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Favorece el crecimiento neuronal y la mente entra en un estado conocido por los neurocientíficos como flow, un sentimiento de plenitud de la atención

Uno de los escenarios más recurrentes en mi infancia era subir las escaleras para encontrar a mi mamá tejiendo en un sillón a mitad de la tarde. Pertenezco a una familia tradicionalista mexicana y mis tías también pasaban largas horas en el rancho conversando, todas, entre un café y un tejido. 

Luego de rechazar por años esta costumbre, que me parecía algo sexista por mi contexto, a los 22 años sucumbí y comencé a tejer. Encontré que al tejer uno “piensa y no piensa”; así, es como un vaivén mental delicioso al ritmo de las manos, en el que uno “está y no”. De algún modo, el tejedor olvida al individuo (que no es) y entonces se encuentra en un ritmo placentero que trasciende a la persona. 

Los beneficios son la relajación, contemplación y simplicidad. Uno encuentra que las cosas muy pequeñas son grandes potenciales de satisfacción.

 

Los beneficios de tejer según la neurociencia

El movimiento repetitivo de tejer, en mancuerna con el sentimiento de crear algo, hace que el cuerpo genere dopamina (el neurotransmisor de la recompensa), endorfinas (que producen una sensación de bienestar, liberadas también durante el ejercicio) y serotonina (asociada con el buen humor). Los beneficios de tejer se han vinculado a los de la meditación. 

Uno de los estudios más famosos respecto a tejer es el del terapeuta británico Betsan Corkhill. Éste aplicó una encuesta entre más de 3 mil tejedores y encontró que, además de que la mayoría reportó sentirse más contento luego de tejer, los que lo hacían hasta tres veces por semana estaban más felices, calmados y desestresados.

Tejer también ayuda a la regeneración neuronal, parecido a los efectos de los conocidos “juegos mentales” como los crucigramas, a su vez ligados a la memoria y el mejor funcionamiento congnitivo. Es un antidepresivo porque contribuye a que las personas estén más atentas al momento presente, y ello ocurre de una manera muy discreta... En mi experiencia no pasa que "dejes de pensar", más bien sucede que los pensamientos son como una voz desapegada y lejana; como un juego, como cuando éramos niños. 

 

Twitter del autor: @AnaPauladelaTD

Esta simple cualidad la comparten las personas más exitosas de la historia

Salud

Por: pijamasurf - 02/29/2016

El miedo al fracaso o al error podría ser el peor enemigo cuando de triunfar se trata

Un alto IQ, trabajar frenéticamente, inexplicables talentos y fastuosas relaciones públicas son algunas de las cualidades que muchos relacionarían a la trayectoria de algunas de las figuras más exitosas de la historia. Sin embargo, existe una virtud puntual que podría postularse como el común denominador entre todos ellos y que corresponde a ninguna de las anteriores: no temer al fracaso. 

Nicolas Cole, quien se ha dedicado a investigar las carreras de gente considerada como especialmente exitosa en diferentes campos, notó que más allá de patrones de hábitos o similitudes conductuales, había una particularidad en cuanto a la actitud con la que estas personas abordan los retos y problemas a resolver que se les presentan conforme van avanzando en sus procesos creativos o profesionales.

Las personas exitosas confían 100% en que sin importar cuál será el reto ellos serán capaces de superarlo –y a la vez están 100% decididos a desprenderse de todo lo que creen que saben y admitir que quizá no saben nada. 

A lo que me refiero con esto es a que las personas realmente exitosas son aquellos que no temen equivocarse y en lugar de ello abrazan esta posibilidad (porque una equivocación para ellos es parte del proceso de aprendizaje) [...] Su proceso de descubrir jamás termina. 

Y ya que estamos analizando el común denominador entre quienes alcanzan el éxito, también valdría la pena recalcar que a fin de cuentas esta abstracción, la de "triunfar en la vida", es algo bastante relativo. Entonces quizá lo mejor sería comenzar por determinar más allá de los cánones sociales que significaría para nosotros, en lo personal, consumar una vida exitosa y satisfactoria. Y una vez definido esto, entonces apostar nuestro tiempo, energía e inteligencia en lograrlo.