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¿Por qué el cielo es azul? La física detrás de los colores del atardecer

Por: pijamasurf - 08/02/2012

Los violetas, anaranjados, rosas, dorados y azules del cielo dependen de los rayos de luz, de la posición de las nubes y otros factores físicos que explican por qué cada amanecer y cada atardecer son diferentes del resto.


Los cientos de colores del cielo son fascinantes, y también, la explicación física detrás de ello. Tantas combinaciones son posibles por las propiedades de los rayos de luz y por la posición de las nubes.

En la escuela nos enseñaron que la luz viaja en diferentes ondas y frecuencias. Los colores rojos, naranjas y amarillos viajan en ondas largas; mientras que los azules y violetas, en ondas cortas. Cuando la luz del sol entra en la atmósfera y choca con objetos como gotas de agua o partículas de polvo, rebota en todas direcciones. Por otro lado, las partículas de gas absorben las ondas de luz, las retienen un tiempo y luego las liberan.

Los colores de alta frecuencia como el azul son absorbidos e irradiados más que los colores de baja frecuencia, que pasan derecho por la atmósfera. Por eso vemos el cielo azul, mientras que los rayos del sol nos parecen amarillos (a este fenómeno se le conoce como “Dispersión de Rayleigh”).

Cuando el sol se acerca al horizonte, los rayos de luz deben recorrer más distancia a través de la atmósfera. Como resultado, la mayoría de las ondas azules y violetas son dispersadas, y el sol parece más rojizo y de un brillo menos intenso.

Contrario a lo que muchos creen, los colores rojos de los atardeceres no tienen nada que ver con la contaminación del aire. De hecho, el smog opaca y desluce los colores. Por otro lado, en cielo limpio, las nubes reflejan colores vívidos. Una razón más para cuidar la calidad y limpieza del aire.

 

 

 

[EnvironmentalGraffiti]

Fálicas imágenes adornan los muros de templo en Bután

Por: pijamasurf - 08/02/2012

Considerado uno de los lugares más fálicos del planeta, este templo cercano al Himalaya fue una iniciativa de un mujeriego monje llamado Drukpa Kunley (1455-1529), que se dedicó a combatir a una diosa mitad demonio, mitad caníbal con el rayo de “buena energía” que, según él, emergía de su pene.

Considerado uno de los lugares más fálicos del planeta, este templo cercano al Himalaya fue una iniciativa de un mujeriego monje llamado Drukpa Kunley (1455-1529), que se dedicó a combatir a una diosa mitad demonio, mitad caníbal con el rayo de “buena energía” que, según él, emergía de su pene.

La estética que impera en los muros de este templo en Bután ha escandalizado a muchas personas, sobre todo de Occidente, que han pedido se censuren los murales al considerarlos ofensivos. Incluso, un par de asociaciones feministas han acudido a instancias internacionales a quejarse del lugar, asegurando que ayuda a preservar ideologías represoras y falocéntricas.

Conocido también como el "santo loco", Drukpa Kunley es visto por las tribus paganas como una especie de remanso ante las tradiciones budistas más rígidas, aparte de ser considerado un símbolo de la fertilidad y la buena suerte.

El presidente del Centro de Estudios de Bután, Dasho Karma Ura, asegura que el templo es uno de los más visitados del país, con una afluencia de 1 millón de personas al año. Asimismo, defendió el culto fálico como parte de las ricas y polifacéticas tradiciones budistas que, en algunas partes del mundo, se nutren del sincretismo con rituales populares, como en este caso.

También agregó que si bien el templo de Drukpa Kunley es visto por varios contemporáneos como una muestra del narcisismo masculino de un monje que fue muy querido por su comunidad, la verdad es que no representa ideales budistas más universales para los cuales, paradójicamente, la representación de la desnudez femenina es un signo de la reducción de la mujer a su sexualidad y la imaginería fálica evoca el egocentrismo de los hombres, nunca a su masculinidad.

Para una galería de imágenes de este templo, sigue este enlace.