldoras, con tal de permanecer despierto para soportar la siguiente cirugía.