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¿Te atreverías a probar un simulador de realidad aumentada que reproduce efectos de la migraña?

Por: pijamasurf - 04/07/2016

La tecnología puede hacernos empatizar a un nivel emocional con el sufrimiento de los demás (además de ser un inmejorable vehículo publicitario en el comercio de las emociones)

"Ponerse en los zapatos del otro" requiere imaginación y comprensión, pero la tecnología puede ayudar cuando no tenemos ninguna de las dos: la marca de medicamentos para migraña Excedrin reveló esta semana The Migraine Experience, un simulador de realidad aumentada que modifica la percepción del observador hasta hacerla perturbadoramente similar a la de un ataque de migraña.

La migraña es un padecimiento terrible, además de por el dolor físico, porque este dolor es mayormente solitario. Como ha descrito con inigualable maestría el escritor Francisco Hinojosa, cada migrañoso tiene una relación particular con su mal, y ni toda la empatía ni el amor del mundo son capaces de transmitir la soledad en la que se ve envuelta la cabeza afectada por el ataque, que puede repetirse incluso varias veces al día. (El libro que hay que leer es Migraña en racimos, próximamente reeditado por Almadía).

Luces parpadeantes, puntos suspendidos en la nada, pérdida del campo visual, visión borrosa, auras gelatinosas, clavos encendidos incrustándose en el cráneo como mantequilla: la plasticidad del dolor es infinita, por lo que fue necesario crear una experiencia capaz de desorientar físicamente a los amigos de pacientes migrañosos. Según el representante de Excedrin, Scott Yacovino, "simulamos los síntomas de la migraña --con excepción del dolor-- porque experimentar es creer".

Existen intentos similares para hacer que otros experimenten dolores menstruales e incluso dolores de parto; la tecnología funciona como una especie de "magia de contacto", que contagia una percepción o la somatiza, como en la hipnosis. Si esto servirá para lograr una mejor comprensión social de la migraña (que afecta a más de 30 millones de personas solamente en Estados Unidos) además de vender pastillas, es algo que está por verse.

Curadora del MoMA decide "matar" obra de arte antes de que se salga de control

Por: pijamasurf - 04/07/2016

Si bien el destino del arte para algunos es vivir para siempre, no se dan muchos casos en que una obra pueda "matarse", porque la vida del arte no suele ser biológica... hasta que te topas con una obra de bioarte fuera de control

El bioarte ha dado ejemplos interesantes --como los conejos fosforescentes de Eduardo Kac-- pero pocas veces representan una amenaza para otros o para sí mismos. Esta fue la situación con la que se topó Paola Antonelli, directora de arquitectura y diseño del MoMA de Nueva York hace unos años, cuando una pieza de bioarte estuvo a punto de salirse de control.

Se trataba de la exhibición de 2004 Design and the Elastic Mind de los artistas australianos Oron Catts e Ionat Zurr, donde un pequeño abrigo de piel hecho de células madre y tejido vivo era "incubado" dentro de una botella que le servía de contenedor (o cuerpo, si gustan). La obra se llamaba Victimless Leather y buscaba algo así como hacer una pieza de ropa de piel sin que ningún animal tuviera que morir en el proceso sino, en cambio, produciendo el abrigo primero en miniatura y permitiéndole crecer en condiciones controladas, como cualquier planta. 

[caption id="attachment_107839" align="aligncenter" width="500"]La pequeña pieza de ropa que creció demasiado rápido. La pequeña pieza de ropa que creció demasiado rápido[/caption]

 

El problema fue cuando el abrigo comenzó a crecer a un paso más rápido del esperado, y bloqueó su propio sistema de incubación apenas 5 semanas después de la inauguración. Catts y Zurr estaban de regreso en Autralia así que la curadora, Antonelli, tuvo que tomar la extraña decisión de desconectar el sistema de alimentación de la obra. En otras palabras, literalmente tuvo que "matar" una obra de arte.

Según Catts, la pieza buscaba preguntarse "cómo percibimos algo que desde el exterior parece vivo, pero que es algo que reconocemos como inanimado". Como buena obra de arte, sus significados rebasan las expectativas de sus creadores --y a menudo los ponen en aprietos.