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Intentan secuestrar a hombre que se parece a Saddam Hussein para forzarlo a hacer porno

Por: pijamasurf - 10/12/2011

Mohamed Bishr se rehúso a aparecer en una película porno en la que aparecería como Saddam Hussein, poco después fue momentáneamente raptado por unos indecisos secuestradores.

Ser el doppelgänger de un dictador derrocado puede ser lo peor que te puede pasar, sobre todo si tienes algo de dignidad. Mohamed Bishr, un hombre egipcio relativamente famoso por parecerse a Saddam Hussein, fue momentáneamente secuestrado, golpeado y arrojado de un auto en movimiento luego de que se negara a participar en una película pornográfica de uso político en la que, obviamente, aparecería copulando como Saddam Hussein.

Bishr dijo que  rechazó una oferta de 330 mil dólares  para aparecer en el sex tape de Saddam que sería vendido como una grabación del dictador iraquí fallecido. Poco después tres hombres de negro con armas los forzaron a entrar a un vehículo en la mítica ciudad de Alejandría. Al parecer los secuestradores no estaban muy seguros de lo que hacían (o simplemente tenían un temperamento irritable e impredecible), porque después de enfrascarse en una violenta discusión aventaron a Bishr fuera del automóvil.

No se sabe con quién iban a emparejar a Bishr en la película porno, si se trataba de escandalizar su memoria haciéndolo participar con un consorte políticamente incorrecto o de glorificar a Saddam haciéndolo tener intercambio carnal con todo un harén, pero anteriormente la CIA había planeado filmar un video sexual de un doble de Hussein copulando con un adolescente. Un oficial de la CIA le dijo al Washington Post que el film sería hecho supuestamente con una cámara oculta para aparentar realismo. "Muy granulado, como si fuera una grabación secreta de una sesión sexual".

[Huffington Post]

Asesinan a 14 chamanes en Perú; se sospecha de políticos cristianos

Por: pijamasurf - 10/12/2011

En lo que es una brutal afrenta a la cultura de la Tierra, un grupo de chamanes peruanos ha sido asesinado aparentemente por una secta cristiana evangélica.

Catorce chamanes han sido asesinados brutalmente en Perú en los últimos 20 meses, en lo que constituye una grave afrenta a la cultura índigena. Siete cuerpos han sido encontrados con cruentas heridas de bala, machete, cuchillo; otros siete curanderos, de la etnia de los Shawi, han desaparecido y las autoridades creen que han sufrido la misma suerte.

Un consejero del gobierno peruano dice que algunos de los cuerpos de las víctimas fueron arrojados al río para ser devorados por pirañas. Autoridades creen que los asesinatos podrían haber sido ordenados por el alcalde de Balsapuerto, un cristiano evangélico, después de que escuchó que los chamanes pensaban formar una asociación para compartir sus conocimientos. El hermano del alcalde es un conocido "matabrujos", de quien se sospecha cometió los asesinatos; se sabe que esta retrógrada secta cristiana piensa, como los  evangelistas españoles de hace 500 años, que los chamanes están poseídos por el diablo.

La muerte de los chamanes es un pérdida irrecuperable no solo para sus comunidades sino para la ecología planetaria más profunda. El director de la organización civil Amazon Watch en Perú le dijo al diario Guardian: "La muerte de estos chamanes representa no solo una trágica pérdida de vidas, sino la pérdida de un enorme cuerpo de conocimientos de las plantas de la selva y del crucial papel que tienen en la medicina tradicional y en la guía espiritual de las comunidades indígenas".

Condenamos este terrible crimen que atenta de manera salvaje contra lo más puro de nuestra cultura planetaria, más allá de hippies romanticismos, la realidad es que los chamanes de distintas culturas indígenas, aunque amenazados por una cultura intolerante, son los depositarios de una milenaria sabiduría, vital para la conservación del equilibrio sagrado entre la Tierra y sus habitantes —células de un metaorganismo. Quizá la prueba actual más clara de su importancia es que grupos cristianos fundamentalistas se sienten agredidos por la posibilidad de que los chamanes se organicen, algo que al parecer  amenaza la frágil realidad dogmática en la que se mueven.

[Guardian]