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Hitler en pantaloncillos cortos y calcetas altas: ¿el ridículo hace más humano al Führer? (FOTOS)

Política

Por: pijamasurf - 04/10/2013

Hitler es, en una palabra, la personificación del mal, y poco o nada nos puede quitar esa idea de la cabeza. Podemos verlo acariciando un perro o con un niño en brazos, pero eso poco o nada importa al momento de juzgarlo moralmente; si acaso, esas imágenes nos parecen un detalle menor, nimio, dentro de un sistema personal más amplio que es maldad absoluta.

Esto que pasa con la ternura, ¿se repite con el ridículo? Ver a Hitler hacer el ridículo, incurrir en esa condición que nos hace humanos —tanto como el sufrimiento o cualquier otra de las grandes pasiones—, ¿lo vuelve también humano? ¿O, después de la sorna y la risotada, lo devolvemos al principado de las tinieblas?

Históricamente, estas imágenes que compartimos fueron tomadas hacia el final de la década de los 20 por Heinrich Hoffmann, fotógrafo personal del futuro Führer, al parecer como una serie de pruebas sobre la posición y el gesto que le convendría adoptar cuando se dirigiera a las multitudes alemanas.

Sin embargo, años después, y por razones obvias, Hitler prohibió la difusión del material, argumentando que este se encontraba “por debajo de su dignidad”.

Solo que las imágenes sobrevivieron y ahora forman parte del libro Hitler Was My Friend, elocuente título que Hoffmann dio a la compilación de los retratos que tomó al líder nazi.

También en Pijama Surf: Las pinturas del joven Hitler: ¿hizo bien la Academia de Viena al considerarlo un inepto?

[BuzzFeed]

El panorama actual de la izquierda mexicana, sumida en el yermo político-electoral, llama a repensar su situación.

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La derrota de Andrés Manuel López Obrador en las elecciones pasadas de 2012, fue un golpe demoledor al espíritu de lucha de los capitalinos que depositaron su esperanza en una candidatura de izquierda. Una muestra de ello, es el nulo apoyo que ha recibido el movimiento de los maestros contra la reforma educativa.

Los sectores progresistas de la capital no se han recuperado de la depresión que les produjo, no sólo el triunfo de Peña Nieto, sino la forma como ganó. Un factor que ha contribuido a incrementar ese estado de ánimo depresivo, ha sido la posición que ha asumido el PRD de franco colaboracionismo con el gobierno, en el marco del Pacto por México.

Después de la represión desatada el 1 de diciembre del año pasado, se generó temor entre la población ante la clara decisión del nuevo gobierno, tristemente secundada por el gobierno del D.F. de amenazar y judicializar la protesta social. Esta situación que combina: desmoralización con pasividad, propicia que el proyecto de la derecha se vaya imponiendo para beneficiar a la oligarquía, a través de reformas concertadas en el seno del Pacto por México.

Algo que se perdió de vista en el fragor de la campaña, fue que, ganara el PRI o el PAN, la suma de sus votos, 19 millones del PRI más 10 millones del PAN, más 3 millones de los verdes y 1 millón del PANAL, dan como resultado una aplastante mayoría a la derecha electoralmente. En estos días estamos presenciando cómo opera esta mayoría, que para el colmo cuenta ominosamente con el apoyo oportunista del PRD, (el Partido de la Decepción Democrática) aprobando a todo vapor reformas a la Ley Laboral, a las Telecomunicaciones, a la Educación y las inminentes de los sectores fiscal y energético.

La fuerza electoral de la derecha en México es una realidad ineludible que debe ser analizada por la izquierda independiente. Si López Obrador hubiera ganado las elecciones, en este momento tendría el Congreso de la Unión en contra, con grandes dificultades para sacar su proyecto y seguramente con una crisis política de los mil diablos.

¿Qué es lo que la derecha ofrece a los electores para que voten mayoritariamente por los partidos que la representan?

Ya se sabe que las elecciones en este país, suelen ser una competencia a billetazo limpio. Pero además de la compra venta del voto, existe un sustrato ideológico que compite en el terreno de las ideas para convencer políticamente al elector. Pareciera ser que en ese terreno la derecha gana las preferencias de los ciudadanos. Aquí entran en ese juego los medios de comunicación. Sí, Televisa ayudó al triunfo de Peña Nieto, pero principalmente jugó a favor del triunfo ideológico de la derecha para vender el proyecto económico de la oligarquía, de la que forma parte.

A la izquierda le urge repensar su situación política para salir de la crisis que la mantiene hundida y deprimida. Construir autocríticamente una alternativa para los de abajo, una propuesta para defenderse de la continuidad salvaje del proyecto neoliberal capitalista que impone la derecha en este triste .