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El Sol realiza naturalmente estos trazos sobre el cielo (descubre aquí por qué)

Por: pijamasurf - 04/14/2014

A lo largo de un año un par de físicos solares grabaron con una cámara especial el movimiento del Sol durante un año, registrando estos inquietantes trazos.

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Alcé la cara al cielo,
inmensa piedra de gastadas letras:
nada me revelaron las estrellas.

-Octavio Paz, "Analfabeto"

El cielo nos ofrece signos que actualmente, las más de las veces, nos parecen incompresibles. Y no se trata sólo de aquella significación esotérica que alguna vez se le atribuyó al movimiento de los astros y el fluir del firmamento, sino incluso a esas señales que, racionalmente, nos hablan del clima y las condiciones meteorológicas, de la hora del día en que nos encontramos y más.

Por otro lado, hay otro tipo de signos que se nos escapan. Por ejemplo, aquellos que por distintos motivos nos son imperceptibles. Los rayos del Sol cuyas frecuencias simplemente no podemos ver.

Durante un año, de marzo de 2013 a marzo de 2014, los físicos polacos Maciej Zapiór y Łukasz Fajfrowski capturaron tomas de 1 minuto del cielo, tres veces al día, desde un balcón de Wrocław, la ciudad más grande del este de Polonia. Lo hicieron sin embargo con un dispositivo especial, una cámara estenopeica que, en términos generales, se trata de una cámara fotográfica sin lente, de uso común para registrar eclipses solares.

Y si bien se trata de un fenómeno conocido por los científicos, no por ello es menos sorprendente. El tránsito del Sol desde nuestro punto de observación, la Tierra, forma estos “ochos” que corresponden a los altibajos que experimenta en distintas épocas del año: arriba en el verano, abajo en el invierno. El nombre técnico de dichas figuras es analema o lemniscata.

En cuanto a las sutiles variaciones de color en el trazo lumínico, éstas se deben al papel donde fue revelada la imagen y las condiciones de temperatura y humedad de cada momento del año en que esto ocurrió.

“Me interesan las conexiones entre la ciencia y el arte, y los aspectos estéticos de la ciencia. La solarografía y especialmente este proyecto de analemas es una esencia de eso”, declaró al respecto Zapiór.

Ricardo Garza Lau analiza una generación preocupada por demostrar su coolness en las redes sociales, lo que ocurre en su entorno es irrelevante. ¿Son los hipsters, entonces, víctimas o verdugos de un individualismo acrítico?

Hipster-hipsteria-hipsterliteratura-Ricardo_Garza_Lau-definicion_hipster-editorial_planeta_MILIMA20140407_0354_8Todas las épocas han abrazado una subcultura. Generalmente éstas nacen como una crítica generacional al sistema en turno: los punks, hippies, ravers, ciberpunks, beats, etc., son grupos que viven en el margen del sistema, críticos a través de su rebeldía. Los hipsters, caracterizados por los lentes cuadrados de pasta, las camisas de cuadros, cortes de cabello cincuenteros y pantalones de colores, no son hipsters por su look, sino por un estilo de vida. A partir de una novela que personifica la frivolización de una generación de jóvenes sin un sentido crítico de la vida, Ricardo Garza Lau lanza una aguda crítica a este grupo, que más allá de un nihilismo rebelde practica una cómoda apatía.

En Hipsteria, el autor contextualiza la vida de un joven, cuyo estilo de vida adopta una simbiosis cultural propia de la era digital –hay demasiada información disponible. El personaje se llama Sal Thomson, un exitoso publicista que saltó a la popularidad gracias a un blog. Thomson se percibe alternativo porque valora la cerveza y el mezcal artesanales, hace yoga y es semi intelectual.

Garza cuestiona una generación preocupada por popularizarse en las redes sociales y aumentar sus seguidores en Twitter, que documenta su vida y se impacienta por subirla a la red, se sabe antisistémico por ser ecologista y montar su bici para recorrer la ciudad, apoya la agricultura urbana, pero fuera de su burbuja de comodidad no está preocupado por los problemas sociales, y quizá su acto más empático sea la sobreprotección de su mascota.

El individualismo extremo caracteriza al hipster que persigue lo cool: las canciones populares, que antes repudiaba, son 'chidas' cuando se tocan en una fiesta de moda. En algún momento se enamoró, pero ahora se preocupa por ligar porque es más cómodo, el compromiso con alguna causa que trascienda su coolness es mínima.

Es exitoso en la era digital, ha leído a los beats o a Umberto Eco, se siente afortunado porque es un gran publicista, sin importar a las corporaciones que alimenta. Es parte de la juventud brandeada pero no tiene problema. El libro de Ricardo Garza es una invitación para cuestionar cuán superficialmente vivimos. No importan las etiquetas, si somos hipsters o modernitos, fresas o punks, las tribus sociales compartimos pinceladas de todas las demás, quizá porque vivimos bajo la sombra de un mismo sistema que premia el éxito individual, el consumismo, la apariencia, etc.

Unos lentes cuadrados de pasta negra no hacen a un hipster; pasearse o vivir en las colonias cool tampoco. La concepción del hipster que expone el autor recorre estilos de vida que todos en menor o mayor medida compartimos. ¿De qué sirve ser visto como cool si lo que persigues es huecamente cómodo? Quizá, finalmente, lo cómodo es en esencia desechable. No basta con practicar yoga si no se valora genuinamente la filosofía milenaria y espiritual detrás de la práctica, o demostrar cuán cool somos en las redes sociales si nuestra soledad más profunda nos orilla, obsesivamente, a tener que mostrar lo bien que nos encontramos. El coolness es una etiqueta de moda pasajera, y las pequeñas experiencias que llenan el alma seguramente trascienden la comodidad individual.

Información de Hipsteria:

Título: Hipsteria

Autor: Ricardo Garza Lau

Editorial: Planeta, México, 2014, 256 pp. 

 Twitter de la autora: @anapauladelatd

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