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Una serie de incongruencias, contradicciones y mentiras apuntan a que el gobierno de Obama está contando al mundo un nuevo cuento de fantasmas y piensa que, como perfectos y útiles idiotas, nos lo volveremos a creer

La novelista británica Virginia Woolf dijo que “es mucho más difícil matar a un fantasma que a una realidad”, algo que en estos momentos está descubriendo el gobierno de Barack Obama con el caso de Osama bin Laden.  No es tan fácil montar una operación para matar a un mito, matar a un fantasma, matar a un hombre que  ha perdido toda realidad -ya sea porque ya estaba muerto o porque se ha convertido en una ilusión colectiva, manipulado por una agenda política. Si a esto se le suma una conspicua negligencia (o una guerra interna) dentro del gobierno de Estados Unidos y sus mecanismos de comunicación, tenemos un caso que resulta a lo menos dudoso (tan dudoso como un trémulo bisturí que busca porfiado penetrar nuestro cerebro para realizar una lobotomía).

La narrativa mitopolítica de Osama bin Laden se ve encharcada no sólo por esta contradictoria operación Geronimo (cuyo nombre es en sí contradictorio: Geronimo el héroe militar renegado, cuyo esqueleto fue robado por los Skull and Bones), arrastra más de diez años de desinformación, empezando por la creación y entrenamiento de Al-Qaeda y Osama bin Laden durante la administración de Reagan por la CIA durante la Operación Ciclón. A lo que le sigue el ataque de las Torress Gemelas del 9-11, un ataque del cual se culpó a bin Laden inexorablemente (aunque el FBI nunca encontró evidencia de sus responsabilidad, William Cooper había predicho antes de que se realizará que se le culparía a bin Laden).  Y por supuesto los 10 años de cacería a través de los cuales se apiló una enorme cantidad de desinformación, entre versiones conspiratorias y oficiales, creando una plasta tan indecidible como el inaccesible teorema de Godel.

Al enfrentarnos con este caso debemos de considerar que la información a la que nos acercarnos ha sido manipulada, tergiversada y prostituida en todas las formas imaginables. Esto es lo que ocurre cuando se multplica un fantasma, cuando se copula con un fantasma hasta el infinito (y con esto queremos decir que bin Laden no existió, simplemente que el bin Laden que el mundo conoce es la máxima manifestación de un espectro generado por los mecanismos de producción de realidad del estado y sus brazos mediáticos: es justamante lo que llamaba Baudrillard un simulacro, un ser hiperreal, bin Laden es el Micky Mouse del terrorismo). Esto es lo que sucede cuando tantas personas describen su visión de un fantasma, se crean diversas realidades irreconciliables.

Primero intentemos analizar a los cazafantasmas.

Obama anunció el domingo pasado que habían asesinado a bin Laden con un eufórico "WE GOT HIM" y poco después se supo que su cuerpo había sido arrojado al mar, destruido, dándole un apresurado funeral conforme a la religion islámica.  Sin embargo, expertos islámicos han manifestado que este funeral poco tiene de tradicional y en cambio parece una violación sacrílega de sus tradiciones. Curiosamente el argumento fundamental de Obama para no mantener el cuerpo o tomarle fotos al cadáver era que esto propicaría un encono y una posible reacción violenta; los expertos islámicos advierten que sus exequias, contrarias a las costumbres religiosas, podrían generar justo esto: una violenta venganza.

