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Las obras literarias más representativas de cada país en un mapa

Libros

Por: pijama Surf - 04/12/2017

Cada país podría estar bien representado por una novela en específico (y este mapa lo demuestra)

¿Alguna vez te has preguntado cuál es la obra literaria más representativa de tu país? Lo cierto es que en cada lugar existe al menos una pieza que por diversas razones bien podría considerarse como la más significativa de ese lugar, y esto nos revela bastante sobre las respectivas sociedades. Por ejemplo, ¿sabías que To Kill a Mockingbird bien podría considerarse como la obra literaria por excelencia de Estados Unidos?

Pero, ¿cómo definirlo? Evidentemente no se trata de una ciencia exacta sino de un ejercicio impreciso, uno relativamente subjetivo pero que a la vez puede considerar variables como la popularidad de la obra entre lectores de ese país, la relevancia cultural de la misma, su peso histórico, etc. Es más, podríamos acusar a este ejercicio de una curiosidad, pero nadie podría negar que al menos se trata de una bastante interesante y divertida. 

Un usuario de Reddit, Backforward24, se propuso visualizar en un mapa las obras literarias más representativas de cada nación. No queda del todo claro cuál fue el método, si es que lo hubo, para elegirlas, pero al repasar este mapamundi literario la verdad es que la selección parece bastante pertinente; claro que con algunas excepciones, pero también parece atinada o al menos defendible:

En el caso de América Latina destaca Pedro Páramo de Juan Rulfo, representando a México, Ficciones de Borges, a Argentina, y La casa de los espíritus de Isabel Allende, a Chile. Estados Unidos, como mencionamos, proyecta a To Kill a Mockingbird, mientras Mi nombre es rojo, de Orhan Pamuk, representa a Turquía, Tolstói y La guerra y la paz a Rusia o El conde de Montecristo, de Dumas, a Francia. 

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La neurociencia te explica los beneficios de leer más libros al año

Libros

Por: PijamaSurf - 04/12/2017

Según la neurociencia, la lectura provocaría en el cerebro humano el óptimo funcionamiento de numerosos procesos mentales, tales como la percepción, la memoria y el razonamiento

La lectura, guarida ficticia de la realidad, es una herramienta poderosa que puede convertir la ignorancia en razonamiento, la imaginación en creatividad y el estancamiento en empoderamiento. De alguna manera, la lectura de libros resulta ser esa clave que permite “abrir los ojos” ante la realidad desde la subjetividad, siendo capaz de proyectar grandes ideas en torno a un bienestar global y general. 

Desgraciadamente, la lectura no es una de las actividades más populares en la actualidad. La Encuesta Nacional de Lectura 2012 realizada por la Fundación Mexicana para el Fomento de la Lectura reveló que uno de cada dos hogares en México tiene entre uno y 10 libros no escolares, el 54% de los encuestados no lee cotidianamente, y el 34% no ha leído un solo libro en su vida. ¿Qué pasaría si ese 88% comenzara a leer? 

Según la neurociencia, la lectura provoca en el cerebro humano el óptimo funcionamiento de numerosos procesos mentales, tales como la percepción, la memoria y el razonamiento. Esto se debe a que al leer se activa el hemisferio izquierdo del cerebro y, por los tanto, los procesos del lenguaje y del análisis. Para Ignacio Morgado Bernal, director del Instituto de Neurociencias de la Universidad Autónoma de Barcelona de España: 

Decodificar las letras, las palabras y las frases y convertirlas en sonidos mentales requiere activar amplias áreas de la corteza cerebral. Las cortezas occipital y temporal se activan para ver y reconocer el valor semántico de las palabras, es decir, su significado. La corteza frontal motora se activa cuando evocamos mentalmente los sonidos de las palabras que leemos. Los recuerdos que evoca la interpretación de lo leído activan poderosamente el hipocampo y el lóbulo temporal medial. Las narraciones y los contenidos sentimentales del escrito, sean o no de ficción, activan la amígdala y demás áreas emocionales del cerebro. El razonamiento sobre el contenido y la semántica de lo leído activan la corteza prefrontal y la memoria de trabajo, que es la que utilizamos para resolver problemas, planificar el futuro y tomar decisiones. Está comprobado que la activación regular de esa parte del cerebro fomenta no sólo la capacidad de razonar, sino también, en cierta medida, la inteligencia de las personas.

Una vez que este conocimiento se “cristaliza” en la memoria a largo plazo, se experimenta una especie de satisfacción y bienestar debido a esta nueva información adquirida. Se trata de incluso del apareamiento de una actividad –la lectura– y una sensación –de placer– que generará la repetición de este patrón. 

Esto, en conjunto, refuerza las habilidades sociales y empáticas de las personas. En el trabajo de Keith Oatley, novelista y psicólogo de la Universidad de Toronto en Canadá, se destaca que la literatura de ficción simula en los humanos una interacción social. Oatley considera que “ese tipo de literatura, al ser como una exploración de las mentes ajenas, hace que quien lee mejore su empatía y su comprensión de los demás, algo de lo que estamos muy necesitados”. Además, debido a que la ficción trata con personajes y situaciones complejas, contribuye no sólo a disminuir el nivel de estrés del lector sino también los prejuicios generados en la cultura. 

En pocas palabras, la lectura es una especie de gimnasio mental que resulta más asequible y barato que uno para el cuerpo. Cada persona que lee (desde los niños hasta los individuos de la tercera edad) necesita elegir el tipo de lectura que más le llama la atención y le motiva –por supuesto, en función de su edad y facultades visuales.