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Los 37 legendarios e ingeniosos cameos de Hitchcock en un solo video

Por: pijamasurf - 01/24/2013

 

Las películas de Alfred Hitchcock se caracterizan no solo por el manejo magistral del suspenso y la tensión dramática, por el singular humor de raíz inglesa en el caso de los filmes cómicos, por la correspondencia entre el uso de recursos cinematográficos y ópticos y lo pavoroso de las circunstancias que viven sus personaje, sino también por un detalle muy específico y mínimo, una suerte de sello de autor o de firma al estilo de los pintores: los cameos que el director realizó en todas sus grabaciones, sus disimuladas y azarosas apariciones que, quienes gustan de sus películas, buscan con atención cuando miran una de estas, una aguja en el pajar quizá prescindible que, después de todo, es satisfactorio encontrar.

Este video recopila los 37 cameos (el término técnico para la aparición en escena del director, también aplicable a otras actuaciones especiales e incluso al uso de escenas de otras películas) del mismo número de filmes rodados por Hitchcock, los cuales, una vez vistos juntos, revelan también el ingenio del director, el humor con que se miraba a sí mismo y su inconfundible silueta física (que comparó, por ejemplo, en el cameo de Strangers on a Train, con el estuche de un contrabajo), si facilidad para recurrir a la sorpresa y lo inesperado cuando las alternativas parecían agotarse.

Un recuento propio para los desesperados y los impacientes, que no desean encontrar por sí mismos estas escenas, pero también una curiosidad estimulante para los aficionados al cine y, en especial, los fanáticos de este director revalorizado en las últimas décadas.

También en Pijama Surf: Sombra de una duda, de Alfred Hitchcock, subtitulada y completa.

[Open Culture]

¿Cuál es la teoría de la conspiración más creída en Estados Unidos?

Por: pijamasurf - 01/24/2013

Universidad estadounidense realiza una encuesta para conocer la teoría de la conspiración más popular en aquel país, la cual varía notablemente cuando se introduce la variable de la preferencia política.

Las llamadas “teorías de la conspiración” son, en cierto modo, expresiones lógicas de las sociedades modernas e quizá también de la manera misma en que evolucionó el pensamiento humano. Imposible como es abarcar la totalidad del mundo que nos rodea, aprehender todas las causas que explicarían —creemos— determinado fenómeno, pero al mismo tiempo obsesionados con su comprensión, parece previsible que nuestra mente elabore una idea propia al respecto, extrapolando y generalizando, suponiendo, dando por ciertos hechos que no necesariamente lo son o, más cómodamente, adoptando una teoría ya ideada por otros y aceptada por muchos más. En cierto sentido estos son los mecanismos del conocimiento mismo, y aunque parezca absurdo o excesivo, podría decirse que la realidad misma, en tanto la habite la especie humana, es una gran teoría de la conspiración.

Pero más allá de estas elucubraciones, una de las características más inquietantes de las teorías de la conspiración es que, sin importar que sean verdaderas o falsas, existen y, por lo tanto, generan efectos reales, en individuos o grupos, productos culturales, reuniones donde estas se discuten, etc.

Un poco para medir el alcance de estas ideas, investigadores del proyecto PublicMind, auspiciado por la Fairleigh Dickinson University, realizaron una encuesta amplia en Estados Unidos para conocer tanto las teorías de la conspiración más populares como los segmentos de la población que se inclinan a creerlas o desacreditarlas.

De entrada los académicos identificaron cuatro grandes suposiciones de tipo político que comúnmente creen los estadounidenses: el “birtherismo” (de “birth”, nacimiento), según el cual Barack Obama en realidad no nació en Estados Unidos y por lo tanto no podría ser presidente; en segundo lugar que su gobierno sabía con antelación de los sucesos del 9/11; en tercero que Obama “ser robó” la elección de 2012 y por último que George Bush hizo lo propio en la de 2004

De esas, el 36% de los encuestados cree en el birtherismo, el 25% en la conspiración gubernamental en torno al 9/11, el 19% en el fraude electoral de Obama y 23% en el de Bush.

Asimismo, estos porcentajes se modifican si se toma en consideración la preferencia política del individuo. 6 de cada 10 republicanos, por ejemplo, piensan que Obama deliberadamente oculta información sobre los primeros años de su vida, mientras que casi 4 de cada 10 demócratas aseguran que Bush y sus simpatizantes organizaron una votación fraudulenta.

“Generalmente mientras más personas sepan sobre los sucesos actuales, es menos probable que crean en teorías de la conspiración, pero no entre los republicanos, en quienes más conocimiento conduce a una mayor creencia en conspiraciones políticas”, dicen los investigadores.

En este enlace puedes consultar un informe más detallado.

[Dangerous Minds]