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Investigadores de Harvard trabajan en píldora de LSD para combatir la migraña

Por: pijamasurf - 02/24/2012

BOL-148 es un medicamento, aún en etapa de prueba, que podría combatir eficazmente un raro tipo de migraña severa conocido como "migraña suicida"; esta pastilla esta basada en la estructura molecular del LSD.

tratamientos de lsd medicinal

"Es psicodélico, alucinógeno y, por supuesto, ilegal" así comienza la nota del Boston Channel, que habla sobre una reciente investigación por parte de científicos de la Universidad de Harvard y el Hospital McLean. Y esta frase de algún modo resume imagen que se ha intentado promover, durante las últimas cuatro décadas, en torno al LSD –tal vez agregando el termino "peligroso"–. Sin embargo, no puede dejar de celebrarse que tras muchos años de censura absoluta, al menos hoy se estén retomando estudios científicos con el fin de aprovechar esta polémica sustancia para el bien de la medicina.

Actualmente, personal de estas dos instituciones, se encuentra trabajando en una píldora que podría combatir un raro formato de dolores de cabeza, tan intenso que se conoce como "migrañas suicidas", incluyendo como componente del remedio al LSD. Algunos describen a este tipo de migraña como el "peor dolor que alguien pueda sufrir".

Hasta ahora, la mayoría de los medicamentos que se prescriben para tratar estos casos, no funcionan o tienen efectos secundarios altamente peligrosos. Y para hacer frente al temible enemigo, algunos pacientes han recurrido, ilegalmente, al uso de LSD o de psilocibina, la sustancia psicoactiva que contienen los hongos alucinógenos. "Toman LSD o psilocibina durante diez o quince días, y el ciclo de dolor cesaría tempranamente y además el intervalo entre episodios se alargaría" afirma el Dr. John Halpern, del McLean Hospital.

El medicamento piloto se llama BOL-148, y básicamente se trata de un compuesto que resulta del LSD, solo que tras ser molecularmente editado, le retiran el componente que provoca alucinaciones. Y a pesar de que aún queda un largo camino para que el BOL-148 sea aprobado por la Federal Drug Agency de Estados Unidos, lo cierto es que ahora los pacientes que sufren "migrañas suicidas" tienen una esperanza de combatir su mal y, de forma complementaria, esta investigación podría favorecer la exploración científica de las sustancias psiocdélicas en pos del bienestar. 

 

Mientras más sencillo sea el nombre de una persona, mejor opinión de ella se hace el cerebro

Por: pijamasurf - 02/24/2012

Estudio psicológico reciente revela que el cerebro tiende a formar una mejor opinión de las personas con nombres sencillos; un efecto similar ocurre con las firmas comerciales.

Si tener un nombre ya es, de por sí, un asunto que algo tiene de misteriosamente circunstancial, esto es mucho más evidente cuando el nombre impuesto a una persona destaca por algún detalle específico, cuando se cataloga entre los raros por lo inusual del apelativo, por su extraña sonoridad o por alguna otra característica que lo distingue de aquellos que acostumbramos escuchar cotidianamente.

Y si bien, desde una perspectiva cultural, este hecho puede suscitar diversas reacciones, tal parece que el origen de estas es mucho más profundo de lo que se creería, pues no obedece solamente a patrones de comportamiento socialmente generados, sino que el cerebro mismo podría tener cierta predisposición ante ciertos nombres.

De acuerdo con una investigación publicada en diciembre pasado por investigadores de la Universidad de Nueva York, nuestro cerebro tiende a considerar positivamente a aquellas personas con un nombre fácilmente pronunciable, haciéndose de estas una mejor opinión que aquellas con nombres complicados.

Esto tiene que ver, dice Adam Alter, uno de los responsables del estudio, con la relación directa que existe entre el aprecio y la facilidad con que podemos procesar cierta información: entre más sencillos sea comprenderla, más probable es que esta nos guste.

En los experimentos llevados a cabo, se reunió a cierta cantidad de hombres y mujeres jóvenes, en edad universitaria, y someterlos a varias pruebas en las que clasificaban apelativos de acuerdo con su simpatía personal, en ocasiones sin conocer a las personas. Según los psicólogos, ni la extensión ni el origen extranjero importaron tanto como la dificultad para pronunciar el nombre al momento de mostrar inclinación por este.

En un estudio previo, de 2005, Alter y otros colegas encontraron que igualmente la pronunciación del nombre de una compañía incidía sobre las ventas de la misma, en el mismo sentido: mientras más pronunciable sea el nombre, los movimientos comerciales de la empresa son mejores, y viceversa.

[Wired]