El director de la CIA, Leo Panetta, había dicho que revelarían una imagen de la muerte de Osama al público ya que era importante probar su muerte. Días después Obama señaló que no se darían a conocer fotos de la muerte de bin Laden, ya que las imágenes son impactantes y sanguinarias y no quería provocar reacciones de venganza (o hacer creer al mundo que se estaba burlando de bin Laden, pissing on his grave).  Sin embargo, esta version es altamente cuestionable ya que después de una supuesta heróica batalla de fuego contra fuego se supo que el operativo de los Navy Seals encontró a Osama desarmado. Entonces, ¿por qué no pudieron tomar una  foto de este hombre que habían perseguido por años ante la razonable duda del mundo entero y  acallar al esceptisismo con algo de evidencia? Versiones dicen que Osama hizo un movimiento que fue percibido como si fuera a buscar una arma (antes se había manejado ridículamente que había usado a su esposa como escudo).  Pero esta versión se contradice con la version que están manejando para probar la muerte de bin Laden, supuestas declaraciones de la hija de Osama que señala que su padre fue capturado vivo y luego matado ante sus ojos. ¿Si lo capturaron vivo, por qué  no se tomaron una foto con el Gran Pez? Y también, si Osama bin Laden es el líder mundial del terrorismo, acaso no les interesaba obtener los secretos de su operación, ¿por qué no torturarlo un poco como suelen hacer para que hablará, después de todo ahí estaban sus hijas, una situación ideal para hacerlo hablar? Pero se nos olvida que la moral de Estados Unidos jamás haría algo así.

La administración de Obama fue sorprendida en una crasa mentira, luego de que la CIA admitió que no hubo ninguna transmisión en vivo de la captura de Bin Laden. Sin embargo, esta imagen en el “Situation Room”, fue transmitida por todos los medios del establishment, incluyendo el NY Times, bajo la versión oficial de que Obama, Hillary demás staff siguieron en tiempo real la captura del Lobo Feroz.  Lo cual aparentemente es una gigantesca mentira que nos hace recordar la historia de “Pedro y el Lobo”. ¿Por que creerles entonces lo demás?

Este tipo de engaños parecen abundar, una versión oficial supuestamente confirmó el ADN de bin Laden, aparentemente usando muestras tomadas de la hermana de Osama de un hospital de Boston. Ese mismo hospital ha dicho que la hermana de bin Laden nunca estuvo ahí.

Por otra parte, mientras que versiones oficials decían que Pakistán no tuvo que ver en la protección de bin Laden, el director de la CIA dijo Pakistán o protegió a bin Laden o es completamente incompetente.

Habitantes de Abbotabad dijeron a Al-Jazeera que viviendo años en la zona jamás se enteraron de que bin Laden viviera ahí y que conocían perfectamente la zona. Aunque la CIA ha dicho que montó una casa de vigilancia en la zona meses atrás.

De forma extraña como si fuera obra del Cosmic Joker en Google Maps ya aparecía la casa donde se encontró supuestamente a bin Laden como “un parque de atracciones” etiquetado como la casa de Osama, esto antes de su muerte.

En este video se hace una exposición notablemente clara de las inconsistencias en la muerte de bin Laden y la información previa que apunta a que bin Laden murió en el 2001 de una enfermedad en el riñón. Es intersante notar que después del 9-11 bin Laden había dicho que él no era responsable de los ataques de las Torres Gemelas y que como musulmán él buscaba decir la verdad. Días después de su aparente muerte en diciembre del 2001 apareció un nuevo bin Laden diciendo que aceptaba su autoría de los ataques y llamaba a una Guerra Santa. En 2007 un instituto suizo que provee servicios de seguridad a bancos encontró que 15 videos que la CIA llamó auténticos de Osama tenían incongruencias y que la voz no pertenecía a la misma persona.

Dos de los testimonios más signifcativos vienen del tres veces  subsecretario de estado  Dr Steve Pieczenik, experto inteligencia militar, quien reveló en el show de Alex Jones, que Osama murió en el 2001 del trastorno de Mafran, una enfermedad  que se le había diagnosticado antes del 9-11 por lo cual fue el personaje ideal para crear la narrativa de la guerra contra el terror. Steve Pieczenik había dicho esto desde el 2001. Pieczenik dijo también que un general bajo Paul Wolfowitz le había dicho que el 9-11 había sido un autoatentado y que está dispuesto a testificar bajo juramento el nombre de este general.

