*

X

Tolstoi, Chéjov y otros grandes escritores rusos como nunca los habías visto: a todo color (FOTOS)

Arte

Por: pijamasurf - 08/29/2016

Mirar los retratos de estos escritores a todo color otorga un detalle distintivo a la idea que solemos tener del pasado

Los escritores rusos tienen un lugar especial en nuestros estantes. Hasta cierto punto parece increíble que Dostoievski, Tolstoi, Chéjov y Gógol hubieran coincidido en tiempo y lugar, como una de esas raras conjunciones cósmicas que ocurren pocas veces en varios siglos y que, en este caso, se trató de una pléyade literaria en la que cada uno con su propio método exploró como pocos al ser humano, las contradicciones de la existencia, los claroscuros de nuestras relaciones con los demás. Parece increíble que, a veces, en las páginas de estos cuatro escritores de un país en el extremo del mundo, encontremos de pronto refugio y mayor comprensión que en las personas que tenemos a nuestro lado.

En esta ocasión, a manera de homenaje a estos y otros escritores, compartimos una serie de retratos que nos muestran sus imágenes pero de una forma que estamos poco habituados a considerar: totalmente coloreados. Como ocurre con otras fotografías del pasado, en este caso también podemos creer que el color existió sólo hasta que se inventaron los dispositivos para registrarlo, y nos parece inadmisible que Tolstoi o Chéjov vivieran en un mundo tanto o más colorido que el nuestro.

Chéjov

 

Osip Mandelstam

 

Tolstoi

 

Con todo, así fue, y estas imágenes tratadas digitalmente permiten que lo imaginemos.

Bulgákov

 

Gorki (con su esposa Ekaterina Peshkova)

 

Maiakovski

 

También en Pijama Surf: 

Leer a Dostoievski es como descubrir el amor o ver el mar por primera vez, es perder la inocencia ante la vida: Orhan Pamuk

¿Es Tolstoi el más grande escritor ruso de la Historia?

Esta sencilla ilustración revela por qué atender nuestra psique es tan importante

Arte

Por: pijamasurf - 08/29/2016

Esta viñeta del ilustrador Asaf Hanuka nos muestra por qué debemos hacer caso a los conflictos de nuestra mente

La mente es quizá el recurso más poderoso del ser humano pero, como todo poder, uno que lo mismo puede usarse a favor que jugar en contra. La mente puede ser un páramo o una selva exuberante, un libro abierto pero también un pergamino en el que se reconocen apenas unos cuantos caracteres, laberinto o camino franco. 

Quizá por eso, casi desde que el hombre adquirió conciencia la mente ha sido también objeto de observación minuciosa y persistente. Desde las artes, la religión, la ciencia, la filosofía y otros campos de conocimiento se ha indagado sobre el funcionamiento y la salud de la mente, con resultados diversos y conclusiones provisionales que, a lo largo de la historia, han arrojado distintas perspectivas desde donde es posible ponderar y entender los alcances de experiencia psicológica de la realidad.

Sin embargo, si es posible encontrar una constante en todos estos métodos de aproximación es quizá que su propósito ulterior es clarificar la mente. Si antes señalamos su carácter múltiple, difuso y hasta un tanto inaprehensible, es porque así nos parece incluso nuestra propia psique: una madeja en la que no es fácil encontrar el extremo que haga posible desenredarla. ¿Con qué fin? Esencialmente, el autoconocimiento, la clarificación de sí que permite al individuo entender el lugar que ocupa en el mundo en función de las experiencias, conocimientos y deseos que lo han llevado hasta ahí.

Esto, que podría parece complejo, queda notablemente explicado no con palabras sino con los trazos y colores del ilustrador de origen israelí Asaf Hanuka, de quien compartimos esta viñeta que, al menos en sus primeros tres cuadros, quizá admita esta lectura que hacemos del trabajo que distintas terapias hacen sobre la psique.

La ilustración es sumamente elocuente porque además de que ejemplifica cómo un acto puede devenir en la resolución del embrollo mental de una persona, muestra también que los resultados de este mismo acto tienen el potencial de convertirse en un puente con el mundo, en la medida en que existen otras personas que pueden conectarse con esa expresión de la subjetividad creativa (lo cual, por ejemplo, es el fundamento de las artes).

Cabe resaltar, por último, que aquí entendemos la idea de “terapia” en un sentido amplio, siempre y cuando cumpla con ese propósito de dar al propio sujeto claridad sobre su mente. Esto hay quienes lo encuentran en el diván del psicoanalista o en el tiempo que dedican a la meditación, al escribir o quizá al ejercitarse; también como en la ilustración y como acaso le suceda al propio Hanuka, puede ser que surja dibujando.