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Archivos secretos del Vaticano, ¿la caja de Pandora de la Historia?

Por: pijamasurf - 04/04/2016

La secrecía es una manera que ha encontrado el poder para protegerse del alcance de las leyes, con lo que la "verdad histórica" se construye necesariamente con piezas faltantes

El Archivum Secretum Apostolicum Vaticanum fue creado por el papa Pablo V en 1612 para resguardar los documentos personales de los papas en turno. Muchos de estos documentos tienen valor histórico puesto que son evidencia directa del involucramiento de la Iglesia en cuestiones políticas en todo el mundo, desde la correspondencia con líderes mundiales y los tratados teológicos que han integrado la doctrina que profesan millones de seres humanos hasta curiosidades inclasificables para la ciencia y el arte.

Si quieres entrar a los archivos secretos del Vaticano, primero debes acreditarte como un investigador de primer orden con tremendas cartas de recomendación de publicaciones e instituciones educativas, lo cual te dará una credencial con vigencia de 6 meses (si tu investigación dura más, tendrás que volver a tramitarla). No se tramitan credenciales a periodistas, estudiantes ni historiadores amateurs. Este es el primer filtro.

Una vez con tu acreditación en mano, debes cruzar la Porta Sant'Anna y pasar frente a los guardias suizos hasta llegar al Cortile del Belvedere, donde deberás solicitar documentos específicos que, paradójicamente, podrían o no estar en las carpetas que te extiendan los archivistas. Si esto comienza a parecer una pesadilla kafkiana, es porque lo es: un investigador puede solicitar tres archivos cada día, utilizando catálogos escritos hace siglos en ocasiones, a mano, en su mayoría en latín o italiano. 

Si te encuentras con que el documento que necesitabas no está en el archivo solicitado tendrás que retirarte y volver al día siguiente, lo cual pone en aprietos a investigadores que viajan largas distancias. Puedes introducir computadoras, pero no cámaras fotográficas. Los documentos sólo pueden consultarse en el piso de lectura, y naturalmente no es posible hacer copias de nada. Y suerte tratando de encontrar algo: no es posible "curiosear" en el archivo, que por otra parte cubre una superficie de 85km de estanterías en varios niveles, a los cuales no todos tienen acceso.

Con motivo del 400 aniversario de su fundación, en 2012 se inauguró la exposición Lux in Arcana, que ofrecía un vistazo a 100 de los miles de documentos, entre ellos la última carta de María Antonieta antes de ser guillotinada, el proceso completo de Galileo Galilei y la bula papal Inter Caetera de Alejandro VI, que dividía el Nuevo Mundo entre España y Portugal, además de muchos otros.

La secrecía y celo con la que son custodiados estos documentos no debe sorprendernos; al contrario: el Vaticano es solamente el estándar en la industria del acceso a la información, así como un referente importante para entender el cambio de valor de cierto tipo de data. Muchas leyes y tratados de nuestros días son dejados fuera del escrutinio público por períodos de embargo caprichosos, desde 5 hasta 20 años, dependiendo de lo que se trate; la secrecía es una manera que ha encontrado el poder para protegerse del alcance de las leyes, con lo que la "verdad histórica" se construye necesariamente con piezas faltantes. Probablemente los archivos no tengan nada que no se conozca de una u otra forma, pero el hecho de su permanente secrecía es un indicador de cuán importante sigue siendo la Iglesia como cancerbero de la memoria histórica, cuyos últimos 12 siglos se encuentran en los sótanos del Vaticano.

 

(Imágenes vía Crux)

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Un sencillo hack para tomar decisiones más sabias (tu vida te lo agradecerá)

Por: pijamasurf - 04/04/2016

Si aplicamos un poco de sabiduría a nuestras decisiones sin duda nuestra vida mejorará pero, ¿cómo hacerlo?

Sabiduría es un término complejo de definir y aún más complicado al momento de practicar. Tal vez esto se deba a que responde a un cúmulo de cualidades –por ejemplo prudencia, visión y coherencia– armonizadas entre sí, que terminan proveyendo una panorámica muy clara respecto a un asunto en particular. Y a partir de este nítido filtro, las cosas se revelan con mucho más claridad y sentido.

Por otro lado, sobra decir que la vida de una persona es en buena medida ese camino que resulta de la suma de decisiones de una persona, ya sea "libres" o en respuesta a las circunstancias a las cuales va siendo expuesta. Así que si fuéramos capaces de aplicar un poco de sabiduría a nuestra toma de decisiones, entonces todo apunta a que podríamos vivir una vida más grata.

Obviamente uno de los ingredientes más comunes en las aguas de la sabiduría es la experiencia. Sin embargo, en lo que llegan las canas, las arrugas y esa mirada penetrante que sólo los años pueden forjar, existe un simple hack, una especie de juego mental, que podría ayudarte mucho para tomar decisiones acertadas.

¿Alguna vez has notado que tu capacidad para desentrañar los problemas de otras personas es mucho más alta que cuando se trata de hallar las respuestas a tus propios retos? ¿Te ocurre con frecuencia que eres bueno para dar consejos a tus amistades sobre cómo enfrentar ciertas situaciones pero que al momento de descifrar tu propio escenario pareces mucho menos sabio?

Bueno, pues ahí está precisamente el hack que necesitas. Un estudio reciente de las universidades de Waterloo y Michigan, publicado en la revista Psychological Science, concluyó que las personas tendemos a tener mucho más claridad y a ser más "sabias" cuando despersonalizamos una situación. Los participantes debieron imaginar un escenario en el que su pareja les era infiel y luego en el que la pareja de un amigo cometía una infidelidad. Posteriormente se les solicitó llenar un cuestionario para medir qué tan sabias serían las reacciones en uno y otro caso.

Casi sin excepción los participantes calificaron mejor en el caso del escenario ajeno, por lo que la Association for Psychological Science Observations concluyó:

El estudio confirmó que las personas son más sabias cuando razonan el problema de alguien más que cuando razonan sobre sus propios retos [...] Tomar distancia con sus propios problemas, en términos psicológicos, los llevó a razonar más sabiamente –visualizarlo como si estuvieran dando un consejo a un amigo.  

Aunque pueda ser algo lógico o que ya hayamos notado antes, el hecho de que sea comprobado metódicamente reafirma esta premisa. Ahora sólo queda probarlo la próxima vez que tengamos que tomar una decisión importante o encarar un problema puntual en nuestras vidas.