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Reflejos irisados de un microcosmos: Uda Dennie, fotógrafo de 33 años residente en la isla Batam, en Indonesia, nos entrega una serie de fantásticas fotografías donde arañas y gotas de agua conviven en reflejos irisados e instantáneos, joyas invaluables que coronan a las reinas de este microcosmos.

El canto de este primate oscila entre la armonía y la belleza, gracias a que su capacidad vocal le permite alcanzar tonos característicos de los sopranos.

La naturaleza aún posee misterios que quizá nunca sean revelados. Hay lugares y especies en los que el conocimiento humano jamás ha penetrado, y por falta de medios, sino porque, simplemente, no sabe de su existencia. Este es el caso del gibón asiático y su melodioso canto.

“Las capacidades vocales de este primate son similares a las de un soprano”, dijo Takeshi Nishimura, primatólogo de la Universidad del Kyoto.

Los gibones producen vocalizaciones fuertes y agudas para comunicarse en las densas junglas del sudeste asiático. Aunque los tonos son difíciles de analizar, su estudio se facilita más en una atmósfera rica en helio, donde los sonidos viajan más rápido y ciertas frecuencias cambian a tonos más altos. Por ello, Nishimura y sus colegas colocaron a un ejemplar hembra de estos primates en una cámara con aire enriquecido con este gas.

Los científicos llegaron a dos hipótesis sobre el sonido que produce el gibón: una sostiene que la vía nasal y la vía oral podrían resonar en tándem con los pliegues de la laringe, donde se producen los sonidos, como si su sistema vocal se fuese un instrumento de viento; la otra hipótesis propone que su composición física es similar a la de los humanos, en la que el tracto vocal y la laringe resuenan de forma independiente, lo que permite a los humanos ampliar y reducir el tono de la voz.

El gibón está lejos de alcanzar los tonos de Maria Callas, pero mientras los sopranos sigan perfeccionando su técnica, los primates también lo harán, ya que poseen una singular capacidad para imitar acentos y sonidos. 

 

 

[Wired]