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8 maneras de aumentar tu atención en la era de la distracción

Buena Vida

Por: pijamasurf - 04/11/2017

Nuestros niveles de atención son cada vez menores. Desarrolla tu capacidad de atención profunda con estos ejercicios para el día a día

Es paradójico, pero en la llamada era de la información, una de las cualidades más escasas es la atención. Impregnados de tantos estímulos, muchos de ellos, incluso resultado de estudios neuropsicológicos y aplicados mayormente a la mercadotecnia, nos roban la atención llamada bottom-up (el tipo de atención que nos atrapa cuando escuchamos un ruido o una notificación). Este es el tipo de atención que nuestro organismo usa como mecanismo de defensa para el peligro, por ejemplo.

Entonces, como estamos tan estimulados, en realidad es cada vez más difícil centrar nuestra atención en algo. Como ejemplo, jamás en la historia habíamos tenido acceso a un dispositivo parecido a los teléfonos móviles. Si bien en el siglo pasado los aparatos comenzaron a poblar nuestra realidad, eran extensiones más lejanas; ahora, los móviles parecieran extensiones de nuestro propio cuerpo. Sus notificaciones constantes son un gran distractor; también la sorprendente necesidad de revisar las redes sociales, o bien, la compulsividad de mantenernos (sobre)informados.

Y en este mundo de estímulos y distracción, lo más importante para recuperar la atención es hacer consciente que, aunque pareciera que somos multitasking, no es así, y en realidad no estamos concentrados. Una vez racionalizado esto existen algunos métodos que pueden ayudarte a estar enfocado, verdaderamente enfocado, lo más posible, en tu vida diaria:

 

Desintoxícate de lo digital, aunque sea una vez por mes

Si no te das el momento de sentir la diferencia, no la notarás. Por ello es imprescindible que cada cierto tiempo (de preferencia una vez al mes como mínimo) dejes los aparatos y te desintoxiques, tanto para que descubras tu grado de adicción como para que experimentes cómo luego de unas hora puedes comenzar a sentir más la vida que pensar en publicarla (¿presumirla?).

 

Medita

La meditación mindfulness es una de las bondades milenarias de Oriente que te ayudarán a desarrollar tu atención plena, volviendo a lo más básico, lo más sencillo y universal: la respiración.

 

Trabaja por lapsos y toma descansos

Según algunos estudios, es más fácil que tu mente se concentre si trabajas por lapsos de unos 52 minutos, y luego descansas 17. De este modo podrás relajarte, pero luego de verdaderamente haber avanzado en lo que estabas haciendo.

 

No existe el multitasking

Cuando crees que eres capaz de hacer atentamente una multiplicidad de cosas simultáneas, en realidad no es verdad. Lo que estás haciendo es una especie de focalización aparente, muy breve, cada ciertos segundos. No, no estás poniendo atención a nada, lo dicen distintos estudios en la materia.

 

Escucha

Desde que los dispositivos están entre nuestras vidas sociales, ¿te has preguntado cuándo fue la última vez que verdaderamente escuchaste cada palabra de alguien con quien saliste a un café?, ¿cuántas veces durante la conversación no pensaste en checar tu teléfono o en ver si tuviste likes, o simplemente en tomarlo? Vuelve a tus relaciones, disfruta verdaderamente el tiempo con las personas que quieres. Una manera para iniciar esto es simplemente escuchando.

 

Lee

Leer favorece procesos de aprendizaje y atención desde que eres niño. Cuando lees, tu mente tiene que “dibujar" las imágenes. De este modo, tu atención está plenamente ahí, ya que de lo contrario la actividad de la lectura deja de ser placentera. Leer es una excelente manera de entrenar tu mente, cada día, para fijar la atención.

 

Teje

Incluye esta milenaria actividad entre las tuyas, seas hombre o mujer. Además de que tu cerebro arrojará dopamina (y por ello es sumamente placentero), te relajarás y luego de hacerlo serás mucho más propenso a realizar con atención lo que te hace falta.

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Al “ego” se le debe conocer, aceptar, comprender, dar cariño en caso de ser necesario y, finalmente, dejar ir.

