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Los secretos del falo (el por qué de la particular forma del pene humano)

Salud

Por: pijamasurf - 10/05/2012

¿Por qué el pene humano difiere tanto del de nuestros parientes evolutivos más próximos? Científico sugiere que sus particularidades tienen una función fisiológica y de supervivencia que incluso se refleja en comportamientos sexuales concretos.

En cierto sentido puede decirse que la naturaleza no se equivoca. Pero su perfección tal vez no se deba a un diseño superior que así lo ordena sino, simplemente, a que si la vida busca, en esencia, sobrevivir y mantenerse, y en su código se encuentran los recursos para conseguir esto, se genera una lógica en que las adaptaciones parecen desarrollarse a modo y encajar en un mundo que no estaba preparada para recibirla y sin embargo la acoge.

En esta lógica evolutiva hasta el más mínimo elemento de un ser vivo parece tener un sentido propio, cuidadosamente planeado en función del resto y del todo. Y el pene humano no es la expceción.

Aunque suene increíble, solo en años recientes se ha comenzado a estudiar con detalle esta parte importantísima del cuerpo masculino y vital para nuestra especie. En particular llama la atención que su aspecto difiera de nuestros parientes evolutivos más próximos —lo cual, siguiendo el razonamiento anterior expuesto, debe tener su razón de ser. Por ejemplo, el pene humano crece mucho más durante una erección que el de cualquier otro primate; asimismo, el miembro masculino posee un glande en forma de hongo y con un frenillo que lo conecta a su eje, de lo cual carecen otros animales.

Gordon Gallup, psicólogo evolucionista de la Universidad Estatal de Nueva York, es uno de los científicos que destacan en el estudio del pene humano y sobre todo en las causas naturales detrás de estas y otras diferencias. “¿Por qué es así?” y “¿Eso para qué sirve?” son sus preguntas guía.

Gallup ha descubierto que en esta historia, previsiblemente, mucho tiene que ver la vagina de las hembras humanas. Al parecer el diseño del pene está orientado a llenar completamente el tracto vaginal cuando erecto (en su tamaño máximo puede alcanzar el cérvix femenino y levantar el útero) y, con la potencia de su eyaculación (con una fuerza que podría llevar el semen hasta 60 cm de altura), liberar tanto esperma como sea posible en la vagina y al mismo tiempo expandir esta lo suficiente como para desplazar el semen de otros posibles machos.

Esta última función de la que, solo por esto, bien podría considerarse una herramienta, es el elemento más interesante y novedoso en la propuesta de Gallup, para quien la combinación del empuje y la cresta coronal resultan en un barrido que busca expulsar el esperma ajeno.

Curiosamente, Gallup sugiere que esta particularidad anatómica y fisiológica tiene consecuencias en el comportamiento sexual real, actual, de personas comunes y corrientes.

Uno de sus estudios consistió en investigar la manera en que los hombres realizan el coito basados en la suposición de fidelidad o infidelidad de su pareja femenina. Según una encuesta realizada entre estudiantes universitarios, los hombres que sospechaban de la infidelidad de la mujer con quien copulaban tendían a empujar su pene más profundo y más rápido. Por otro lado, parejas que alguna vez iniciaron juntos su vida sexual y se reunieron tiempo después, emprendieron la cópula con vigor. En ambos casos la hipótesis es que inconsciente o conscientemente los hombres buscan combatir la posibilidad de que sus parejas hayan tenido durante su ausencia sexo con otros hombres.

[Scientific American]

Personas que murieron y regresaron a la vida ilustran su épica travesía (FOTOS)

Salud

Por: pijamasurf - 10/05/2012

El narrar una experiencia cercana a la muerte se remonta a “La República” de Platón. En cierta medida las distintas disciplinas artísticas se han inclinado por retratar a través de sus diversas técnicas este irrevelable misterio.

 

Hieronymus Bosch (El Bosco) pintó el camino a la muerte como un túnel en “El ascenso de la Santísima”. Ahí se representan las almas en su tránsito hacia el cielo, realizado por seres alados en una especie de rapto iluminado. La pintura capta la idea de que el cielo podría sentar a las almas torturadas en paz. En la modernidad, el mundo del arte está menos interesado en la transición de la vida terrenal a la vida celeste. Sin embargo, muchas han sido las personas que dicen haber realizado este tránsito y han regresado para contarlo, producto de esta experiencia fue que se concibió “The Big Book of Near-Death Experiences”, un libro que reúne algunos dibujos de personas que, aseguran, haber vivido ese umbral mortuorio.

 

 

Tannis Prouten, deprimida y muy baja de peso a los 20 años de edad, dibujó este diagrama de su cuero en esta experiencia extracorporal. Según cuenta, una ola caliente recorrió su cuerpo, la impulsó hacia una esquina en la sala “Sentí como si me agachara a una pulgada del techo”. Según Prouten, pasó a través de una pared hacia la oscuridad, después vio un camino firme hacia un destino desconocido. Con el tiempo, lo oscuro se aclaró y Prouten experimentó una euforia total.

 

Tonya cayó al lado de una piscina y quedó inconsciente. Durante ese periodo una figura etérea y radiante se posó amorosamente hacia ella. Tonya asegura que la misma mujer reapareció en su vida cuando su pequeña hija, años después, fue atacada por un perro y necesitó cirugía facial.

 

A los 6, Scott fue atropellado y perdió el conocimiento por horas. Durante el trance, Scott recuerda que tomó el brazo de su padre y le gritó a su hermano mayor para jugar con él (su hermano dijo a sus padres que podía oír la voz de su hermano en el momento del accidente). Después viajaron a un túnel de viento que los llevó a una enorme masa de carne putrefacta.

 

Gracie Sprouse dice haber vivido al experiencia a los 11. En este dibujo se ve cómo un ángel le entrega una especie de dispositiva de su vida. Al mismo tiempo que miraba las imágenes, ella se juzgaba y condenaba por las cosas malas que les había hecho a sus hermanas.

Celeste Weitz dijo que ella murió en la infancia cuando dormía en los brazos de su padre, dice haber despertado para mirar por encima del hombro de su cuando otros entes la acompañaban y presenciaban la angustia de su progenitor. Al darse cuenta del sufrimiento de su padre, decidió volver a su cuerpo. 

 

Richard Borutta era un alcohólico con una insuficiencia hepática cuando, a los 42, le realizaron un procedimiento médico en el que “murió”. Borutta dice que se deslizó hacia “el otro lado” y le exigió que se quedara allí. Él recuerda que espíritus personificados en plumas lo trataban de convencer para ganarse el camino de vuelta haciendo las paces con su familia. 

[The Daily Beast]