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¿Es el azul el color más armónico y perfecto de la naturaleza?

Arte

Por: pijamasurf - 10/30/2012

Numerosas investigaciones, estudios, descubrimientos y expresiones artísticas sugieren una fascinación natural y humana por el color azul, quizá el más armonioso y perfecto del mundo que podemos observar y percibir.

Blue Sky Dawning/cormend 

La enigmática naturaleza de los colores, el núcleo incongnoscible que encierran, no impide que nos entreguemos a su fascinación y su encanto, tal y como lo hicieron mentes tan notables como Goethe y Wittgenstein.

No menos curioso es el fenómeno de tener ciertos colores que nos son más agradables e incluso favoritos y predilectos. Un poco como en la música, los colores despiertan significados y asociaciones que no necesariamente les son propios. Así, es posible imputarles calidez o frialdad, emociones como la esperanza o el odio, y aun conceptos todavía más abstractos como la divinidad o la infinitud.

Y más allá de impresiones subjetivas, tal parece que es posible establecer, objetivamente, el que quizá sea el único color verdaderamente perfecto de nuestro mundo.

Recientemente, por ejemplo, se descubrió un fruto que podría ser el objeto más brillante de la Tierra, la Pollia condensata, y una especie de primate con una rara coloración de piel en su trasero y su escroto. En ambos casos, el azul es la tonalidad dominante, un azul que, además, sería sumamente difícil imitar con cualquier técnica pictórica.

 

Por otro lado, antropológicamente el color azul ha sido asociado a la virtud, la autoridad, la divinidad y la jerarquía social. Según Heinz Berke, profesor emérito de química en la Universidad de Zurich, “los pigmentos azules han cumplido una función excepcional en el desarrollo humano”, considerándose entre algunas culturas tan valioso como el oro.

Con el tiempo esta pudo ser la causa de que dicho color sea el preferido por la mayoría de las personas en el mundo. Diversas encuestas muestran que el azul se elige como el favorito, hasta 4 veces más que otros como el morado o el verde.

Desde el punto de vista psicológico, en donde los colores impacta directamente en el estado de ánimo y comportamiento de una persona, la calma y la apertura son las sensaciones que inspira el color azul. Como ejemplo puede citarse un estudio de la Clínica de Cleveland según el cual los jóvenes pacientes prefieren ser atendidos por enfermeras cuyo uniforme sea de dicha tonalidad; igualmente una investigación de la University of British Columbia en la que las pantallas azules de una computadora —en oposición a las rojas— facilitaron la solución de tareas que requerían precisión, además de que los participantes se inclinaron siempre por la pantalla azul cuando les preguntaron cuál pensarían que les ayudaría a resolver el problema dado.

En este punto quizá ya muchos habrán pensado que, en efecto, existe cierto matiz azulino relacionado con la depresión, la tristeza e incluso la muerte. Picasso es quizá el mejor ejemplo de ello: en 1901, al enterarse del suicido de su amigo Carlos Casagemas, comenzó a transitar en su labor pictórica por el sendero del azul, en el periodo que después de los historiadores del arte llamarían justamente con este sustantivo

El guitarrista ciego, 1903 (Chicago Art Institute)

Elizabeth Crawford, profesora de psicología en la Universidad de Richmond, Virginia, sugiere esta tristesse podría tener un origen fisiológico, una reminiscencia de los labios tornándose azules cuando al cuerpo le falta oxígeno, o la tez igualmente azulina que de inmediato se opone mentalmente al rubor que se considera propio de un metabolismo sano y de una persona incluso amada, amable y afectuosa.

De vuelta a la naturaleza o, mejor dicho, al mundo físico, la luz azul se encuentra en los límites del espectro visible al ojo humano —esa es la razón por la cual vemos azul el cielo: la luz blanca del Sol se dispersa fácilmente por las moléculas de nitrógeno y oxígeno de nuestra atmósfera, acortando su longitud de onda hasta la tintura que observamos sobre nosotros en el lienzo celeste.

Y tú, ¿coincides? ¿Te alineas con el mundo y la naturaleza en la elección del azul como el color más armónico y perfecto de los que nuestra vista y nuestro córtex visual nos permiten percibir?

También en Pijama Surf:

Luz azul contra el suicidio en japón (Sanación Cyan)

La luz azul podría curar la diabetes

Con información de The New York Times

Tropical Data: un paseo por lo mejor de la literatura y el erotismo en Internet

Arte

Por: Rafael Toriz - 10/30/2012

Rafael Toriz nos guía en una exploración hedonista por la exuberancia de la data que fluye en Internet, un atisbo mínimo y por momentos sibarita al vasto acervo de manifestaciones literarias y eróticas presentes en la Red.

Ritmo, literatura e hipervínculos con flow

Los hechos, paisajes y conflictos que nos circundan, contradictorios e irresolubles, son siempre demasiados. Los escenarios de la existencia van de lo obsceno a los sublime  y de la virtud a la vileza en un mismo parpadeo. Vivir conectados con los ojos abiertos implica experimentar la realidad en el nervio de la vorágine (en el océano de lo virtual se despliega una tormenta).

