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La rama dorada, El héroe de las mil caras y otros libros imprescindibles sobre el mito (Biblioteca Pijama Surf)

Arte

Por: pijamasurf - 02/27/2013

Una selección apresurada de libros para entender los mitos, "esas cosas que no son, pero suceden siempre", según el historiador romano Salustio.

Aquiles y Áyax inclinado sobre un tablero de juego durante la Guerra de Troya (Exekias, circa 530 aC)

En Las bodas de Cadmo y Harmonía, Roberto Calasso eligió una frase de Salustio como epígrafe, ese recurso literario que de algún modo anuncia el talante del libro que tenemos entre las manos, su propósito, el lugar desde donde está hablando. "Estas cosas no son, pero suceden siempre", escribió alguna vez el historiador romano a propósito de los mitos, porque en buena medida estos nos hablan de aspectos fundamentales de la naturaleza humana (si es que aún es posible recurrir a este concepto) a partir del sentido figurado. Nuestra razón de ser/estar en este mundo, el misterio del nacimiento y la muerte —de las muchas formas de nacimiento y muerte que experimentamos en nuestra vida—, la pasión amorosa, la tristeza, la aparente conexión de todas las cosas, son solo algunos de los tópicos que podemos encontrar con cierta frecuencia en la mitografía universal, historias que cumplen una doble función cultural: inicialmente buscan explicar pero, al irrumpir en el mundo, también son como piedras arrojadas en un lago que generan en torno a sí ondas que se vuelven ideas, prácticas, maneras de entender o refutar una circunstancia del espíritu o de la sociedad. Esa, de algún modo, es la esencia del mito, su naturaleza exegética que obliga a la interpretación. 

Por esto, casi desde siempre ha habido personas que recurren convierten a los mitos del mundo en su materia de estudio, que excavan y escudriñan en busca del significado que verdaderamente intenta transmitir la mitología. Una tarea admirable cuando se descubre la polisemia de esta, los muchos meandros en los que su curso se divide.

A continuación compartimos algunos libros en PDF que, pensamos, se adscriben a esta manera de concebir el mito. Quizá sean pocos en comparación con post santeriores en que, como los dedicados a Philip K. Dick o Jean Baudrillard, el acervo intentó ser más exhaustivo. De cualquier forma, se trata de títulos con los que, sin exagerar, cualquier podría comprometerse por mucho tiempo, años quizá, sin nunca agotar realmente su lectura.

 

Joseph Campbell, El héroe de las mil caras. Psicoanálisis del mito

 

James George Frazer, La rama dorada: un estudio sobre magia y religión

 

Mircea Eliade, Lo sagrado y lo profano

 

Robert Graves, La diosa blanca

 

Sigmund Freud, Tótem y Tabú

 

Carl Gustav Jung, Arquetipos e inconsciente colectivo

Hemingway leyendo desnudo el periódico y otras imágenes íntimas de escritores en su hogar

Arte

Por: pijamasurf - 02/27/2013

La fascinación que ejercen un escritor sobre sus lectores se debe, parcialmente, al hecho de que este realiza el milagro estético con algo que todas las personas utilizan a diario y en todo el momento: el lenguaje. Esta materia aparentemente tan pedestre y usual queda transformada por los grandes escritores en el fundamento de su magia y la realización de la improbable experiencia estética.

Con todo, lo interesante es que a pesar de moverse por los reinos de lo sublime y lo admirable, los escritores no dejan de ser personas comunes. Es cierto: quizá cuando escriban rocen por un instante los límites de la trascendencia, pero pronto vuelven a los círculos del mundo y, un poco como dice Pierre Michon jugando con la dualidad que se atribuía al cuerpo del rey en la Edad Media, la del cuerpo perecedero del hombre en sí y el cuerpo imperecedero de la monarquía, de nuevo son esas personas que bien podrían pasar por el tendero de la esquina, el hombre que pasa a cobrar la renta, la mujer que nos vende nuestro víveres.

Para ejemplificar esta contradicción inherente a prácticamente todos los artistas, compartimos estas imágenes en que se ve a 20 escritores distintos en actividades propias de su vida diaria, esa cotidianeidad en la que son y no son autores y también en esa misma que nuestra mirada, acostumbrada a verlos situados en determinado estatus, imputa cualidades que quizá no haya: el gesto simplón e insignificante de encender un haban0 adquiere de pronto una importancia vital si quien lo hace es el gordo Lezama, por ejemplo.

Algunas imágenes, así como el pretexto para realizar este post, provienen de esta galería en el sitio The Atlantic, pero en buena medida la memoria y nuestras propias inclinaciones literarias nos llevaron a incluir otros retratos, una selección que, vanamente, quisiera ser amplia, pero que, sabemos de sobra, será siempre insuficiente.

También en Pijama Surf: Proust y Joyce y eso que llamamos su encuentro anticlimático.