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Gobierno de Uruguay legaliza la producción, comercialización y consumo de marihuana

Por: pijamasurf - 08/01/2013

Uruguay se convierte en el primer país en el mundo donde la producción, comercialización y consumo de marihuana serán actividades legales, con una legislación vanguardista que toma en cuenta el autocultivo y la producción de cannabis con fines de investigación científica y uso medicinal.

uruguay_marihuanaCon una votación de 50 a favor y 46 en contra, la noche de este miércoles 31 de julio la Cámara de Diputados de Uruguay aprobó un proyecto de ley impulsado por el presidente José Mujica que legaliza la producción, comercialización y consumo de marihuana en el país.

La sesión legislativa duró casi 14 horas, pues además de la polémica propia del asunto, el bloque de diputados afín al gobierno de Mujica, agrupados en el Frente Amplio, solo contaba con 49 votos asegurados de los 50 que necesitaba para la aprobación de la ley. Al final, en medio de críticas, el diputado de Liga Federal Darío Pérez otorgó el voto decisivo.

La nueva ley prescribe la creación del Instituto de Regulación y Control de Cannabis (IRCC), el cual, en términos generales, regulará las actividades en torno a la marihuana, desde el otorgamiento de licencias de plantación hasta las sanciones a quienes violen la norma, además de la elaboración de un registro de consumidores cuya identidad se mantendrá en reserva. Cabe resaltar que el Estado se limitará a regular dichas actividades, pues no tiene permitido producir o comercializar la planta (una modificación radical al proyecto original de Mujica, que otorgaba al gobierno el monopolio de ambas operaciones).

En cuanto al consumo, será legal para una persona comprar hasta 40 gramos mensuales en las farmacias autorizadas, previa inscripción en el padrón del IRCC. Asimismo, el autocultivo también será legal, con un máximo de hasta 6 plantas de cannabis por hogar o una producción colectiva de la droga en clubes de membresía de entre 15 y 45 socios. Sin embargo, como sucede ya con el tabaco, la marihuana no podrá fumarse en espacios públicos cerrados y tampoco conducir cualquier tipo de vehículos bajo el efecto de la droga, ni se publicitará la sustancia.

Por último, también se autoriza la producción de cannabis con fines de investigación científica y uso medicinal, así como la del cannabis no psicoactivo conocido como cáñamo industrial.

La iniciativa pasará ahora a la Cámara de Senadores, en donde cuenta con un apoyo mucho más definido, por lo cual su aprobación se considera un hecho.

Con información de Aristegui Noticias

El clásico "Dilema del prisionero" se reproduce en una prisión real con inesperados resultados

Por: pijamasurf - 08/01/2013

El ejemplo clásico para tomar decisiones en situaciones de indeterminación se enfrentó con un inesperado resultado al ser aplicado en la "vida real".

prison

El "dilema del prisionero" es un ejemplo clásico en la teoría de juegos para demostrar las estrategias dominantes cuando no conocemos el curso de acción de un contrincante o de otro jugador. En otras palabras, es un escenario que nos ayuda (y sobre todo a los economistas) a saber qué hacer cuando el resultado de un problema no sólo depende de nosotros, sino de las elecciones de otros.

La versión tradicional del dilema del prisionero propone el siguiente escenario: Dos criminales son arrestados pero la policía no tiene suficientes pruebas para encarcelarlos, así que tratan de sentenciarlos a prisión por un año levantándoles cargos por un crimen menor. Los prisioneros no pueden comunicarse entre sí; la policía les da estas opciones: 1) si testifican contra su compañero y su compañero no testifica contra ellos, el compañero recibe tres años de cárcel, pero el delator se va de inmediato; 2) si ambos testifican contra el otro, ambos reciben dos años de cárcel; y 3) si los dos permanecen callados, ambos reciben un año.

En teoría de juegos se asume que traicionar al compañero es la estrategia dominante en cualquier caso (una de las ideas que conforma el "equilibrio de Nash", por la que el matemático John Nash recibió el Nobel en matemáticas; tal vez lo recuerden como Russell Crowe en A beautiful mind), e incluso en juegos secuenciales, donde los jugadores conocen el comportamiento previo de sus oponentes y tienen oportunidad de castigarse mutuamente, la traición sigue siendo la estrategia dominante.

El problema es que nadie nunca se preocupó por llevar a cabo un experimento en prisioneros reales acerca del dilema del prisionero.

Menusch Khadjavi y Andreas Lange, economistas de la universidad de Hamburgo, llevaron a cabo el experimento con un grupo de internas de la prisión para mujeres de Lower Saxony y con otro grupo de estudiantes universitarios. Las recompensas para los estudiantes eran algunos euros, y para las prisioneras, café y cigarrillos.

Los investigadores esperaban corroborar o tal vez comparar el comportamiento de las prisioneras y los estudiantes para diversos tipos de juegos, pero los resultados fueron muy distintos a lo esperado: las prisioneras se mostraron mucho más cooperativas, incluso en juegos secuenciales (donde obtienes más ganancias al traicionar en un segundo juego un primer movimiento cooperativo de tu contrincante), cooperando en el 56% de los casos; en comparación, los estudiantes cooperaron 37%.

En una base de pares (donde el mejor resultado para ambos depende de la cooperación), sólo 13% de los estudiantes buscaron el mejor resultado mutuo, mientras que el 30% de las prisioneras lo hizo. 

Incluso en los juegos simultáneos (donde se requiere la confianza ciega de ambas partes) las prisioneras fueron mucho más cooperativas de los estudiantes. Esto nos pone a pensar que tal vez el equilibrio de Nash funcione si asumimos la mala fe del contrincante (es decir, el resultado más provechoso para él a pesar de que sea el más desafortunado para nosotros), pero que las prisioneras tal vez están más dispuestas a cooperar mutuamente (es decir, a tender a un resultado de Pareto, donde el beneficio mutuo sea el resultado a perseguir).

¿Los prisioneros reales podrían ser tal vez más cooperativos que sus emulaciones teóricas? O en otras palabras, ¿el esperar el peor comportamiento de un adversario –aunque sea el camino más seguro en términos de eficacia– no nos impedirá también suponer que un resultado mutuamente benéfico es posible?

[Business Insider]