También en el show de Alex Jones, el ex subsecretario del Tesoro bajo la administración de Reagan y exdirector editorial del Wall Street Journal, Paul Craig Roberts, confirmó la version de Steve Pieczenik y alabó el valor de este hombre de salir en público con esta información sin temer por su vida. Paul Craig Roberts analiza también las incongruencias en el manejo de la información de la muerte de bin Laden y concluye que existe division dentro del gobierno y diferencias con Obama, por lo cual probablemente se le están tendiendo celadas y jugando sucio.  Ya que de otra forma no se entiende tal negligencia en su operación, ya que los medios están con ellos y no han sido los que han generado las contradicciones sino ha sido mismo gobierno.  Tal vez algunas persona dentro del gobierno quieren a un nuevo títere y se quieren deshacer de Obama. Eso o su estrategia es simplemente inundar el espectro informativo con tantas contradicciones y desinformación  que sea imposible descifrar que es lo que en realidad está sucediendo.

Lo interesante ahora es ver y entender que sigue en esta fabula global. Hemos visto que Obama ha subido en las preferencias electorales. Paul Craig Roberts señala que una de las razones coyunturales del montaje de la muerte de bin Laden tiene que ver con la intención de Obama de evitarse una elección primaria interna en el Partido Demócrata, pero que no se limita a esto y que seguramente tiene que ver con una nueva etapa en la Guerra del Terror. ¿Veremos nuevos ataques de falsa bandera, como supuesta revancha de la muerte de bin Laden? ¿Se incrementará acción militar en Pakistán, un país que ya funciona como títere de la CIA? Steve Pieczenik dice que si se realiza un nuevo ataque de falsa bandera en Estados Unidos esto propicaría una revolución, ya que se ha llegado a un punto crítico en esta manipulación.

Ante esta información solo queda claro que el gobierno de Estados Unidos piensa que el mundo y especialmente sus ciudadanos son completos idiotas que pueden ser manipulados a niveles extremos y que pueden salirse con la suya sin mayor problema. La razón por la que piensan esto es que ya lo han hecho antes con solvencia: después de todo ya han logrado que el mundo se crea la fabulosa historia del atentado del 9-11 sin sufrir mayores percances. Como dice Aaron Dames en Disinfo: "Cuestionar al gobierno no te hace un conspiracionista, pero no cuestionar al gobierno sí te hace un idiota".

El Pentágono ha publicado cinco videos caseros de bin Laden, aquí un análisis sobre estos videos

Sinromisticismo de la fecha de la muerte de bin Laden y más testimonios sobre su muerte previa

La Era de la Desinformación: sobre cómo el exceso de información es peor que la simple ignorancia

Por: Javier Barros Del Villar - 05/07/2011

Bienvenido a la Era de la Desinformación, tiempos en los que ya no se priva a la sociedad del acceso informativo, sino que se le satura de elementos contradictorios para confundirle. Un proceso que bien podríamos llamar la "Era de la Sofisticación de la Ignorancia" y para el cual te proponemos un antidoto neuro-estratégico.


En la era de la información resulta prácticamente imposible bloquear la diseminación de quantums (paquetes informativos) sobre temas que históricamente se mantuvieron al margen del conocimiento popular. Y ante la imposibilidad por seguir conteniendo estos causes de información, al parecer el mainstream media, así como la tradicional élite de poder, recurren a una técnica alternativa: la desinformación. Esta herramienta de algún modo intercambia la antigua ignorancia a la que se encontraba sometida gran parte de la sociedad civil por un nuevo, y tal vez aún más efectivo enemigo, la confusión. Y es que si analizamos de manera objetiva ambos fenómenos en verdad resulta más nociva esta segunda táctica empleada para proteger las agendas ocultas: es más "peligrosa" para los intereses a la sombra una sociedad que no sabe (y que en cierto porcentaje esta consciente de su ignorancia) que aquella sociedad que cree saber (pero en realidad no sabe nada) o incluso que sabe demasiado, teniendo a su alcance más mucho más información de la que es capaz de procesar lúcidamente. "La tecnología es muy divertida, pero también podemos ahogarnos en ella. La neblina de la información puede debilitar el conocimiento" afirmó acertadamente en alguna ocasión el historiador estadounidense D.J. Boorstin.

