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¿Cómo ha evolucionado la sexualidad durante los últimos 10 años?

Sociedad

Por: pijamasurf - 02/14/2016

Aunque todo podría sugerir que somos una sociedad cada vez más liberal en cuanto a nuestra sexualidad, sorpresivamente existen aspectos regidos por una tendencia más conservadora

Aunque muchos pensaríamos que la tendencia ineludible de la sexualidad y las relaciones amorosas está orientada hacia una "liberalización" de nuestras prácticas, resulta curioso comprobar que durante la última década en realidad no todo es apertura y libertad, también existen inercias a retomar posturas más tradicionales.

Un buen termómetro para medir la evolución de nuestra relación con el sexo y el amor es lo que ocurre en la Red. Y en este sentido quién mejor para detectar patrones de percepción y comportamiento que los sitios de citas en línea. Tal vez por eso The Atlantic retomó datos de OKCupid (uno de los más populares) para obtener una radiografía de la evolución de estos aspectos en la sociedad durante la última década. 

A continuación presentamos algunas gráficas de respuestas recabadas mediante encuestas por OKCupid que revelan tendencias encontradas; algunas indican posturas más conservadoras hoy que en 2005 y otras son más relajadas.

 

¿Crees que existe el exceso en cuanto a número de parejas sexuales?


Al parecer, recolectar numerosos interlocutores sexuales es hoy una práctica cada vez más cotizada, y se reconocen menos consecuencias poco deseables a partir de esto. 

 

¿Considerarías acostarte con alguien en tu primera cita?

 

Aquí es clara la tendencia de personas que, quizá tras poco placenteras experiencias, preferirían posponer un encuentro sexual desde la primera cita. Otro aspecto en el que nos hemos vuelto más conservadores. 

 

¿Considerarías tener una amistad principalmente basada en sexo, sin intenciones románticas, amorosas o de un compromiso a largo plazo?

 

A diferencia de la tendencia anterior la posibilidad de construir "amistades sexuales" se ha relajado, y es hoy más común y deseada que nunca. 

 

¿Necesitarías acostarte con alguien antes de pensar en contraer matrimonio con esa persona?

 

Aquí más que una tendencia a la relajación el indicador podría sugerir una postura, cada vez más popular, en torno a la importancia de conocer a tu pareja lo mejor posible antes de dar el importante paso de contraer matrimonio.

 

¿Está bien que una mujer hable abiertamente de sus conquistas sexuales?

 

Una de las tendencias más francas apunta a la creciente libertad de la mujer para vivir su sexualidad sin inhibiciones y de manera abierta. 

Trump, un narcisista consumado, se perfila para ocupar la candidatura presidencial republicana después de un triunfal "supermartes"

Los resultados de este "supermartes" muestran que Donald Trump es casi  virtual ganador de la candidatura del partido republicano a la presidencia de Estados Unidos. Si bien todavía existen suficientes votos para que que los candidatos Cruz o Rubio puedan superar a Trump, siguiendo la tendencia actual, tendrían probablemente que unir fuerzas para detenerlo, algo que por el momento parece improbable (aunque la pura racionalidad puede modificar las cosas). Inversamente, con sólo vencer a Rubio en Florida, Trump obtendría la prenominación, esperando la convención republicana en Cleveland. Una decisión estilo deus ex machina del Partido parecer ser actualmente la posibilidad más seria de cortar la cabeza del bufón adicto al trono.   

Mientras tanto una buena parte de los estadounidenses, aunque ciertamente no tantos como podría esperarse, se mistifican de que Trump pueda seguir consiguiendo triunfos, una oscura Cenicienta que sigue obteniendo horas extra para extender su hechizo. Recientemente un nerocientífico de Harvard, Howard Gardner, explicó por qué Trump es un "narcisista de libro de texto". El psicólogo clínico Ben Michaelis ha dicho: "estoy archivando sus videos para usarlo en mis talleres porque no hay mejor ejemplo de estas características".

