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Las mentes cuadradas, centradas en la producción y en el consumo no son los líderes del cambio y la innovación tecnológica, sino los hippies funcionales

Imagen: Pando.com

A mediados de la década de los 80 del siglo XX tuvo lugar un importante éxodo de grandes mentes que confluyeron en un mismo lugar y tiempo: Silicon Valley comenzó a poblarse de ingenieros, diseñadores, programadores y matemáticos dispuestos a cambiar el mundo y hacerse obscenamente ricos en el proceso. 

Sin embargo, esta gente tenía algo más en común: leían a los poetas Beat y las enseñanzas del Dalai Lama, asistían a conciertos de Grateful Dead y a raves donde consumían LSD y MDMA hasta el amanecer. Muchos de ellos tenían estudios avanzados en ciencias computacionales, pero muchos otros (como Bill Gates o Steve Jobs) habían decidido que la educación formal no era para ellos, y se asociaron con personas con mentalidad similar para cambiar el mundo.

En nuestros días tenemos muy normalizado el uso de teléfonos inteligentes que responden a gestos de nuestras manos o comandos de voz, pero si le hubieras contado de esta idea a un inversionista de mediados de los 80 del siglo XX probablemente se hubiera reído en tu cara. Y es que la mentalidad corporativa de los grandes nombres del mundo digital, de Google, a Intel, a Macintosh, a Sun Micro Systems, tienen en común que están acostumbrados a poner a prueba los supuestos básicos de la realidad occidental –cristiana, heteronormada, productivista–, no tanto para crear un cambio social, sino para inventar otras formas de socializar.

LSD: el secreto a voces en Silicon Valley

Kevin Herbert es ingeniero de Cisco y entusiasta del LSD. Para él, los viajes lisérgicos no son (solamente) viajes de placer, sino también de negocios. "Podría estar en un concierto de Grateful Dead tripeando en LSD... y de pronto se me ocurriría una solución para algo del trabajo. Hubo un caso en el que había estado trabajando en un problema durante más de un mes. Y tomé LSD y pensé, 'Momento, el problema está en el hardware. No es para nada un asunto de software'".

¿Una hora de meditación diaria dentro de las prestaciones laborales?

En Google, el programa de meditación Search Inside Yourself ya ha instruido a más de 1000 empleados en la "ciencia" de la meditación –y otros 400 se encuentran en lista de espera–.  Los trabajadores toman clases como Neural Hacking y Manejo de Energía y aprenden a calmar su mente. 

Compasión corporativa, cortesía del Dalai Lama

"Hoy en día necesitamos hacer especial énfasis en educar a la gente, en recordarle a la gente que el afecto es un sentimiento muy importante. Con ese sentimiento fuerte, cualquier actividad humana puede convertirse en acción compasiva", palabras del Dalai Lama en una conferencia en la Universidad de Santa Clara.

Donde la ciencia ficción se vuelve ciencia-realidad

BioCurious intenta erigirse como el nuevo foco que irradie los desarrollos del siglo XXI: entes inéditos en quienes confluyan los circuitos y los tejidos, seres vivos maquinizados o biomáquinas que vengan a revolucionar las ideas de vida y tecnología tal y como hasta ahora las comprendemos.

Donde los espíritus geniales se reconocen

"Estimado Sr. Steve Jobs, saludos de Albert Hofmann", quien fue nada menos que el legendario químico que sintetizó por primera vez el LSD en laboratorio, así como el primer viajero lisérgico de la era moderna. "Entiendo por recuentos de los medios que sientes que el LSD te ayudó creativamente en tu desarrollo de las computadoras Apple y en tu búsqueda espiritual personal. Estoy interesado en saber más de cómo el LSD fue útil para ti."

La lucha contra las drogas, la obsolescencia programada, la educación tradicional, la televisión en casi todas sus formas, el ansia de reconocimiento y riqueza personal son los males de nuestra época, así como los mayores enemigos del progreso. Estudiar críticamente la historia de Silicon Valley nos hace percatarnos de que los supuestos morales, tecnológicos, en suma, imaginarios, que mantienen sujeta la trama de nuestra civilización, se pusieron en duda y se siguen atacando críticamente. El resultado no fue la panacea universal, sino una nueva clase consumista de gadgets y productos, motivada sin embargo por una búsqueda común de buscar una mayor conectividad con el resto del mundo, que paradójicamente partió de la premisa de buscar una mejor comunicación consigo misma, ya sea a través de la experimentación de la conciencia con sustancias químicas, con meditación, o con arte.

 

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Estudio explica que Twitter es una caja de resonancia política. ¿Será un medio realmente democrático?

Medios y Tecnología

Por: pijamasurf - 09/13/2016

La red social funciona como una caja de resonancias, donde los usuarios sólo escuchan (con distintos matices) el eco de sus propias opiniones.

Las redes sociales son un medio muy interesante para analizar las opiniones y adherencias políticas de sus usuarios, quienes se informan y comparten puntos de vista con personas alrededor del mundo en torno a temas de interés mundial. ¿Pero se trata de medios realmente democráticos, definiendo estos como medios donde todas las voces sean escuchadas y la discusión fluya hacia un mejor entendimiento común de la organización social?

Un nuevo estudio publicado en Politics Analysis parece contradecir la función democrática de las redes sociales, específicamente de Twitter. El autor, Pablo Barberá, de la Universidad del Sur de California, explica que el 85% de los retweets con orientación política provienen de usuarios con posiciones ubicadas en el mismo espectro político. Es decir, que Twitter parece funcionar en su gran mayoría como una caja de resonancia de las opiniones similares, donde en contraste, las opiniones radicalmente distintas a las nuestras nunca pasarán por nuestro TL.

En el estudio, Barberá escribe: "Los individuos son expuestos cada vez mas únicamente a la información que refuerza sus puntos de vista previos, evitando así la confrontación de opiniones. Esto genera un ambiente de caja de resonancia, por llamarlo de alguna forma, que fomenta el extremismo y la polarización política." Según el especialista, las conversaciones en Twitter están dominadas por usuarios claramente identificados con polos extremos de la política, de derechas o izquierdas.

¿Pero no es parte de la responsabilidad de cada ciudadano informarse y contrastar sus propias opiniones con las de aquellos con quienes no están de acuerdo? Por desgracia, este estudio es consistente con una gráfica del ingeniero Gilad Lotan (el genio de la data detrás de compañías como SocialFlow y bitly) que representa las tendencias en el flujo de información en Twitter después del bombardeo de una escuela de Naciones Unidas en Bait Hanoun en 2014. Las redes sociales, o al menos Twitter, parecen radicalizar las tendencias discursivas de los espectros políticos, de modo que los de extrema izquierda nunca se enterarán de qué opinan los de extrema derecha, lo cual está en contra de la noción democrática de que todos tienen derecho a dar su opinión a condición de que todos los demás les presten atención.