Para desarrollar esta reflexión analizaremos un caso concreto, de actualidad, y que claramente encarna la perspectiva anterior: el fenómeno mediático en torno a la presunta muerte del "hombre más buscado del mundo", el líder de Al Qaeda, Osama bin Laden. La lasagna informativa que se desató en torno a este suceso ha sido alimentada por cientos de medios pseudo-informando frenéticamente a una “lampareada” sociedad que a pesar de que ahora, más que nunca, posee una relativa sagacidad y ejerce un cierto discernimiento, por otro lado sigue siendo completamente vulnerable ante los causes mediáticos. De pronto, en unos pocos días, florecieron miles de pistas que el público debe de acomodar en un mapa mental debilitado por la sobre-información, y que por cada aparente respuesta que arrojan añaden al menos una decena de interrogantes a un ya de por si altamente confundido imaginario colectivo:

¿En verdad murió Osama (¿O es Obama?) a manos de los temerarios e hiper-programados navy seals? Y en caso afirmativo ¿Fue esta operación una simple, y tal vez determinante, herramienta electoral por parte del gobierno del presidente de Obama con miras a las elecciones del 2012 en Estados Unidos? ¿Estaba ya muerto desde hace tiempo y su figura simplemente se había continuado "jieneteando" para fortalecer un discurso antiterrorista y otras estrategias de retórica geopolítica? ¿Por qué fue "photoshopeada" su imagen? ¿Por qué no se publicaron abiertamente imágenes del monumental "trofeo" conseguido por la administración de Obama, que en cambio decidió arrojar apresuradamente al mar su cadáver (en una franca muestra de falta de respeto funerario de acuerdo con las tradiciones árabes)? ¿Por qué se le fulminó cuando diversas versiones apuntan a que se encontraba desarmado, en compañía de su familia, y completamente vulnerable ante un escuadrón de exterminadores profesionales enviados por el gobierno estadounidense? ¿Acaso no se podría haber extraído, a través e las viejas y recurrentes prácticas de tortura, un verdadero tesoro informativo de este, el "hombre más buscado" del planeta? ¿Por que el manejo tan primitivo de una buena parte de la prensa de Estados Unidos, recurriendo a encabezados que evidentemente buscaban azuzar a la población y despertar sentimientos tan nobles y productivos para el rumbo de la humanidad como el odio y la venganza? ¿Por que las múltiples contradicciones e inconsistencias en torno a la versión oficial, aquella que en nuestros tiempos firman tanto los gobiernos como los principales medios? ¿Está Osama bin Laden gozando de la brisa marina en algún resort de la Bahamas acompañado por las enefermeras de Qadaffi? ¿Es todo esto parte de una orquestada simulación piscomediática? ¿Realmente existió alguna vez Osama bin Laden? Y este maremagnum de interrogantes son solo las acumuladas en torno a un evento que presuntamente debe haber durado 60 minutos o menos. Pero que hay del contexto histórico: ¿Fue Osama bin Laden entrenado pro la CIA hace un par de décadas? ¿Qué papel juega en todo esto el hecho de que la familia bin Laden tenía probados, y significativos, nexos financieros con la familia Bush y otros representantes de la élite financiera y política de Estados Unidos? ¿Por que hace meses un funcionario de la OTAN afirmó que bin Laden estaba en Pakistán como si fuera algo ya sabido por todos?  Si estimado lector, seguramente ya te cansaste de leer todas estas preguntas (y creéme, yo de escribirlas) pero esto es precisamente lo que favorece el exceso de "desinformante" información, un enorme desgasto mental que inevitablemente se traduce en confusión.