Creencias irracionales, angustia y heridas emocionales, son sólo algunos ejemplos de aquellos factores que impactan negativamente en diversas áreas de nuestra vida. Por ejemplo, experimentar el deseo de realizar una actividad –ganar un concurso, hablarle a la persona que nos gusta, terminar una carrera, conseguir un trabajo, mudarnos de país o ciudad– y, de pronto, recibir una ráfaga de pensamientos en contra de este deseo: “¿Será seguro?”, “¿Y si fracaso?”, “Si me rechaza o se burla de mí… Sentiré feo y no quiero sentirme así”, etcétera… 

Inclusive, hay especialistas que confirman que esta serie de creencias irracionales moldean no sólo la personalidad sino también la estructura corporal. Es como si la mente tuviera el poder de reestructurar toda nuestra existencia tanto para bien como para mal. Frente a este tipo de creencias irracionales, en las que pueden abundar pensamientos de insuficiencia o incapacidad de uno mismo, no queda de otra más que hacerles cara directamente. 

En el budismo el responsable de liberar este tipo de creencias irracionales es el “ego”, al cual se le debe conocer, aceptar, comprender, dar cariño en caso de ser necesario y dejar ir. De lo contrario, si sólo “se hace oídos sordos” a todos estos pensamientos, los resultados pueden ser fracaso y agobio, pues sólo se reprimen, lo cual produce que se incrementen en el interior de nuestro inconsciente. 

Mediante la constante práctica de la meditación y el mindfulness, la transformación casi resiliente del ego puede realizarse. De hecho, en los últimos años los especialistas en salud mental se han encargado de promover este tipo de prácticas dentro de sus herramientas terapéuticas, pues varios estudios clínicos demostraron que la práctica del mindfulness en terapias psicológicas tiene efectos productivos y positivos en los pacientes, en especial cuando ayuda a convertir el “veneno” en medicina, esto es, a desarrollar herramientas para transformar las dificultades en procesos de aprendizaje, a encontrar la cotidianidad como una vía para apreciar la vida, aun con los retos y las discusiones. 

Pero, ¿cómo puede ser que la meditación ayude a liberar al ego de sus manías tiránicas? En UCLA –University of California Los Ángeles– se han realizado numerosas investigaciones que demuestran que la práctica regular (la disciplina, tanto de la meditación como del mindfulness) ayuda a contrastar la salud mental y la neurosis en el día a día, reduciendo así los síntomas de angustia, estrés y otros rasgos de trastornos psicológicos. De alguna manera, la práctica “formal” de ambas disciplinas ayuda a desmantelar las creencias irracionales del ego.

Es como si se usaran lentes con micas que agrandan los objetos a la vista, y mediante la meditación/mindfulness fuésemos capaces de cambiar los lentes por unos con micas adecuadas y realistas según nuestras necesidades. Para poder lograr ese cambio, es indispensable tomar conciencia de lo más básico, el cuerpo, mediante sus olores, sensaciones, respiraciones, ritmos… Eventualmente el sentido de la quietud se desarrollará, facilitando el contacto con la tierra y la simplicidad de nuestro alrededor. Es como si se preparara el camino dedicado al trabajo interno mediante la expansión de la toma de conciencia de las sensaciones corporales y así, lentamente, puede emerger la vida como un Todo.  

El objetivo es cultivar estos destellos de conciencia en el día a día, recreando la práctica del mindfulness en la cotidianidad. La recolección de toma de conciencia es una experiencia incondicional: una sensación indescriptible y que se queda en la memoria tanto del cuerpo como de la mente. Es el momento para investigar a profundidad al ser en su totalidad: conocer y comprender realmente cómo se es en esencia. En otras palabras, es aprender a tocar esa parte que siente en el aquí y el ahora, liberando lo que es innecesario o inútil –como las creencias irracionales. No se trata sólo de estar sentado; es experimentar cada una de las sensaciones en su totalidad. 

Esta constancia alterará la reacción en cadena del proceso mental y de la red neurológica relacionada con el torbellino de confusión, logrando diferenciar entre lo que sucede en la realidad y las creencias irracionales, así como proveer seguridad en la toma de conciencia y de decisiones. Es decir, mediante las acciones del presente se crean las actitudes positivas del futuro, como si el enfoque de "el aquí y el ahora” redujera la cantidad y calidad de estas creencias irracionales que causan miedo o bloqueos creativos. La clave es ponerlo en práctica, como si fuese una disciplina, en el trabajo o la escuela.