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La nueva cruzada de Trump: convertir al comunismo y al antifascismo en amenazas terroristas globales

Política

Por: Yael Zárate Quezada - 07/15/2026

Marco Rubio convoca a decenas de países a una cumbre contra el llamado "terrorismo de izquierda extrema", una categoría que preocupa a funcionarios y analistas por su uso político interno.

Este jueves, el secretario de Estado Marco Rubio encabeza en Washington un encuentro con representantes de 60 países –incluido México– para discutir una amenaza que la Casa Blanca describe como el ascenso del "terrorismo trasnacional de izquierda". 

La cita, según el Departamento de Estado, busca cerrar los "vacíos" que estos grupos aprovechan para operar. Lo que no queda claro, ni en el comunicado oficial ni en discursos previos de funcionarios estadounidenses, es qué organizaciones concretas caben dentro de esa etiqueta.

Etiquetas amplias, consecuencias concretas

El gobierno de Trump ya colocó el sello de "terroristas" sobre cuatro colectivos: Antifa Ost, la Federación Anarquista Informal/Frente Revolucionario Internacional, Justicia Proletaria Armada y Autodefensa de Clase Revolucionaria. A la par, ofreció hasta 10 millones de dólares a quien entregue información útil para desmantelar sus fuentes de financiamiento. 

El problema, señalan analistas independientes citados por medios estadounidenses, es que el término "izquierda radical" se ha usado también para señalar a comunistas, socialistas, anarquistas, a movimientos antifascistas —que ni siquiera existen como organización única, sino como una postura política difusa— e incluso a demócratas de centro.

Trump ha retomado en semanas recientes una retórica que remite directamente a la Guerra Fría. Ante un auditorio conservador, a finales de junio, describió al comunismo como una enfermedad que debe detenerse dentro de Estados Unidos, en un discurso que coincidió con el ascenso electoral de varios candidatos socialdemócratas dentro del propio Partido Demócrata.

Dentro de la propia administración, algunos funcionarios han expresado en privado su inquietud por el rumbo de esta ofensiva discursiva. El temor, compartido por analistas externos, es que la ampliación del concepto de "terrorismo de izquierda" no responda únicamente a una lógica de seguridad nacional, sino que funcione como una herramienta política para construir consenso y, eventualmente, justificar acciones contra opositores progresistas dentro del propio país.


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