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Los hongos alucinógenos pueden beneficiar tu personalidad a largo plazo

Por: pijamasurf - 10/18/2011

Estudio reciente comprueba que el consumo de psilocibina no solo puede traer importantes beneficios a la psique humana, sino que estos pueden perdurar a largo plazo.

hongo_alucinogenoLa psilocibina, esa apasionante sustancia activa que contienen los hongos alucinógenos, ha demostrado tener importantes efectos sobre la psique humana. Y entre los diversos beneficios que parece tener este psicodélico, un estudio reciente confirmó que podríamos incluir el desarrollo de relevantes cualidades en una personalidad, por ejemplo, la apertura.

Investigadores encabezados por la Dra. Katherine MacLean, de la Universidad John Hopkins, analizaron la personalidad de 52 voluntarios, quienes habían participado en un estudio previo que involucraba el consumo de psilocibina y el monitoreo de sus efectos en la psicología de estas personas. A lo largo de 18 meses los voluntarios consumieron, en condiciones controladas, diversas dosis de psilocibina divididas en cinco ocasiones. Previa y posteriormente a sus sesiones psicodélicas todos fueron sometidos a pruebas de personalidad. La última de estas pruebas se llevó a cabo un año después de la última toma.

El primer estudio había comprobado cambios psicológicos positivos, documentados tanto por los voluntarios como por sus familias y allegados, en aspectos como la alegría, la generosidad y la tranquilidad. Y el más reciente estudió demostró que los cambios positivos se habían mantenido a largo plazo: "Lo más sorprendente es que hallamos un cambio en la personalidad, lo cual no es común entre los adultos", afirma MacLean.

"Fue como una especie de desinflamatorio del ego. Este se vino abajo y pude ver lo que había más allá", declaró Brian, un científico de cincuenta años que participó como voluntario en el psico experimento.

Vale la pena recalcar que la verdadera importancia de este tipo de estudios es que fortalecen, o debiesen fortalecer, la posible apertura de la ciencia médica al uso de psicodélicos como una herramienta para regenerar o afinar la psique humana, una práctica que desde hace décadas, con la hipócrita campaña de "lucha contra las drogas" (la cual ciertamente está más vinculada a intereses económicos y de control que al bienestar general), fue relegada en prácticamente todo el mundo.  

[Time]

¿Qué tan tuyos son tus hábitos alimenticios?

Por: pijamasurf - 10/18/2011

Nuestros hábitos alimenticios obedecen más a patrones culturales que a razones estrictamente biológicas, sin embargo, sin importar que estos los hayamos aprendido a edad temprana, siempre podemos preguntarnos sin son los mejores para nosotros mismos y nuestro entorno.

Nuestra alimentación diaria está rodeada por una serie de hábitos sumamente rigurosos, los cuales casi siempre —porque los aprendemos prácticamente desde el nacimiento— realizamos “en automático”, pasan desapercibidos durante buena parte de nuestra vida a diferencia de otros que, sea en la juventud o en la madurez, nos atrevemos a cuestionar e incluso a modificar drásticamente. Es cierto que algún día podemos decidir, por ejemplo, volvernos vegetarianos y romper así con la enseñanza familiar, pero incluso en este escenario conservaremos ciertas prácticas aparentemente inmutables.

Una de estas es la idea de que debemos de comer tres veces al día, algo que tomamos como verdad irrebatible pero que parece pertenecer más al orden de la convención social que de las necesidades biológicas, sobre todo porque los estudios realizados al respecto no coinciden en un criterio único o una norma generalizada y recomendable.

Una investigación del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, por ejemplo, encontró que hacer una sola comida al día, de grandes proporciones, en vez de las tres acostumbradas, puede ayudar a reducir el peso y la grasa corporal, pero incrementa la presión sanguínea. Asimismo, según un estudio en el que participaron diversos médicos del National Institute on Aging [Instituto Nacional para el Envejecimiento], esa sola comida al día también contribuye a desarrollar resistencia a la insulina e intolerancia a la glucosa, dos de los factores de riesgo más importantes para contraer diabetes tipo 2.

Sin embargo, hay quienes se han encargado de estudiar (y recomendar) lo contrario: cambiar el paradigma de las “tres comidas al día” pero no por una opípara y caligulesca, sino por al menos cuatro frugales y bien equilibradas que, de acuerdo con científicos de la Universidad de Maastricht, en Holanda, reduce los riesgos de la obesidad hasta en un 45%.

¿Y no comer? Bueno, esto también ha merecido investigaciones. Saltarse el desayuno, según el estudio aludido anteriormente, aumenta en 5 las probabilidades de volverse obeso. En cambio, saltarse todas las comidas del día —es decir, ayunar—, comer normalmente al siguiente y volver a ayunar al tercer día, y continuar así tanto como sea posible, ayuda, de acuerdo con Krista A. Varady y Marc K. Hellerstein del Departamento de Ciencias Nutricionales y Toxicología de la Universidad de California en Berkeley, a prevenir males cardíacos, algunas enfermedades crónicas, la diabetes tipo 2 y algunos tipos de cáncer.

Para Paul Freedman, profesor de historia en Yale, «no existe razón biológica para hacer tres comidas al día». En el entendido de que el número de comidas que hacemos es, en esencia, un patrón cultural, Freedman aclara: «Los seres humanos estamos cómodos con los patrones porque somos predecibles. Estuvimos cómodos con la idea de tres comidas al día. Pero, por otro lado, nuestras agendas y deseos se sublevan cada día un poco a esa idea».

Recordemos, además, que particularmente desde las últimas décadas del siglo XX la alimentación se convirtió en uno de los cotos más fructíferos para ciertas industrias y hombres de negocios. Últimamente, por ejemplo, una de las prácticas más en boga es el llamado snack, el refrigerio o bocadillo cuyo consumo se sostiene sobre todo en dos ideas, no necesariamente verdaderas: la primera, ya mencionada anteriormente, que una dieta de al menos cuatro al día ayuda a perder peso; la segunda, que ese producto manufacturado por millones está elaborado con ingredientes “saludables”.

En suma, lo único cierto en este asunto, como en tantos otros, es que no hay una verdad última y absoluta. Por el contrario: hay interpretaciones de hechos más o menos comprobados que algunos utilizan para su provecho (casi siempre económico). En tu alimentación, como en cualquier otro aspecto de tu vida, lo mejor que puedes hacer es informarte qué es lo mejor para ti —para tu cuerpo y tu mente y también para tu entorno— y actuar en consecuencia.

[Alternet]