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Un mismo estudio sugiere que las personas religiosas son poco inteligentes, pero los ateos son psicópatas

Por: pijamasurf - 03/25/2016

Una investigación a nivel cerebral mostró el efecto que una creencia religiosa puede tener en capacidades cognitivas como la razón o la empatía

En el siglo XV, grandes pensadores del Renacimiento defenestraron a Dios y la religión como modelo de pensamiento que explicara y reglamentara la realidad perceptible, desde el movimiento de las estrellas hasta los actos cotidianos de una persona. A cambio, el ser humano se colocó a sí mismo en el lugar del saber: armado con la razón y sus recursos, emprendió el camino de la investigación y las explicaciones lógicas, coherentes, que ofrecieran una respuesta a la realidad con elementos de la realidad misma, y no recurriendo a un ente suprahumano y fuera de los círculos de este mundo.

Desde entonces, la oposición entre religiosidad y ateísmo ha sido una constante ideológica en las sociedades modernas y occidentales, una suerte de dualidad irreconciliable en la que además existe un elemento de supuesta superioridad: dado que la predominancia del pensamiento religioso-mágico fue anterior a la del pensamiento racional, se considera en general que no creer en Dios es más avanzado, racionalmente, que admitir su existencia y rendirle algún tipo de culto.

Un estudio realizado recientemente por neurocientíficos de la Case Western Reserve University y el Babson College (ambos situados en Estados Unidos) sugiere que dicho enfrentamiento entre una y otra postura no es únicamente social o histórico, sino que, sorprendentemente, ocurre también a nivel cerebral.

De acuerdo con esta investigación, la creencia religiosa tiene uno de los efectos más interesantes en nuestro cerebro, pues ocurre que las regiones asociadas con el pensamiento analítico y crítico se “apagan” pero no gratuitamente, sino con un objetivo específico: hacer que nuestra intuición emocional se potencie y con ello seamos más empáticos y socialmente hábiles con nuestros semejantes.

Por otro lado, al analizar lo que sucede en el cerebro de personas que se dijeron ateas, los científicos encontraron un perfil de funcionamiento cercano a la psicopatía, sobre todo porque, como en dicho trastorno mental, los ateos también presentan una carencia notable de empatía, lo cual puede traducirse en un egoísmo casi patológico.

En cuanto a la inteligencia, el estudio también encontró una especie de desdén por parte de las personas religiosas a esta cualidad cognitiva. La conclusión preliminar es que los creyentes parecen menos inteligentes porque ante un problema prefieren encaminarse a la red neuronal de la empatía y las emociones, antes que al análisis y el pensamiento racional. Esto, sin embargo, es discutible, al menos si pensamos que en años recientes el entendimiento de las emociones se ha considerado también otra forma de inteligencia, lo cual es una manera de decir que hay otras manifestaciones de dicha capacidad.

Como sea, el estudio está ahí, para que cada cual saque sus propias impresiones.

¿Qué dice tu nombre de usuario acerca de tu personalidad?

Por: pijamasurf - 03/25/2016

El nombre que eliges para tus interacciones en línea (al menos en los videojuegos) aporta aspectos sobre tu edad, desarrollo de habilidades sociales e incluso tolerancia a la frustración

Desde que sacaste tu primer correo electrónico hasta que decidiste el nombre de usuario de tus redes sociales, los nicknames o apodos son partes de la identidad virtual de tu persona online, y como tal dicen (y ocultan) algo sobre ti. A diferencia del nombre propio, el alias o nickname te vuelve anónimo; un amplio estudio de jugadores de videojuegos masivos en línea reveló que existen rasgos de carácter que permanecen en el nombre de usuario.

La investigación se llevó a cabo en usuarios del juego League of Legends (LoL), un juego de estrategia colectiva basado en planeación y tácticas en equipo, con diferentes roles y narrativas llevándose a cabo al mismo tiempo en distintos frentes. Los jugadores se diferencian unos de otros por sus elecciones, sus roles dentro de un equipo y las armas que utilizan, así como por su estilo de juego, ya sea reservado o agresivo, lo que le da versatilidad y diversidad a la población, que se cuenta en unos 27 millones de usuarios.

Investigadores del departamento de Psicología de la Universidad de York se aliaron con los productores de LoL, Riot Games, para echar un vistazo a la forma en que los jugadores crean sus nicknames. Así, descubrieron un patrón "antisocial" en la elección de palabras de algunos apodos que se correlacionaba con tendencias de este tipo en la vida real; además, resulta que existe una correlación entre los dos o cuatro números que acompañan a los nicknames, que suelen corresponder a la edad o el año de nacimiento del jugador.

Utilizando el sistema de calificación del propio juego, los científicos verificaron que los nicknames antisociales tenían calificaciones negativas por parte de otros usuarios (los usuarios pueden calificarse entre sí según herramientas del propio juego). Estas tendencias antisociales se manifiestan dentro del juego en el hecho de abandonar partidas empezadas o insultar a otros usuarios, mientras que las tendencias sociales (y puntuadas positivamente en el juego) se otorgan a jugadores colaborativos que privilegian al equipo.

En términos generales, los jugadores jóvenes tienden a tener un menor control de los impulsos, menores habilidades sociales y a ofenderse más fácil que jugadores veteranos. Los jugadores más jóvenes con nombres de usuario antisociales también tienden a tener con más frecuencia calificaciones negativas dentro de LoL. Este estudio puede servir para monitorear en el futuro enfermedades neurológicas como la demencia, a través de las interacciones en línea.