¿Cómo hubiéramos imaginado que esa épica llegada a la "era de la información", vanagloriada por muchos con la consagración de la Red, terminaría por convertirse, paradójicamente, en la más efectiva herramienta para favorecer la ignorancia? Que lejos ha quedado esa sociedad ingenua que permanecía marginada de los flujos informativos, los cuales se definían desde una casi invisible élite y que modelaban las agendas más importantes en el rumbo geopolítico. Y al mismo tiempo parece que la sencillez informativa de esa sociedad ahora extinta (al menos entre la población con acceso a internet) de algún modo era como una especie de ángel de la guarda que la privaba, saludablemente, de la avalancha desinformativa a la que ahora estamos expuestos. ¿Quién hubiera dicho que tendríamos razones para sentir una genuina nostalgia ante aquella simple ignorancia en contraste con lo que ocurre ahora, que finalmente podríamos resumir como una sofisticada ignorancia.

Pero más allá de la melancolía o el pesimismo, lo cierto es que debe existir un antídoto para contrarrestar este ilusorio carnaval. Una de las versiones de esta "medicina" es muy sencilla: simplemente desconectarte del desfile de hebras informativas patrocinadas por los millones de medios de comunicación que han surgido en internet (mainstream, contraculturales, radicales, indie, y si, incluyendo Pijama Surf) y dedicarte a observar la tierra, el cielo, las plantas. Dejar de contar cuantos amigos acumulas en Facebook y en cambio contar cuantas semillas depositaste en los surcos de tierra que recién labraste (o si quieres una versión más zen puedes contar cuantas hormigas entran a su hormiguero durante un par de horas). En síntesis, clausurar tu exposición a la ambivalente maraña digital puede garantizar tu tranquilidad informativa.

Pero si el ocaso digital esta fuera de cuestión para tu búsqueda existencial o tu desarrollo personal, existe otro camino, más complejo pero sin duda asequible. Y en este sentido, los que integramos este sector de la población, parece que estamos frente a un monumental reto generacional, el cual esta íntimamente asociado a tres protagónicas tareas: la reflexión, la interpretación, y el discernimiento:

Comencemos por la reflexión o auto-conciencia. Resulta evidente que debemos corresponder a la evolución de los medios y las tecnologías informativas con una evolución paralela: el desarrollo neurocognitivo para digerir, interpretar, discernir, y sintetizar la colosal cantidad de información a la que ahora estamos expuestos. Para ello, más allá de dejarnos llevar por el rediseño que implica el impacto de estas tecnologías en nuestra vida cotidiana, en nuestra cultura y en la psique colectiva, resulta fundamental detener un instante el frenesí interactivo y reflexionar sobre las implicaciones que estas nuevas herramientas de comunicación tienen para nosotros en todos los niveles: desde el laboral y el sociocultural, hasta el sentimental, el fisiológico e incluso el espiritual. De hecho Douglas Rushkoff, el sagaz teórico de los medios egresado de Princeton, sintetiza este ejercicio de tomar las riendas durante esta explosiva evolución en prácticas y pensamientos, este "darse cuenta digital" (concepto un tanto tecnobudista), en una provocativa frase: "programa o serás programado". Y no se trata de tomar la invitación en un sentido literario, dejar lo que estas haciendo, y volcarte a aprender a ordenar los ciber-códigos (lo cual tal vez tampoco te caería mal). En realidad se trata de hacer conciencia sobre las nuevas posibilidades y consecuencias que implican las nuevas herramientas tecno-comunicativas y no dejar esa tarea, una vez más, a una élite que a diferencia del grueso de la población, tiene bastante claridad en el manejo de estos detonadores como utensilios de programación psicosocial a gran escala. Aquel que controle, a través del entendimiento, las tendencias prácticas que los programas actuales fomentan, sin duda estará a salvo de ser programado.

