Marx más allá de «El Capital»: cuatro obras que quizá no conocías
Libros
Por: Carolina De La Torre - 05/05/2026
Por: Carolina De La Torre - 05/05/2026
Cuando se menciona a Karl Marx, casi siempre aparece primero El Capital. Pero antes del gran teórico hubo otro Marx: uno que quiso escribir ficción, que se obsesionaba con la literatura y que dejó varios textos en los márgenes de su propia fama.
Nacido en Tréveris el 5 de mayo de 1818, Marx pasó buena parte de su vida escribiendo entre deudas, mudanzas y discusiones intelectuales. Leía con devoción a William Shakespeare, Miguel de Cervantes y Dante Alighieri. Esa relación con la literatura importa porque ayuda a entender algo que a veces se pierde de vista: antes de construir una teoría, Marx estaba buscando una forma de nombrar el mundo.
Más allá de El Capital, hay cuatro obras que permiten ver ese proceso con mucha más claridad.
Marx tenía 19 años cuando escribió esta novela satírica e inacabada. La historia es absurda, juguetona y llena de ironía. Más que por su trama, importa porque muestra a un Marx joven, todavía lejos del economista, experimentando con el humor y con la escritura.
Son cuadernos redactados en París; aquí aparece una de sus preocupaciones más humanas: la alienación. Marx se pregunta qué pasa cuando el trabajo deja de pertenecerle a quien lo hace. Es un texto mucho más cercano y menos rígido que sus obras posteriores.
Escrito junto a Friedrich Engels, este libro quedó inédito en vida de Marx. Ahí empieza a tomar forma una idea central: que la manera en que vivimos y trabajamos influye en cómo pensamos, en lo que creemos y hasta en cómo entendemos la realidad.
Son apenas once notas breves. En ellas discute con Ludwig Feuerbach y deja una idea que atravesaría toda su obra: pensar no basta si ese pensamiento no toca la vida concreta.
Volver a estas páginas cambia un poco la imagen habitual de Marx. Aquí no aparece como una figura cerrada ni como un monumento intelectual, sino como alguien que estaba probando, dudando, afinando su voz.
Y quizá ahí está lo más interesante. Antes de convertirse en un autor capaz de cambiar la conversación política del mundo, Karl Marx fue, simplemente, un escritor tratando de entender qué hacer con todo lo que veía.