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Los (buenos) infográficos son una nueva manera de presentar la información que podría cambiar nuestra percepción del mundo y volvernos más críticos con los datos que recibimos; el diseñador Francesco Franchi nos habla sobre esto.

El llamado “infográfico” es uno de los recursos informativos que más popularidad han ganado en los últimos años, especialmente en Internet —y Pijama Surf es una buena muestra de ello— aunque también en algunos medios impresos en circulación.

Y aunque en apariencia parecen algo simple, la conjunción de los muchos elementos presentes en dichas síntesis informativas los convierten no solo en accesorios de la comunicación, sino en verdaderos dispositivos que podrían estar modificando la manera en que entendemos el mundo y aprehendemos la información que recibimos.

Al menos esa es la opinión de Francesco Franchi, diseñador italiano que ha destacado en la realización de infográficos para importantes publicaciones, entre las que se cuenta Intelligence in Lifestyle, donde es director de arte.

Un buen infográfico (no solo aquellos que con torpeza combinan información con gráficos) sabe combinar e integrar diferentes lenguajes con atractiva armonía, generando según Franchi una especie de “periodismo visual” en donde las narrativas y lo gráfico se mezclan para desarrollar una idea. “Mapas bidimensionales” donde los datos y los trazos forman relieves en la percepción de quien se acerca a uno de ellos —y esto es particularmente evidente en los infográficos de Franchi para piezas de la literatura como los clásicos “Tlön, Uqbar, Orbis Tertius” de Borges o The Body de Stephen King:

 

(clic en las imágenes para verlas en su tamaño original)

“Si no tenemos contenido, no podemos tener diseño”, sentencia Franchi, quien remarca la importancia vital que tienen las ideas al momento de realizar infográficos, así como la frescura indispensables para no descuidar ese cariz cercano incluso al entretenimiento inteligente que tienen estas creaciones.

 

En este enlace se encuentra la galería de Franchi en Flickr.

[Co.Design]

 

El GIF, ese elemento raro que de tanto en tanto aparece en Internet para satisfacción y gracia de muchos, puede contar también desde su pequeñez la historia de Internet y sus transformaciones, al pasar de ser un objeto meramente utilitario a un vehículo de expresión creativa.

 

¿Qué sería de Internet sin los GIFs? Esas animaciones instantáneas, fugaces, de comprensión y recompensa inmediatas que pueblan la red y surgen cuando menos se les espera para satisfacción de tantos.

Curiosamente, objetos tan simples son capaces de contar, en su evolución, la historia misma de Internet, y así lo demuestran los editores y artistas que participan en este documental, quienes trazan el recorrido de este tipo de objetos animados que han pasado de ser, en sus inicios, a finales de los años ochenta, meros avisos para la recién inaugurada “supercarretera de la información” (del tipo “Sitio en mantenimiento”) a plataforma que permite incluso la experimentación artística o, con aspiraciones menos ambiciosas, por lo menos la expresión de la creatividad personal sin mayor fin ni provecho más allá del solaz mismo.

En esta revalorización y resignificación del GIF tuvo mucho que ver el cambio operado a raíz de la Web 2.0 y el control que el usuario retomó de sus propios contenidos, teniendo a la mano recursos como redes sociales y blogs donde podía difundir sus creaciones, al igual que los programas que facilitan la tarea. 

Y aunque sin duda puede hablarse en términos aparentemente más serios de las transformaciones ocurridas en Internet, una perspectiva como esta retoma lo mejor de aquella tradición según la cual son los pequeños detalles, los que habitualmente se desdeñan en razón de una falsa trivialidad, los que revelan el significado de grandes fenómenos.

[Co.Design]