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6 consejos de Matthieu Ricard, "el hombre más feliz del mundo", para aprender a meditar y experimentar un gozo inagotable

Filosofía

Por: pijamasurf - 09/26/2016

El monje budista de origen francés se ha puesto a disposición de científicos que buscan descubrir las razones detrás de su felicidad, mediante la observación de su actividad cerebral

Matthieu Ricard parecía llevar la vida de un científico común, hasta que, después de presentar su tesis doctoral, el genetista decidió dejar la ciencia de lado para dedicarse de tiempo completo a la práctica del budismo tibetano. Tras mudarse a la India, Ricard se volvió un discípulo del venerado lama Dilgo Khyentse Rimpoche, guardián de un vasto conocimiento del budismo tibetano. Después de la muerte de su maestro el monje francés decidió retomar la misión de su maestro e invitar a otros a “mejorarse a sí mismos para servir mejor a otros”, ya que este servicio es una expresión tangible del principio budista de generosidad y, de acuerdo a dichas enseñanzas, es una fuente de gozo inagotable. 

Lo cual pareciera verdad cuando enfrentamos la capacidad de gozo que encarna Matthieu Ricard, quien se puso a la disposición de Richard Davidson, un neurocientífico de la Universidad de Wisconsin, para estudiar los efectos de la meditación en su cerebro. Davidson colocó más de 200 sensores en el cráneo del monje como parte de un experimento con varios meditadores avanzados. Los resultados mostraron que cuando Ricard meditaba cultivando compasión, su cerebro producía niveles inauditos de ondas gama. Dichas ondas están relacionadas con la memoria, atención, aprendizaje y conciencia y los niveles que el monje presentó no habían sido reportados con anterioridad dentro de la literatura neurocientífica. Además, los resultados también mostraron una intensa actividad en la corteza prefrontal de sus cerebros. Según los investigadores, esto podría estar relacionado con una mayor capacidad para ser feliz debido a la reducción de la tendencia a la negatividad. Por otro lado la compasión es uno de los principales ingredientes para la felicidad de Ricard. Después de estos estudios, se le empezó a llamar a Ricard "el hombre más feliz del mundo".

Estos son algunos consejos de Matthieu Ricard para aprender a meditar y practicar apropiadamente: 

1. Una mente sana debe actuar como un espejo, las caras pueden reflejarse en el cristal pero ninguna de ellas se queda fija. Usa la misma técnica con tus pensamientos, déjalos pasar a través de tu mente pero no te obsesiones. 

2.  Es imposible evitar que los pensamientos surjan, pero concentrarse en un sonido particular o la respiración entrando y saliendo calma la mente y le da mayor claridad. Controlar la mente no se trata de reducir tu libertad, se trata de no ser esclavo de tus pensamientos. Piensa en ello como dirigir tu mente como un bote, en lugar de dejarlo a la deriva. 

3. Practica la atención plena, pon atención a las sensaciones de tu respiración estando y saliendo. Si te das cuenta de que tu mente divaga, tráela de vuelta al concentrarte en tu respiración. Esto se conoce como conciencia plena. Puedes aplicarla a otras sensaciones para traerte al ahora en lugar de estar obsesionado con el pasado o el futuro. Puedes enfocarte entonces en el calor, el frío, o los sonidos que percibes. 

4. Una vez que hayas adquirido cierta habilidad puedes utilizar eso para cultivar cualidades como la bondad o manejar emociones perturbadoras. Todos hemos sentido un amor que todo lo consume, aunque usualmente dura como 15 segundos, sin embargo puedes cultivar esta vívida sensación amorosa a través de concentrarte en ello durante la meditación. 

5. Así como cuando se trata de tocar el piano, practicar durante 20 minutos tiene mucho más impacto a largo plazo que unos pocos segundos. También es importante una práctica regular. 

 6. Puedes usar la meditación para conquistar emociones negativas. Puedes contemplar tu experiencia como un fuego ardiendo. Si estás consciente de estar enojado, no estás enojado, estás consciente. Estar consciente de la ansiedad no es estar ansioso sino consciente. Si estás consciente de estas emociones dejarás de alimentar el fuego y éstas se apagarán. 

