«Retrato de una dama»: el cuadro robado por los nazis no es del autor que se creía
Arte
Por: Carolina De La Torre - 01/15/2026
Por: Carolina De La Torre - 01/15/2026
Durante la Segunda Guerra Mundial, el régimen nazi llevó adelante uno de los saqueos culturales más grandes del siglo XX. Miles de obras de arte fueron confiscadas a coleccionistas judíos en toda Europa, vendidas a la fuerza, ocultadas o trasladadas de país en país como botín de guerra. Muchas de esas piezas nunca volvieron a aparecer. Otras lo hicieron décadas después, de forma inesperada, lejos de museos y archivos oficiales.
Una de ellas es Retrato de una dama, una pintura del siglo XVIII que perteneció al comerciante de arte judío-neerlandés Jacques Goudstikker. La obra fue robada durante la ocupación nazi de los Países Bajos y permaneció desaparecida por más de 80 años, hasta que en 2025 reapareció colgada en la pared de una casa en Mar del Plata, Argentina, reconocida a partir de un simple aviso inmobiliario publicado en internet.
Desde entonces, el cuadro se convirtió en el centro de una causa judicial inédita en el país. La Justicia argentina ordenó peritajes para confirmar su autenticidad y reconstruir su historia. El resultado despejó una parte del misterio, pero abrió otra: la pintura es original y fue efectivamente robada por los nazis, aunque no fue realizada por Giuseppe Ghislandi, como se creyó durante años, sino por otro artista italiano del siglo XVIII, Giacomo Antonio Melchiorre Ceruti, conocido como Il Pitocchetto.
El cambio de autor no modifica lo esencial. La obra forma parte del conjunto de piezas expoliadas a Goudstikker y su familia mantiene firme el reclamo para que sea restituida.
La historia salió a la luz en agosto de 2025 de una forma poco habitual. Periodistas del diario neerlandés Algemeen Dagblad detectaron el cuadro en un aviso inmobiliario publicado en internet. La imagen mostraba el interior de una casa en Mar del Plata y, colgada en la pared del living, una pintura que figuraba desde hacía décadas en los registros internacionales de obras robadas por el nazismo.
CONFIRMAN QUE EL CUADRO ROBADO POR LOS NAZIS HALLADO EN MAR DEL PLATA ES DE CERUTI Y VALE ALREDEDOR DE 250.000 EUROS
— Clarín (@clarincom) January 14, 2026
La Justicia confirmó que el cuadro “Retrato de una dama”, robado por los nazis a un marchante judío y hallado en Mar del Plata, fue pintado por el italiano… pic.twitter.com/SXXn1z6UG6
La vivienda pertenece a Patricia Kadgien, hija de Friedrich Kadgien, un ex funcionario del Tercer Reich vinculado al área financiera de Adolf Hitler, que tras el fin de la guerra se refugió en América Latina. A partir de la publicación periodística, la Fiscalía General Federal de Mar del Plata abrió una investigación y ordenó allanamientos en el domicilio.
Cuando la Justicia ingresó a la casa, el cuadro ya no estaba colgado en la pared. Días más tarde, tras distintas presentaciones judiciales, la obra fue entregada a la fiscalía y quedó bajo custodia del Estado. Posteriormente fue trasladada a la Corte Suprema de Justicia de la Nación, donde se realizarían los peritajes para confirmar su autenticidad y su autoría.
Los especialistas de la Academia Nacional de Bellas Artes confirmaron que se trata de una obra original y que forma parte del conjunto de piezas saqueadas a Goudstikker durante la ocupación nazi de los Países Bajos. También establecieron que su estado de conservación es estable y que su valor de mercado ronda los 250 mil euros.
La principal sorpresa fue la autoría. Aunque durante años el cuadro fue atribuido a Giuseppe Ghislandi, los expertos concluyeron que corresponde a Giacomo Ceruti. La clave estuvo en el tratamiento de la figura y, sobre todo, en el cuidado con el que están representados los vestidos. En la obra de Ceruti, la indumentaria no es un adorno: funciona como un elemento narrativo y social que revela la condición del personaje retratado, un rasgo distintivo de su pintura.
Además, los peritos revisaron archivos y catálogos históricos que ya habían planteado esta atribución décadas atrás. Si bien la obra circuló durante años con autorías cambiantes, en 1982 fue incorporada de manera definitiva al corpus de Ceruti por la historiadora del arte Mina Gregori.
En paralelo, la causa judicial continúa. Patricia Kadgien y su esposo siguen imputados por encubrimiento agravado, ya que el saqueo de obras de arte por parte del nazismo es considerado un crimen de lesa humanidad y, por lo tanto, imprescriptible. Ambos se encuentran en libertad bajo condiciones y con restricciones para salir del país.
La heredera de Jacques Goudstikker, Marei von Saher, ya manifestó ante la Justicia su intención de recuperar la obra. En ese proceso, la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA) se sumó a la causa para aportar documentación que ayude a reconstruir el despojo sistemático de bienes culturales durante el Holocausto.
Así, aunque el nombre del pintor haya cambiado, el sentido del caso permanece intacto. Retrato de una dama no es solo una pintura del siglo XVIII. Es una pieza atravesada por el saqueo, el exilio y la memoria, y su restitución sigue siendo una deuda histórica abierta.