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Una simple prueba para determinar si eres capaz de sentir empatía (VIDEO)

AlterCultura

Por: Pijamasurf - 11/10/2017

La empatía es una de las cualidades que más nos humanizan... ¿la tienes?

La empatía es una de las cualidades que más nos humanizan. La cantidad de variables y aspectos involucrados en ese aparentemente sencillo acto o sentimiento son probablemente inconmensurables. Recordemos que la empatía es la capacidad de sentir lo que el otro está sintiendo, es decir, mucho más allá de experimentar compasión, de comprenderlo, es ponerte en el lugar del otro al grado de literalmente sentir lo que el otro está sintiendo. 

A continuación te compartimos un video que incluye un simple test; está en inglés, pero abajo incluimos una explicación del ejercicio:

 

Básicamente, a lo que está apelando esta práctica es a una prueba casi fisiológica de empatía. Al observar a gente bostezando y experimentando un notable cansancio físico, no sólo tendrías que reaccionar con un bostezo (lo que a muchos nos ocurre); tal vez incluso debieras sentir, al menos fugazmente, algo de cansancio tú mismo. La prueba está diseñada para incitar tu capacidad psicológica de transferirte a lo que alguien más, en este caso un grupo de desconocidos, está viviendo. 

Si no bostezas o experimentas algo de cansancio, es probable que tu músculo de la empatía esté algo atrofiado. Sin embargo, diversos estudios señalan que esta es una cualidad que por fortuna puede ejercitarse hasta hacerla florecer. Y aprovechamos para compartirte en este enlace una serie de pasos que Roman Krznaric, ex profesor de sociología y política en la Universidad de Cambridge y actualmente asesor en cuestiones de empatía para Oxfam y para Naciones Unidas, sugiere para estimular tu capacidad empática. 

Este es el ejercicio de psicología más importante y benéfico que puedes hacer, según el profesor Jordan Peterson

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Por: pijamasurf - 11/10/2017

Basamos nuestra vida en ideas y opiniones ajenas y en el deseo de quedar bien con los demás; esto generalmente es la causa de una vida insatisfactoria. Este ejercicio te ayudará a encontrarte a ti mismo, desarrollar tu intuición y llevar una vida auténtica

A menudo crecemos y adoptamos las ideas, conceptos, costumbres, prejuicios y demás de nuestro entorno social. Sin embargo, al hacerlo navegamos por el mundo con una especie de sinsentido o falta de significado genuino, ya que no hemos encontrado auténticamente lo bueno, bello y verdadero para nosotros mismos, no lo hemos descubierto por nuestra propia cuenta. Este proceso de encontrar lo significativo por nosotros mismos y lograr congruencia interna -moral y espiritual- es similar a una iniciación, a un proceso de maduración sumamente importante en la conformación de un ser humano que busca, en términos del psicólogo Maslow, su autorrealización. Para ello se requiere de una enorme honestidad y una capacidad crítica, un poco como Sócrates, el filósofo que se atrevió a cuestionar todo lo establecido para encontrar la verdad. Lo que está en juego no es nada menos que simplemente ser uno mismo, es decir, ser aquello particular y más genuino que somos, desarrollando la capacidad de expresarnos más allá de las limitaciones de lo conceptual y lo convencional.

Consciente de la importancia de lo anterior, el profesor de la Universidad de Toronto y recientemente una suerte de celebridad de Internet, Jordan Peterson, ha compartido una serie de consejos prácticos para poder lograr este estado de individuación o autorrealización, lo cual considera que es el ejercicio psicológico más importante que un ser humano puede hacer. Lo genial de esto es que combina un proceso de deconstrucción de nuestras ideas y pensamientos con un acto de intuición o afirmación de lo real a través de las sensaciones del cuerpo, es decir, va más allá de la mente racional, puesto que la verdad debe sentirse y no sólo razonarse. Consiste en lo siguiente:

Empieza asumiendo que la mayoría de las cosas que dices y piensas no son tuyas y que no crees en ellas; son sólo cosas que has recogido por alguna razón u otra.

Imagina tus propios pensamientos como si los dijera alguien que acabas de conocer, para así desapegarte de ellos.

Deja de repetir ciegamente las opiniones de otros.

Nota que eso no eres tú.

Entonces empieza a escuchar lo que dices y, sobre todo, empieza a sentir lo que dices.

Y luego recuerda seguir esta regla:

Pon atención si lo que dices te hace sentir más fuerte o te hace sentir más débil.

Si es más fuerte, sigue repitiéndolo.

Y si es más débil, por ejemplo, una sensación de desintegración o fragmentación en tu estómago, deja de repetirlo.

Cuando sientas una sensación física de inestabilidad, haz una pausa.

Luego busca palabras que sientas que son verdaderas.

Reformúlalas para que cuando vuelvas a plantear tus pensamientos, tu sensación de integridad, fuerza y autenticidad vuelva aparecer.

Se puede sentir esto en la parte central de tu cuerpo.

Decir algo que no es verdadero te deja una sensación de debilidad porque disasocias; parte de ti está de acuerdo, y otra parte no, esto fragmenta tu psique. 

Por ejemplo, decir cosas que no crees para impresionar a alguien, o para intentar seguir siendo aceptado en cierto orden social, crea una máscara detrás de la cual lo que sientes debe ocultarse.

Debes evitar la falsedad en tu propia representación de ti mismo, de otra forma puedes sumirte en el caso y en una interminable multiplicidad de mentiras.

Pero si logras que tus palabras sean correctas, puedes lograr sentirte de regreso hacia una alineación.

Al seguir este ejercicio, haces que tu capacidad de hablar se subordine a tu capacidad de poner atención.

La atención es una función más alta que el intelecto, ya que la atención es lo que le enseña al intelecto. 

 

Más sobre este ejercicio en el sitio High Existence