 

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“Cor ne edito: No te comas el corazón” ¿Qué significa esta misteriosa enseñanza atribuida a Pitágoras?

Filosofía

Por: pijamasurf - 09/26/2016

Una enseñanza de Pitágoras que nos llega apenas como un fragmento, pero no por ello con menos fuerza para llevarla a nuestra vida

De la Antigüedad, en muchos casos sólo tenemos fragmentos. Eso que sucede con edificios y otras reminiscencias que podríamos calificar como físicas y palpables –las ruinas de ciertos templos, las reliquias de algunos objetos– sucede también con el conocimiento de lo antiguos, el cual estamos muy lejos de conocer en su forma original y, a cambio, llegó a nosotros después de muchos trasvases. Creemos leer a Platón, pero en realidad leemos aquello que se conservó del filósofo, y lo mismo para poetas, trágicos, historiadores, protogeógrafos y más.

En este contexto, hubo ciertas obras más afortunadas que otras. Hubo algunas que, como las de Eurípides y Aristóteles, sobrevivieron si no íntegras, sí al menos con abundancia. Para conocer la obra de otros autores ha sido necesario rastrear, hurgar, extraer, hacer una especie de labor minera en los comentadores que retomaron sus palabras muchos siglos después, que reprodujeron lo que alguna vez leyeron o escucharon y que, en esas fuentes indirectas, se atribuía ya de segunda mano a filósofos como Parménides o Diógenes.

Así también con Pitágoras, un personaje de curiosidad y sabiduría legendarias, que pasó a la historia como una especie de primer hombre que despertó al mundo cuando todo en éste permanecía sin nombre ni definición. Como otros filósofos presocráticos, a Pitágoras se le atribuye un interés en prácticamente todos los campos de conocimiento, desde los astros hasta el funcionamiento del cuerpo, de las matemáticas a la posibilidad de la metempsicosis.

Entre lo mucho que Pitágoras enseñó, se encuentra una serie de enseñanzas que el pseudo Plutarco recoge en un escrito conocido como “Sobre la educación de los hijos”. Cabe mencionar que pseudo Plutarco no es tanto un autor específico, sino más bien un genérico que por falta de mayor precisión histórica, se utiliza para agrupar una media docena de textos que, hasta la fecha, no se sabe bien a bien quién escribió.

En “Sobre la educación de los hijos”, decíamos, pseudo Plutarco enumera varias “alegorías” que la tradición atribuye a Pitágoras, mismas que acompaña de una explicaicón porque, de inicio, incluso en la Antigüedad podían parecer enigmáticas. Por ejemplo, ésta: “No llevar un anillo estrecho”, que pseudo Plutarco interpreta como que “se debe vivir una vida libre y no sujeta a lazo alguno”.

Pero la que nos atañe es quizá aún más enigmática: “no devorar el corazón”, que ha pasado a la historia también bajo su fraseo en latín: Cor ne edito.

Más allá de algunas interpretaciones mitográficas y antropológicas que podrían hacerse –comer el corazón es un momento fundamental de muchos rituales, en varias culturas, lo mismo en las leyendas titánicas, que en Game of Thrones, o en los ciclos caballerescos de la Edad Media cristiana–, pseudo Plutarco realiza una lectura mucho más sencilla y, sobre todo, práctica, vital. “No te comas el corazón” es, desde su punto de vista, una recomendación muy simple: “no dañar el alma consumiéndola con preocupaciones”.

Quizá esto es mucho menos excitante que el momento en que, en la novena historia del Decamerón, un caballero descubre la infidelidad de su esposa en los brazos de su mejor amigo, con las consecuencias previsibles, pero de cualquier forma es un buen consejo. No desgastes inútilmente tu corazón –es decir, tu ánimo, tu espíritu, tu mente– preocupándote, probablemente la forma más inútil de lidiar con tu malestar. Si algo te angustia, si algo te inquieta, si algo está afectando tu vida, haz algo al respecto, decide, actúa: evita que tu corazón se coma a sí mismo.