El narcisismo se caracteriza fundamentalmente por la falta de empatía, una cualidad que ciertamente no parecería muy adecuada para un líder democrático. Es ciertamente una buena característica para un dictador o un tirano y de hecho ha sido observada históricamente en personajes como Muammar Gaddafi, Saddam Hussein y Napoleón Bonaparte. El poder del narcisista suele estar ligado a su autoconfianza --sustentada en hacer menos a los demás-- y a su vanidad, la cual en ocasiones le permite cierto autoperfeccionamiento. Los narcisistas tienden a inflar su ego y a la vez que parecen demeritar los valores de los demás necesitan de la constante admiración de los otros. Un ejemplo actual en la cultura pop de esto --además de Trump-- puede ser el futbolista Cristiano Ronaldo. Un narcisista cuando es un artista o deportista puede beneficiarse de este autoinvolucramiento (de esta aura autolustrada) pero las cosas cambian cuando se trata de un servidor público.

En el fervor del escándalo mediático --un circo penosamente divertido-- algunos empiezan a generar un discurso de pánico, ante el peligro de que Trump llegue al poder (algo que todavía está lejos de ocurrir). Este artículo de Raw Story se pregunta o se preocupa por los riesgos de que una persona del narcisismo de Trump, que ha hecho su campaña insultando a las minorías, incurriendo en sexismo, fanatismo y todos los ismos políticamente incorrectos, pueda llegar al poder, sugiriendo un posible extremismo, y lo compara con Gollum de El Señor de los Anillos (y en ese caso añadiendo otro desorden mental a Trump).

Queda por supuesto la hipótesis remota de que Trump sea una especie de maleable histrión que ha borrado las fronteras entre sus creencias y posturas políticas y su personaje. Recordemos que Trump había sido registrado como demócrata y se había manifestado a favor del aborto apoyando a su amigo Clinton. Ahora encaramado en el juego del poder --lo que le sigue en el juego de la ambición al dinero-- es el emblema de la ultraderecha. Tal vez porque, como uno de los equipos de su serie The Apprentice, determinó que existía un enorme potencial de negocio en el discurso radical polarizante: predando la inseguridad y el fundamentalismo del público. Si Trump realmente no tiene ideas fanáticas sino que solamente las utiliza para subirse a una inesperada ola de popularidad, de cualquier manera resulta peligroso, puesto a que al narcisismo habríamos de sumarle la enfermedad del poder, que siempre corrompe cuando está depositado en una persona con principios morales (por eso Platón hablaba de la necesidad de filósofos reyes). Al final, farsa o fascista , de cualquier manera queda un yermo moral.

Quizás lo más preocupante de todo y lo que debemos de sacar de todo esto --cuando el circo termine su temporada-- es que Trump ha demostrado ser un vocero de la forma de pensar de un importante sector de la sociedad estadounidense. Algo que a todos nos toca en cierta forma, siendo ya, a través de la cultura electrónica, una "aldea global". Reflexionar sobre nuestro culto a la fama, sobre la poca importancia que tienen los principios y las ideas en relación a las emociones (cuando éstas logran ser activadas o manipuladas), sobre nuestra ignorancia (ignorancia de la cultura de los demás) --la cual es la causa fundamental de la falta de empatía. La salud es colectiva y hasta cierto punto la enfermedad mental de Trump es nuestra propia enfermedad mental. El millonario que arrasa con discursos vehementes, tácticas retóricas y un marketing del ego y del miedo, nos dice mucho de nuestra sociedad: preferimos salvar nuestro pellejo que escuchar a los demás y compartir sus problemas, impera el materialismo y no el idealismo, nos dejamos ir por la superficie de las cosas y la falsa grandilocuencia (compramos permanentemente la dicotomía, el arco dramático de buenos y malos, en una percepción dualista de oposición, no de conjunción). Trump puede ser una hipérbole, un caso agudo, pero esta enfermedad, en su estado germinal al menos, está difundida por el grueso de nuestros vasos comunicantes, esa piel eléctrica que es el mundo, según McLuhan. En este sentido Donald Trump puede tomarse en toda su personalidad como un síntoma solo de un cuadro más profundo que deberíamos investigar. Como dijera el poeta Virgilio: "Feliz es aquel capaz de conocer las causas de las cosas". Conocer las causas es lo único que puede impedir que se repita esta pesadilla masiva.

 

Twitter del autor: @alepholo