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Aprueban uso de psilocibina para pacientes en fase terminal

Por: Jimena O. - 03/13/2010

Hongos alucinógenos para las personas que se preparan a morir y quieren tener unos buenos momentos antes del viaje final. Una buena idea aprobada en forma de piloto por el FDA en Estados Unidos.

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En lo que es un paso signifcativo a la revalorización de los agentes enteógenos con los que cuenta la matriz biológica de nuestro planeta, la psilocibina, el principio activo de los hongos alucinógenos, podrá ser usada para tratar la angustia en pacientes que se encuentran en fase terminal, como part de un programa piloto aprobado por el Food and Drug Administration (FDA) en Estados Unidos.

Hasta el momento se han tratado ya a 12 personas con cáncer terminal. El médico Charles Grob del Harbor-UCLA Medical Center en Los Angeles tiene evidencia preliminar de que en todos los casos se ha reducido la ansiedad, mejorado la calidad de vida y el estado de ánimo con una indicación de que los beneficios han sido sostenidos por varios meses.

El paciente Paul Sakuda cuenta: "Te ayuda a sacar sentimientos y explorar otras formas en las que te puedes sentir. Me empecé a dar cuenta que todo este miedo negativo era un impedimento para aprovechar al máximo y disfrutar el momento que estoy viviendo- sea lo que dure".

Científicos de la Universidad de John Hopkins y de la Universida de Nueva York al mismo tiempo están iniciando programas parecidos.

El Dr. Stephen Ross, de la Universidad de Nueva York, señala que aunque los médicos son buenos para salvar vidas no tiene un procedimiento estandár ni conocen el arte de la tanatología, para ayudar a los pacientes a tener una buena muerte.

El 50% de los pacientes en un etapa avanzada o terminal de cáncer son diagnosticados con un desorden psiquiátrico grave.

Según los investigadores una sola sesión de psilocibe puede lograr lo que tardaría de otra forma hasta 6 meses, tiempo que muchos de los pacientes no tienen.

La psilocibina, parte de la familia de las triptaminas (que incluye al DMT), actúa sobre dos tipos de receptores de serotonina asociados con el humor y la ansiedad. Estudios del Heffter Research Senter muestran que la sustancia afecta partes del cerebro que median con la conciencia y con sentimientos "espirituales". Imágenes del cerebro de las personas que toman psilocibina tienen un parecido con el cerebro de personas que practican la meditación.

Un estudio de hace un par de años de la Universidad de John Hopkins mostró que el 60% de los sujetos que tomaron capsulas de psilocibina, que fuera sintetizada por primera vez por el doctor Albert Hofmann, reportaron tener una "experiencia mística completa", medida bajo las escalas psicológicas establecidas. Una tercera parte señaló que la experiencia fue la más significativa de toda su vida y dos tercios de los sujetos en el experimento la calificó entre las cinco más significativas, comparándola con el nacimiento de un hijo o la muerte de un pariente cercano.

Dos meses después el 79% de los sujetos experimentales reportaron un incremento de moderado a grande en bienestar general y satisfacción en comparación con los sujetos a los que se les había dado placebo. Nada desdeñable, lo que nos hace recordar a Terence Mckenna, quien decía que irse a la tumba sin tener una experiencia psicodélica es como morirse sin tener una experiencia sexual, casi sin conocer la mitad del mundo.

El escritor inglés Aldous Huxley, quien popularizara el uso de la mescalina y la exploración de la conciencia a través de los psicodélicos, que acallaría en los experimentos con psilocibina en Harvard en los 60, tomó una inyección de LSD al momento de su muerte, curiosamente el mismo día en el que asesinaron al presidente Kennedy. Quizá para cruzar la última puerta de la percecpión y fundirse con el moksha.

Los científicos pienas que los estudios con psilocibina podrían ayudar a dilucidar la neurobiología de la espiritualidad y a tratar adicciones como la cocaína, el tabaco y el alcohol. El uso de la psilocibina no ha mostrado efectos secundarios ni daños a la salud. Evidentemete falta que se apruebe de una forma más amplia el uso de psicodélicos naturales, cuya prohibición en terminos de salud es tan rídicula como prohibir las zanahorias o las naranjas. Al menos de que lo que se intente es impedir que las personas conozcan las posibilidades de su propia mente.

Vía Scienceline

Estudio de John Hopkins