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Immersive Cocoon, la interfase más sofisticada y envolvente hasta ahora

Buena Vida

Por: pijamasurf - 07/09/2013

Capullo inmersivo que revolucionará la experiencia que tenemos de la información digital.

Immersive Cocoon "2011" from adNAU on Vimeo.

Como un deja-vu de la penúltima escena de Odisea 2001, un hombre se encuentra un objeto misterioso y se acerca a él. En el teaser, el objeto misterioso es el Immersive Cocoon [Capullo inmersivo]: un pequeño mundo que te conecta con el futuro de la información.

“Imagina una experiencia digital que es intuitiva y holística, en la que tu interfase no se ve reducida a un clic del mouse y a un escritorio análogo en dos dimensiones. Un domo de proyección envolvente complementado por el sofisticado software de sensores de movimiento que inspiraron la tecnología mostrada en la película “Minority Report”. Con movimientos naturales e intuitivos, tu cuerpo entero se convierte en tu interface”.

Eso es lo que apunta NAU, la firma suiza de diseñadores que desarrollaron el concepto del capullo. El potencial del Cocoon se extiende a todos los rubros de la tecnología: desde el placer de entrar a una cápsula que te transporte a las Islas griegas; hacer yoga con un instructor virtual; trabajar en línea; conectarte por video a una junta de negocios o visitar un templo preservado en el Tíbet. Todo esto en una proyección de 360 grados desde la comodidad de tu hogar o de dondequiera que se encuentre localizado el capullo (un aeropuerto, un centro comercial, tu oficina).

El Immersive Cocoon se abre silenciosamente y extiende unos pequeños escalones que te ayudan a entrar a donde tu imaginación quiera que la lleves. Este receptáculo esférico parece ser prometedor a muchos niveles, pero la cuestión financiera y la aceptación social aún están en vías de ser aceptadas.

Aunque muestre increíbles oportunidades hacia el futuro cotidiano (podríamos trabajar dentro de uno de estos y olvidarnos de la computadora personal), y ya hayamos visto tecnologías similares en la gran pantalla, la absoluta absorción e individualismo que conllevaría usar una de estas puede llegar a ser preocupante. Y sin embargo sería sólo un paso lógico en la evolución digital. El Immersive Cocoon es el primer modelo de un futuro casi inminente.

Haz clic en las imágenes para ampliarlas.

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Custodiar la herencia de un país con la riqueza histórica de México, es uno de los más grandes compromisos que un funcionario público de ese país puede afrontar.
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El cambio reciente en la dirección general del Instituto Nacional de Antropología e Historia ofrece una nueva oportunidad y, a la vez, trae a la memoria un gran caudal de problemas.
 
Teresa Franco, quien ahora lo preside por segunda ocasión, garantiza desde luego la custodia de nuestra riqueza ancestral. Su integridad, patriotismo y destreza suman a la causa. Lo que está en juego es, sin embargo, la limitación de los recursos y la densidad de las inercias contrarias a la puesta al día de una venerable institución…olorosa a naftalina.
 
Se conoce que el universo del cual es responsable el INAH rebasa significativamente su instrumental de trabajo; el organismo tiene, en cambio, prestigio, presencia y una misión fundamental que cumplir: contribuir a que los mexicanos estemos seguros de nosotros mismos, y ciertos de provenir de unos linajes recios, sabios, sensibles que vale mucho la pena asumir, refrendar y proseguir.
 
La función del INAH es por ello, a mi entender, esencialmente educativa. Se trata de preservar y comunicar valores: éticos, sociales, estéticos.
 
Son muchas las maneras en que esto puede acometerse. Los planteles escolares en su lugar o de visita, las comunidades próximas a los sitios y los monumentos, el turismo nacional, las tecnologías de la información y la comunicación, aportan hoy un arsenal amplísimo con el cual trabajar en la transmisión y absorción de conocimientos, y en su interpretación.  
 
Los obstáculos son muchos y diversos.
 
Al amparo de una especie de “sacerdocio” auto-impuesto o auto-designado bullen y se multiplican en el interior  del Instituto grupúsculos que no defienden, en realidad, sino intereses particulares a expensas del patrimonio colectivo. Son escollos reales para el ejercicio de la función objetiva tanto como para la transformación positiva y cabal del organismo.
 
La nueva titular deberá apelar a la comprensión y el apoyo constante del gobierno que le encarga una tarea asaz delicada y trascendente. De igual modo habrá de convencer al personal académico, técnico y administrativo verdaderamente profesional de unirse a la tarea por el interés público que le incumbe. Y tendrá que intentar involucrar en el empeño a la sociedad organizada, en busca de recursos y otras suertes de colaboración responsable y activa.
 
Más que verse celosamente a sí mismo como una bóveda inexpugnable (una especie de Fort Knox de la cultura vernácula), el INAH debiera convertirse en un gran promotor de la participación social; abrirse a la concurrencia del mayor número de agentes sociales para ampliar la conciencia y sumar fuerzas. Debiera, asimismo, buscar el concurso de las universidades mexicanas y extranjeras para producir cuadros especializados en las cantidades y calidades requeridas, los cuales posibiliten, por fin, la impostergable descentralización de la gestión y los servicios.
 
Menudo esfuerzo, pues, el que aguarda a la flamante directora, de quien no se espera sino que porfíe en el intento con la enjundia y el talento que le son característicos.  
 
Twitter del autor: @BarrosValero