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Este es el ejercicio de psicología más importante y benéfico que puedes hacer, según el profesor Jordan Peterson

AlterCultura

Por: pijamasurf - 11/02/2017

Basamos nuestra vida en ideas y opiniones ajenas y en el deseo de quedar bien con los demás; esto generalmente es la causa de una vida insatisfactoria. Este ejercicio te ayudará a encontrarte a ti mismo, desarrollar tu intuición y llevar una vida auténtica

A menudo crecemos y adoptamos las ideas, conceptos, costumbres, prejuicios y demás de nuestro entorno social. Sin embargo, al hacerlo navegamos por el mundo con una especie de sinsentido o falta de significado genuino, ya que no hemos encontrado auténticamente lo bueno, bello y verdadero para nosotros mismos, no lo hemos descubierto por nuestra propia cuenta. Este proceso de encontrar lo significativo por nosotros mismos y lograr congruencia interna -moral y espiritual- es similar a una iniciación, a un proceso de maduración sumamente importante en la conformación de un ser humano que busca, en términos del psicólogo Maslow, su autorrealización. Para ello se requiere de una enorme honestidad y una capacidad crítica, un poco como Sócrates, el filósofo que se atrevió a cuestionar todo lo establecido para encontrar la verdad. Lo que está en juego no es nada menos que simplemente ser uno mismo, es decir, ser aquello particular y más genuino que somos, desarrollando la capacidad de expresarnos más allá de las limitaciones de lo conceptual y lo convencional.

Consciente de la importancia de lo anterior, el profesor de la Universidad de Toronto y recientemente una suerte de celebridad de Internet, Jordan Peterson, ha compartido una serie de consejos prácticos para poder lograr este estado de individuación o autorrealización, lo cual considera que es el ejercicio psicológico más importante que un ser humano puede hacer. Lo genial de esto es que combina un proceso de deconstrucción de nuestras ideas y pensamientos con un acto de intuición o afirmación de lo real a través de las sensaciones del cuerpo, es decir, va más allá de la mente racional, puesto que la verdad debe sentirse y no sólo razonarse. Consiste en lo siguiente:

Empieza asumiendo que la mayoría de las cosas que dices y piensas no son tuyas y que no crees en ellas; son sólo cosas que has recogido por alguna razón u otra.

Imagina tus propios pensamientos como si los dijera alguien que acabas de conocer, para así desapegarte de ellos.

Deja de repetir ciegamente las opiniones de otros.

Nota que eso no eres tú.

Entonces empieza a escuchar lo que dices y, sobre todo, empieza a sentir lo que dices.

Y luego recuerda seguir esta regla:

Pon atención si lo que dices te hace sentir más fuerte o te hace sentir más débil.

Si es más fuerte, sigue repitiéndolo.

Y si es más débil, por ejemplo, una sensación de desintegración o fragmentación en tu estómago, deja de repetirlo.

Cuando sientas una sensación física de inestabilidad, haz una pausa.

Luego busca palabras que sientas que son verdaderas.

Reformúlalas para que cuando vuelvas a plantear tus pensamientos, tu sensación de integridad, fuerza y autenticidad vuelva aparecer.

Se puede sentir esto en la parte central de tu cuerpo.

Decir algo que no es verdadero te deja una sensación de debilidad porque disasocias; parte de ti está de acuerdo, y otra parte no, esto fragmenta tu psique. 

Por ejemplo, decir cosas que no crees para impresionar a alguien, o para intentar seguir siendo aceptado en cierto orden social, crea una máscara detrás de la cual lo que sientes debe ocultarse.

Debes evitar la falsedad en tu propia representación de ti mismo, de otra forma puedes sumirte en el caso y en una interminable multiplicidad de mentiras.

Pero si logras que tus palabras sean correctas, puedes lograr sentirte de regreso hacia una alineación.

Al seguir este ejercicio, haces que tu capacidad de hablar se subordine a tu capacidad de poner atención.

La atención es una función más alta que el intelecto, ya que la atención es lo que le enseña al intelecto. 

 

Más sobre este ejercicio en el sitio High Existence

Este científico enseña a hacer tus propios medicamentos (y minar así el poder de las farmacéuticas)

AlterCultura

Por: pijamasurf - 11/02/2017

¿La salud es un derecho o una mercancía? El proyecto del científico Michael Laufer nos entrega una posible respuesta

En nuestras sociedades, el conocimiento y la autoridad son nociones con una relación más íntima de la que solemos atribuirles. Casi todo lo que implica la generación y manejo del conocimiento no goza de libertad absoluta sino, más bien, suele estar administrado por una autoridad: el maestro, el autor, el médico, etcétera.

En el terreno de la salud este monopolio del conocimiento es particularmente sensible porque, desde una perspectiva humanista, podríamos considerar que la salud es una condición a la que toda persona debiera tener derecho, irrestrictamente. Pero no es así. En combinación con el sistema económico en que vivimos, la salud se ha convertido en una mercancía más, cuyo acceso y calidad están en relación directa con el poder adquisitivo de una persona. Quien puede pagar más, goza de mejores condiciones de salud.

Michael Laufer es doctor en matemáticas, especialista en física de partículas y, además de esto, dirige el proyecto “Four Thieves Vinnegar” (algo que podría traducirse como “Vinagre Cuatro Ladrones”, que tiene como singular propósito enseñar a la gente a hacer sus propios medicamentos, de manera sencilla y poco costosa.

“Espero que la gente retome el control de su propia salud”, dijo Laufer hace un tiempo sobre esta idea que, sin duda, a muchos les puede parecer polémica e incluso arriesgada.

Sin embargo, la justificación del científico merece ser tomada en cuenta: ante medidas cada vez más restrictivas para la circulación de medicamentos, el aumento en los precios de éstos y, sobre todo, el poder oligopólico de la industria farmacéutica, ¿no es posible implementar otras alternativas de acceso a ciertos medicamentos y, por ende, de acceso a la salud?

Entre los tutoriales que Laufer y sus compañeros han desarrollado se encuentra uno para fabricar un reactor de laboratorio con el que es posible sintetizar medicamentos, pequeño y de bajo costo; otro para armar un inyector de epinefrina con cerca de 30 dólares (cuando el costo comercial de este instrumento ronda los 300 dólares) y, al respecto de medicamentos puntuales, en una presentación pública, el científico utilizó un modelo del reactor mencionado para sintetizar pirimetamina, que se usa para tratar infecciones por protozoarios, como la malaria o la toxoplasmosis.

Como decíamos antes, es posible que un proyecto parezca no estar exento de peligro. Se podrá decir que una persona puede arriesgar su salud al intentar hacer sus propias medicinas, o que esta información puede usarse con fines ilícitos. No obstante, desde otra perspectiva, quizá ese sea el fundamento del problema que parece tener la iniciativa: creer que no somos suficientemente responsables como para manejar conocimiento de este tipo, hace que confiemos tan ciegamente en las autoridades.