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Los (buenos) infográficos son una nueva manera de presentar la información que podría cambiar nuestra percepción del mundo y volvernos más críticos con los datos que recibimos; el diseñador Francesco Franchi nos habla sobre esto.

El llamado “infográfico” es uno de los recursos informativos que más popularidad han ganado en los últimos años, especialmente en Internet —y Pijama Surf es una buena muestra de ello— aunque también en algunos medios impresos en circulación.

Y aunque en apariencia parecen algo simple, la conjunción de los muchos elementos presentes en dichas síntesis informativas los convierten no solo en accesorios de la comunicación, sino en verdaderos dispositivos que podrían estar modificando la manera en que entendemos el mundo y aprehendemos la información que recibimos.

Al menos esa es la opinión de Francesco Franchi, diseñador italiano que ha destacado en la realización de infográficos para importantes publicaciones, entre las que se cuenta Intelligence in Lifestyle, donde es director de arte.

Un buen infográfico (no solo aquellos que con torpeza combinan información con gráficos) sabe combinar e integrar diferentes lenguajes con atractiva armonía, generando según Franchi una especie de “periodismo visual” en donde las narrativas y lo gráfico se mezclan para desarrollar una idea. “Mapas bidimensionales” donde los datos y los trazos forman relieves en la percepción de quien se acerca a uno de ellos —y esto es particularmente evidente en los infográficos de Franchi para piezas de la literatura como los clásicos “Tlön, Uqbar, Orbis Tertius” de Borges o The Body de Stephen King:

 

(clic en las imágenes para verlas en su tamaño original)

“Si no tenemos contenido, no podemos tener diseño”, sentencia Franchi, quien remarca la importancia vital que tienen las ideas al momento de realizar infográficos, así como la frescura indispensables para no descuidar ese cariz cercano incluso al entretenimiento inteligente que tienen estas creaciones.

 

En este enlace se encuentra la galería de Franchi en Flickr.

[Co.Design]

 

Firmemente empeñado en crear un "Internet de las Cosas" que permita una recolección de información personal mucho más precisa, el director de la CIA David Petraeus asegura que esta nueva red nos obligará a repensar nuestras nociones de identidad y secrecía.

Internet, según parece, está destinado a formar parte de casi todos los ámbitos de nuestra vida cotidiana, adonde se colará por medio de los aparatos y los dispositivos más propios de nuestro actuar diario: el teléfono portátil, el refrigerador, el auto, la televisión y el radio, acaso también el transporte público y la regadera.

Pero esta conexión, como sabemos bien, no es unidireccional sino, por el contrario, sirve también para que alguien en el otro lado de la línea tenga acceso a nuestra información personal, nuestro comportamiento mientras permanecemos conectados.

Esta característica podría ser aprovechada muy pronto por la CIA para desarrollar algo que su director, David Petraeus, denomina “el Internet de las Cosas”, una vasta red de dispositivos que permitan recolectar información sobre una “persona de interés”: ya no más con un inestable micrófono escondido en algún rincón del hogar, sino con tecnologías de precisión que ofrezcan datos exactos (incluso de geolocalización) sobre el objetivo.

“Ítems de interés serán localizados, identificados, monitoreados y remotamente controlados por medio de tecnologías como la identificación por radiofrecuencia, redes de sensores, pequeños servidores insertados y recolectores de energía, todos conectados al Internet de siguiente generación utilizando computación abundante, de bajo costo y gran potencia”, declaró Petraeus, quien agregó que estos dispositivos domésticos de espionaje “cambiarán nuestras nociones de identidad y secrecía”.

[Wired]