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La arquitectura de las enfermedades mentales: si las psicopatologías fueran edificios

Arte

Por: pijamasurf - 02/19/2017

¿Cómo sería la depresión si fuera un edificio, o la ansiedad, la esquizofrenia, la bipolaridad, etcétera?

Federico Babina ha creado una elegante serie de ilustraciones arquipsiquiátricas en las que se visualizan las enfermedades mentales más comunes como edificios. Y es que el espacio arquitectónico y la psique tienen una especial relación: los espacios que habitamos afectan nuestra psique, pero aún más nuestra psique modifica el espacio, haciendo que lo experimentemos como una proyección de nuestros hábitos, complejos, fobias, deseos y demás. La mente es la arquitectura esencial.

En ARCHIATRIC Babina traduce de una manera no necesariamente clínicamente precisa la psicopatología a una alegoría arquitectónica; lo hace satisfaciendo tanto la estética como el diagnóstico psiquiátrico y las cualidades salientes de cada una de estas condiciones. Asimismo, sus ilustraciones reflejan la noción de que ciertas enfermedades mentales están asociadas con una mayor creatividad. Al salirse de la caja de la percepción ordinaria la imaginación puede liberarse y concebir mundos radicalmente distintos, no constreñidos por lo convencional y lo meramente conceptual. Estos edificios, entonces, son también como los que podrían haber diseñado arquitectos que padecen un trastorno mental.

 

 

 

 

 

Hombres y mujeres viven la ruptura muy distinto

Salud

Por: PijamaSurf - 02/19/2017

Revelador estudio despeja algunas dudas sobre el papel de la biología durante uno de los episodios más dolorosos en la vida de las personas

De acuerdo con un estudio reciente, las repercusiones físicas y emocionales de un rompimiento varían en intensidad dependiendo del género. Para los investigadores de la Universidad de Binghamton y de la Universidad Colegio de Londres, la diferencia ha quedado bastante clara.

Los científicos preguntaron a un grupo de casi 6 mil personas, de diferentes países, cómo recordaban su proceso de recuperación y luto luego del fin de una relación duradera. Cada pregunta fue relacionada a dolor físico o psicológico y se midió según una escala en la que 0 equivalía a "nada" y 10 a "insoportable".

Los resultados fueron consistentes. Las mujeres mostraron una tendencia a sentirse peor luego de la separación. Su promedio de dolor iba de 6.48 para el emocional a 4.21 para el dolor físico; los hombres no estuvieron tan lejos de estas cifras, con 6.58 para la angustia emocional y 3.75 para el dolor físico.

Aunque las mujeres sufren más durante una separación, el estudio también indicó una clara tendencia femenina a lidiar mejor con las emociones desatadas por el evento. Al final lo que no las mata las vuelve más fuertes emocionalmente, a diferencia de los hombres que nunca se recuperan por completo sino que simplemente van a lo siguiente.

De acuerdo con uno de los autores, Craig Morris, estas diferencias de comportamiento también son comprensibles desde un punto de vista biológico.

Puesto de forma simple, las mujeres evolucionaron para invertir mucho más en una relación que los hombres. […] Para las mujeres ancestrales, un encuentro romántico breve podía derivar en 9 meses de embarazo seguidos de muchos años de lactancia mientras que los hombres podían salir de escena minutos después del encuentro sin ninguna inversión biológica mayor. Este riesgo de mayor inversión biológica provocó que, al evolucionar, la mujer fuera mucho más selectiva al momento de escoger pareja. Por ello, la pérdida de una relación duradera con una pareja de calidad le duele más.

Comprender mejor los mecanismos que se disparan luego de un rompimiento puede llevarnos a mejorar nuestro entendimiento del fenómeno y así evitar algunas de las conductas destructivas, la baja en la calidad de vida y el severo daño emocional que causa a miles de personas que lo experimentan.