Acaso para combatir el rush impenitente de la vitalidad informativa, las mejores herramientas sean la adaptabilidad, el humor y el pensamiento que se ejercita por cuenta propia: en tiempos de la red, el criterio es un talento. Y también una granada.

Esta columna, piedra de toque de un viaje por venir –en plena sintonía con la apuesta de Pijama Surf, íconos de la excentricidad, la extravagancia y la exquisita insolencia– compartirá una forma de mirar con deseos de plenitud cósmica que revele, desde la habitación propia, los vastos encantamientos que componen el delirante universo.

Navegar con hambre de horizontes infinitos sigue siendo necesario (editarse a uno mismo es la única consigna: libros, música, contenidos, piratería y otras joyas perdidas en la vastedad del ciberespacio).

Fiel a la tradición que cobija este navío, las rutas serán intensas, profundas y paralelas: un buque alucinando en busca de los mares tropicales

Tropical data: un vertiginoso vistazo por el mundo entre la hiperestesia y la estupefacción. 

Navegar es preciso. Yo no he tenido una vida rigurosa. De muchacho he navegado y vivido en varios lugares del mundo. No sé muy bien de qué he vivido. Parecería que el poeta tuviese siempre que disculparse, si trabaja o si tiene hijos. Como si tuviese que vivir caminando por el techo, como las moscas. Enrique Molina.

Eros y Pathos. Matices del sentimiento amoroso. Para combatir el desamor y el infinito desconsuelo en que sume la perdida del ser amado no hay fórmula posible: la vida se vuelve oscura, sin sentido y plenamente miserable (el psicoanalista Igor Caruso, en un libro formidable, construyó a través de la separación de los amantes una fenomenología de la muerte). Sin embargo obras tan bellas y sensibles como la del italiano Aldo Carotenuto te ayudarán a tomar perspectiva y a recordar los ribetes terapéuticos de la poesía.

Historias de la Madre Rusia. Resulta casi imposible enfrentarse a la literatura rusa. Su estepa es tan grande, variada y subyugante que pareciera impedir cualquier comentario. Luego de leer incluso a los más medianos de sus autores toda exégesis resulta superficial y baladí. Sin embargo nunca es tarde para consignar dos libros de Osip Mandelstam, uno de los poetas más grandes de ese continente tan extraño. Coloquio sobre Dante es un brevísimo ensayo que obliga a mirar la obra del florentino como si la experimentáramos por primera vez. Cuadernos de Voronezh  es un poemario definitivo, incendio que calcina hasta el último hueso gracias a una flama vital macerada en la tundra. Mandelstam fue el poeta que escribió a su mujer, cuando cumplía una condena de trabajos forzados en los Urales, “de qué te quejas, éste es el único país que respeta a su poesía: mata por ella”.

Suburbio americano. Un vistazo al mundo fascinante y enfermo de nuestros vecinos incómodos. Se trata de compendio de fotos, reportajes, entrevistas y video. Material de primera mano que enloquecerá con honestidad hasta a los snobs más ignorantes. Calidad absoluta.

Cultura reversible. Un lugar para delirar por horas frente al monitor. Con swing y buen ritmo.

El arte del skroll o de porqué tumblr es un escaparate que privilegia la pornografía. El mundo está lleno de tumblrs fascinantes, lo que vuelve a dicho medio profundamente adictivo. Se trata de verdaderos gabinetes de curiosidades que van de la ciencia a la medicina, pasando por la geografía, la cocina, la pintura y el esténcil. Y también hay pornografía, mucha pornografía, esa gran desconocida en opinión de Naief Yehya. Algunas galerías son más bien conservadoras y rutinarias, como ésta. Otras, en cambio, son interesantes y musicales, como ésta. Otras sencillamente hacen poesía, como ésta.

“Extracción de la piedra de la locura”. Los trepanadores (y trepanados) redactores de Wired exploran el extraño pasado y el prometedor futuro de la lobotomía.

“Erasmo de Rotterdam”. Un ensayo sobre sobre el sabio europeo a cargo de Stefan Zweig, suicida y profeta.

“Los últimos días de Ovidio”. Contado por Vintilia Horia. Un libro raro y oscuramente fascinante.

Morgue y otros poemas.  Un libro de Gottfried Benn.

Pero sábelo:
vivo días bestiales. Soy una hora de agua.
Por la tarde se adormece mi párpado como bosque
y cielo.
Mi amor sólo sabe pocas palabras:
se está tan bien junto a tu sangre
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La ciudad como abstracción. La ciudad como hipervínculo: la ciudad como una topología espectral que ocurre sobre sí misma, en su representación y en el tiempo; lugares por los que se puede transitar y vivir, territorios que reconocemos con el cuerpo y la mirada: sitios a los que accedemos, fundamentalmente, desde la pantalla. De eso se trata este fascinante proyecto: “HyperCities is a collaborative research platform for traveling back in time to explore city space”.

El inventor de objetos imposibles. Un orate verdaderamente exquisito. Ver para creer. 

En México, todos los días un hombre de obsidiana me ofrece los soles perfectos y diminutos que constituyen las tortillas (tlaxcalli era su nombre antes de que lo mal pronunciaran españoles). A veces le compro, otras no le abro. Hace apenas un momento me he dado cuenta de este milagro cotidiano