Una vez tomada esta pausa, tal vez el paso siguiente sea la conciencia sobre un recurso cognitivo crucial en nuestros días, la interpretación. Para esto es fundamental que retomes algunas premias que se han puesto en boga gracias a la física cuántica, nuevas "leyes"  (o mejor dicho "anti-leyes") que aparentemente rigen nuestro universo, por ejemplo aquella que reza "el observador altera lo observado" o “vivimos en una realidad definida por posibilidades y no por absolutos". Lo anterior, más allá de buscar el renacimiento del escepticismo o del nihilismo, lo que busca es desintegrar la hegemonía centralizada de que hay algo, o alguien, que tiene la razón, y que ello excluye, por naturaleza, la posibilidad de otras verdades. Y si, puede ser un tanto angustiante entregarte a este desfile de posibilidades sin el apoyo de supuestas verdades inamovibles que te acompañen en tu camino. Pero lo siento, así es, o en realidad así es como puede ser, y yo no hice el diseño del universo así que solo deseo transmitirte el anti-modelo bajo el cual (posiblemente) se rige el mayor tablero de juego que haya dimensionado la humanidad, el "salón de juegos cósmico". A lo que voy es a que la mejor manera de navegar el cúmulo informativo es estar consciente que solo podrás interactuar con el a partir de tu interpretación, y aceptar que a fin de cuentas lo que entiendas de todo esto (o mejor dicho lo que creas entender) es simplemente una interpretación personal, y que ello no lo hace ni más falso ni más verdadero que cualquier otra de las interpretaciones con las que te vayas a encontrar a lo largo de tu camino data-naútico.

Finalmente, para completar el trinomio de recursos que puede dar vida a este neuromístico antídoto contra la desbordante y estratégica desinformación, debes ejercer un elemento fundamental en la vida: el discernimiento, y el cual por cierto tal vez sea tu más confiable acompañante a lo largo de cualquier sendero existencial. Manly P Hall, en su libro Words to The Wise, recomienda el discernimiento como una de las herramientas más efectivas para aquel que anda en busca de consolidar un verdadero camino espiritual. Y es que este elemento es de algún modo una mezcla  entre información "tangible", referencias personales, e intuición, lo cual provoca que sea un acto imposible de centralizar y por ello de controlar, pues a fin de cuentas es un pulso interno que se encuentra distribuido en nodos. El único que puede velar o engañar tu proceso de discernimiento eres tu mismo (pero eso es ya otra historia en la que por ahora no profundizaremos).

Y una vez dilucidada la fórmula de salida (y no se trata de un contraataque contra las tácticas de desinformación, más bien es un suave movimiento de tai-chi) podemos comenzar a cerrar este artículo con la tranquilidad de habernos alejado del análisis neurótico, aunque necesario, que perfilamos al principio. Y para ello quiero aprovechar para hacer, en forma franca y directa, una invitación formal a todos los lectores de Pijama Surf: lleven una vida informativa sana, que les genere más paz que angustia, y que les permita, invariablemente, alimentar su crecimiento personal. No propongo que huyan a la fiesta informativo-desfinformativa que estamos viviendo, pero si los invito a que lo hagan ejerciendo las increíbles facultades con las que fuimos dotados, interpretando y discerniendo, y con conciencia de que ninguna versión "verdadera" es excluyente de otra, recuerda que a pesar de que en la escuela se esforzaron por enseñarte lo contrario lo cierto es que dos verdades, aún opuestas entre sí, pueden coexistir perfectamente de acuerdo al fascinante diseño con el que fue modelado nuestro universo. Copula con la información, hazlo libremente, y ni siquiera te sugiero que utilices para ello un preservativo de látex, simplemente date cuenta que estas inmerso en una poderosa y caótica ola y, sobretodo, disfrútala (jamás olvides que estás diseñado para surfearla).

Twitter del autor: @ParadoxeParadis