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Antropólogos explican cómo establecer un protocolo de comunicación con extraterrestres

Por: pijamasurf - 04/23/2013

Nunca está de más conocer algunas reglas básicas de conducta en caso de toparnos con visitantes del espacio exterior; estas pautas, de hecho, podrían ayudarnos a mejorar nuestra comunicación interplanetaria.

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¿Qué harías si una nave de otro planeta estuviera flotando simplemente afuera de tu casa, sin dar señales de hostilidad? Por improbable que esta pregunta pueda parecer, ha sido el tema de la conferencia anual CONTACT durante 25 años, donde el antropólogo Jim Funaro, fundador del panel, ha remarcado que los antropólogos son los consultores ideales para un primer contacto con poblaciones extraterrestres debido a su estudio del campo "intraterrestre", además de su formación "multicultural."

"Los antropólogos", afirma Funaro, "pueden ser los científicos apropiadamente entrenados para establecer un protocolo e iniciar encuentro en situaciones de contacto, donde sea y como sea que ocurran. Una regla de oro en el campo de trabajo etnográfico: no asumas nada."

Si las poblaciones terrestres ya son en sí mismas bastante asombrosas y sus costumbres varían de maneras extremas entre unas y otras, debemos imaginar que en el contacto extraterrestre esta otredad se radicaliza, por lo que el contacto mediado por alguien acostumbrado a manejarse en diferentes códigos de conducta multicultural podría ser invaluable. O como dice la antropóloga Debbora Battaglia, la mejor respuesta ética en estos casos sería "la hospitalidad".

Esta deberá extenderse "a cualquier entidad alienígena", sin olvidar "a la variedad de visitantes humanos ilegales." Y es que una lectura desde la crítica cultural al fenómeno de los avistamientos y el contacto OVNI nos enfrenta al miedo a la otredad, al momento en que lo propio se ve amenazado por la intrusión de formas de vida diferentes a las nuestras. 

En cuanto al lenguaje, por ejemplo, no podemos asumir que los visitantes extraterrestres podrán hablar o escribir con un lenguaje que para nosotros sea de uso cotidiano. El antropólogo David Graeber remarca (haciendo eco de las ideas del lingüísta Noam Chomsky) que tal vez en el futuro veremos los idiomas humanos como dialectos de un mismo lenguaje, pues si un hablante "de chino puede aprender quechua y viceversa", en cambio no puede aprender el lenguaje de los delfines --un lenguaje que "no hemos sido capaces de descifrar luego de 50 años de estudio. Y al menos ellos están en el mismo planeta. ¿Quién sabe en qué pueden consistir las formas de comunicación alienígena?". 

Pero tal vez los aliens tampoco saben muy bien qué hacer. Graeber agrega que "por todo lo que sabemos, hay aliens monitoreándonos, pero no han hecho contacto tal vez porque también son incapaces de descifrar nuestro lenguaje." Funaro toma esta dificultad en cuenta para sugerir un acercamiento basado en lo que sabemos sobre nosotros mismos: "sin un lenguaje común, nuestras normas aceptables de comportamiento --la ética, por ejemplo."

La antropóloga Kathryn Denning se muestra un poco menos entusiasta que sus colegas respecto a los encuentros cercanos con seres extraterrestres. Si los aliens se presentaran a la vista de todos, afirma, "la pregunta por qué 'deberíamos' hacer sería tonta, porque los gobiernos y corporaciones con naves espaciales, satélites, armas anti-satelitales y estaciones espaciales actuarían acordes a sus propios y mejores intereses. Por supuesto que todos deberían tener xenoantropólogos en su nómina, por si acaso, pero probablemente no los tengan. (O tal vez me perdí las vacantes.)" 

Entre modales, lingüística y la manera en que el capitalismo global respondería a la presencia de seres extraterrestres, la pregunta sobre lo que haríamos frente a seres extraterrestres esconde una duda más sutil; una duda que nos plantea interesantes posibilidades para comunicarnos con inteligencias de otros mundos cuando, irónicamente, nos sigue pareciendo difícil comunicarnos con nosotros mismos, o incluso establecer el discurso de la ética y la hospitalidad y dejar de lado la hostilidad de manera continuada para con nuestros propios compañeros planetarios, humanos y no humanos.

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Agencias suecas de modelos reclutan chicas en clínica para anorexia

Por: pijamasurf - 04/23/2013

Una imagen distorsionada del propio cuerpo aunada a una jugosa oferta laboral puede poner en riesgo la salud de pacientes en tratamiento por desórdenes alimenticios, a la vez que el star system sigue masticándolas.

anorexia

Cazadores de modelos en todo el mundo buscan a nuevas modelos en fiestas, eventos de moda e incluso centros comerciales, pero un lugar siniestramente obvio para encontrar chicas delgadas y bonitas podrían ser clínicas para tratamiento de anorexia, por ejemplo.

Al menos así ocurre en el Centro de Desórdenes Alimenticios de Estocolmo, en la capital sueca, donde buscadores de nuevos talentos para la industria de la moda reclutan a chicas con delgadez extrema, quienes en ocasiones son incapaces de levantarse de su silla de ruedas, mucho menos desfilar por la pasarela.

Según los medios locales, esta práctica ha ido en aumento al menos desde el año pasado en las inmediaciones del centro. Las chicas que buscan estos reclutadores profesionales por lo general son adolescentes que tienen un índice de masa corporal de 14 --por comparación, un índice de masa corporal sano es 18.5 y 24.9 para una mujer adulta.

Lo más preocupante del caso según Christina Lillman-Ring, coordinadora de cuidados de la clínica, es que las chicas están recibiendo el mensaje equivocado: "Es terrible. Parte de la enfermedad [anoréxica] es que tienes una imagen distorsionada de tu cuerpo, y de pronto recibes halagos y una oferta de trabajo. No facilita en absoluto el tratamiento de la enfermedad."

La coartada legal de los reclutadores es que sólo se acercan a ofrecer a las chicas una oportunidad para entrar en el competido y glamouroso mundo del modelaje profesional, pero que no obligan a nadie a perder peso, por lo que las acciones --por poco éticas que puedan parecer-- se encuentran en una zona legal gris. Lo que sigue siendo evidente es que el star system necesita carne fresca para reciclar, por lo que miles de jóvenes ingresan en clínicas de este tipo por el daño que sus cuerpos han sufrido al tratar de alcanzar un efímero ideal de belleza física --lo que en ocasiones termina en tragedias como la de la modelo brasileña Ana Carolina Reston, quien falleció en 2006 por complicaciones relacionadas con la anorexia.

 [I.B. Times]